Tesoro de Príamo

Actualizado: 22 abr 2019

Te descubrimos el contenido y la increíble historia del tesoro descubierto en Troya por el arqueólogo Heinrich Schliemann




 

LA AGITADA HISTORIA DEL TESORO DE PRÍAMO


 

En abril de 1870, con el propósito de recuperar la Troya homérica, Heinrich Schilemann inició las labores arqueológicas en la colina Hissarlik próxima al estrecho de los Dardanelos. Tres años más tarde sus esfuerzos fueron premiados con un importante botín que, siguiendo su visión romántica de la arqueología, Schilemann denominó el “tesoro de de Príamo”.



Se trataba de un fabuloso ajuar funerario formado por más de 9.000 piezas de oro, plata, cobre y bronce en las que destacan ante todo los collares y la diadema con colgantes con los que Schlimann engalanó a su mujer Sofía cual Helena de Troya. Si bien la fotografía de Sofía con las joyas junto a la noticia del descubrimiento dio la vuelta al mundo, con el paso del tiempo los expertos han podido demostrar que Schliemann mintió y que el supuesto tesoro era falso.

Si bien las piezas en sí mismas no eran falsificaciones no habían sido encontradas -como él mismo había sostenido- en una única tumba que podría atribuirse a los monarcas de Troya, sino repartidas en diversas fosas funerarias halladas fuera de la muralla de Troya.



 

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Es decir, como tales, no constituían un tesoroo un ajuar funerario único sino un fraudulento intento de crear esa sensación. No obstante, nadie supo nada al respecto y tras hacer público el descubrimiento, las autoridades turcas exigieron al Schilemannel 50% del tesoro tal como marcaban las normas internacionales sobre este tipo de hallazgos.



Sin embargo, rechazando tajantemente dicha posibilidad, Schliman decidió llevar clandestinamente el tesoro a Atenas. Allí los griegos le recibieron con entusiasmo ya que, si bien los objetos habían sido encontrados en territorio turco eran, en verdad, de origen griego. Sin embargo, el estado turco denunció a Schilemanny contra todo pronóstico –dada la absoluta enemistad entre Grecia y el imperio otomano- la justifica griega dio la razón a los turcos y obligó a Schilemanna hacerles llegar el 50% que legalmente les correspondía.

Completamente convencido de que jamás permitiría que esto pasara y absolutamente contrario a la idea de que las piezas se separaran, una vez más Schilemannse llevó clandestinamente el tesoro a su casa.



No fue hasta el año 1877 cuando el Tesoro fue mostrado por primera vez en público el Museo South Kensington de Londres hoy conocido ahora como el Museo Victoria and Albert. Después de varios años de exhibición