El trono de Ludovisi

Actualizado: 6 de may de 2019

Estudio detallado de una de las más excelsas obras del periodo severo de la escultura griega: el trono de Ludovisi


Uno de los más excelsos ejemplos del estilo severo del arte griego es el bellísimo y a la vez polémico trono de Ludovisi, un bloque de mármol blanco de la isla de Paros compuesto por tres escenas, todas ellas protagonizadas por mujeres.


Si bien algunos especialistas han llegado a poner en duda su autenticidad -debido a la extraña circunstancia de su venta por parte de la familia Ludovisi al estado italiano- lo cierto es que el consenso suele situar su origen en la Magna Grecia en torno al 460 a.C.


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El relieve central de esta estructura acoge la que es, sin duda, una de las imágenes más icónicas del arte griego: el nacimiento de Afrotita. Un momento que se convertirá en una de las escenas favoritas del arte clásico, renacentista y neoclásico.




La diosa, que emerge, que se alza entre las olas del Mediterráneo está siendo ayudada por dos mujeres que la sujetan delicadamente por detrás de los hombros con una mano, mientras que con la otra la visten con telas diáfanas. Las dos doncellas que la acompañan seguramente son dos horas, o diosas de la naturaleza, que se preparan para cubrirla con un lienzo que la oculta de cintura para abajo.

Afrodita vuelve la cabeza para mostrar un bello perfil, una mirada intensa y unos labios modestamente cerrados. Su cabello, cuidadosamente peinado, está ceñido por una cinta que lo recoge dejando asomar parte de la oreja. La delicada tela de su vestido de lino se adhiere al cuerpo para revelar el contorno de los pechos, la estructura del tórax y el vientre liso.

Las horas, por su parte, visten prendas cuyo drapeado las protege de cintura para arriba de miradas indiscretas: la de la izquierda lleva un peplo de lana abrochado a un lado y la de la derecha, un quitón de lino sujeto sobre los brazos y los hombros. Estas prendas caen de distinta forma sobre las piernas sin ningún tipo de monotonía, sino que fluyen libremente. Sus pies descalzos sobre los guijarros indican que estamos a las orillas del mar.


La mayor aportación al arte clásico del trono de Ludovisi es la aparición por primera vez en el arte ya propiamente griego del desnudo femenino, así como una todavía muy primitiva técnica de paños mojados.



RELIEVES LATERALES



Los dos relieves de los lados dan la espalda discretamente al nacimiento de una de las diosas más importantes del panteón olímpico.

Uno de ellos presenta a una mujer velada calzada con unas delicadas sandalias y sentada sobre un blando cojín que coloca incienso en un pequeño quemador que tiene delante.

En el otro lado se encuentra una mujer joven completamente desnuda, con las piernas cruzadas, sentada con una rodilla sobre la otra, mientras toca la flauta doble o aulós. La música y el aroma del incienso acompañan el nacimiento de la diosa del amor. La edad arcaica, la tosquedad y los ensayos han quedado atrás, y estamos ya en la vía directa hacia el clasicismo.




Llegamos así al umbral de la época clásica del arte griego que, sin embargo, para alcanzar a su máxima expresión todavía tendrá que esperar ya que, con anterioridad a su momento álgido, se desarrolló un movimiento inicial llamado estilo severo, clásico temprano o arcaico final que corresponde a la primera mitad del siglo V a.C.

Entre el 500 y el 450 a.C. podemos ver cómo en el arte rompe definitivamente con las formas arcaicas y evoluciona hacia el movimiento fluido, realista, profundamente narrativo y emocionante de la época clásica perdiéndose, ante todo, la sonrisa eginética y dando lugar a una expresión casi impasible que ha dado nombre al periodo.