Ramas de la filosofía

Actualizado: 7 de dic de 2020

Analizamos las ramas que componen la filosofía y su desarrollo en orden cronológico


La filosofía es una disciplina antiquísima, nacida en el siglo VI antes de nuestra era en la Grecia arcaica. A lo largo de su extenso periplo por la historia de occidente -impulsada por los acontecimientos históricos y las personalidades y creencias de sus protagonistas-, la filosofía ha desarrollado una gran cantidad de ramas que sólo comprenderemos si las estudiamos evolutivamente, desde un punto de vista cronológico.



FÍSICA



La primera y más temprana rama que brotó -casi de la nada- para formar la base misma del pensamiento que denominamos específicamente filosófico fue la física.



Los primeros filósofos -comerciantes marítimos aventureros, habitantes de las fronteras, personajes que vivieron a medio camino entre Grecia y oriente- comenzaron a pensar, precisamente, en la naturaleza.


El primer movimiento de la filosofía, su primera respiración y su llegada al mundo consistió en lo que hoy llamamos filosofía de la naturaleza o física.


Pero... ¿qué estudia la filosofía de la naturaleza?


Esta rama de la filosofía -que hoy en día sigue muy viva debatiendo acerca de las nuevas concepciones de la realidad derivadas de las físicas contemporáneas-, se centra precisamente en intentar desvelar la estructura material del cosmos.


Es decir, el objetivo principal de la filosofía de la naturaleza es la de entender los procesos físicos que animan los fenómenos naturales.


El primer campo de estudio de esta rama de la filosofía fue, a su vez, el estudio de la materia.


¿De qué está hecho el mundo?

¿Cuál es su base material?


Esta fue la primera y más originaria pregunta que se hicieron los físicos milenios.


A ella contestaron de diversas maneras. Tales de Mileto -el primero de los filósofos- sostuvo que la materia prima, el arché o principio constitutivo de la naturaleza era el agua. Seguramente Tales tomó esta idea de las cosmogonías orientales, como la mesopotámica o la egipcia, en las que se vincula directamente el origen de la creación con el agua.


La segunda pregunta que se hicieron los presocráticos se refirió al movimiento. Una de las cosas que íntimamente caracteriza a todo lo natural, a todo lo que es físico es que está irremediablemente sometido a un dinamismo continuo.


En la naturaleza todo cambia, todo se degrada, todo se transforma. No hay quietud en ella pero...


¿Qué es el movimiento?


La dinámica y la cinemática pasaron a convertirse en el segundo campo de estudio de la filosofía de la naturaleza. Pero los físicos milesios no se quedaron ahí sino que, en tercer lugar, se preguntaron por el orden y la regularidad del mundo natural.


¿Por qué los mismos fenómenos se repiten siempre de la misma forma? ¿Por qué sale el sol siempre de la misma manera y por el mismo punto a lo largo del año? ¿Por qué hace siempre frío en invierno? ¿Acaso la naturaleza obedece a unas leyes inamovibles?


La pregunta por las leyes, por el orden regular que estructura el mundo natural fue la tercera cuestión en la que se desarrolló la física, la primera gran rama de la filosofía.

Antes de continuar con nuestro estudio de las ramas de la filosofía, si estás interesado en el nacimiento de la filosofía y su desarrolloa través del tiempo te recomendamos estos excelentes cursos online que abordan, desde un punto de vista académico riguroso a la vez que ameno, de forma completa esta fase del pensamiento griego.


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ANTROPOLOGÍA




Los presocráticos reciben su nombre precisamente por haber vivido antes del pensador que dividió en dos la recién nacida historia de la filosofía.


Sócrates -perteneciente ya a la tríada gloriosa del periodo clásico ateniense de la filosofía que completan Platón y Aristóteles- dio la espalda al estudio físico de la naturaleza protagonizando el denominado "giro antropológico".



"El giro antropológico"

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¿En qué consistió este giro?


Descontento y decepcionado por la incapacidad de los físicos de encontrar respuestas definitivas acerca del modo en el que funciona la naturaleza -en esta tarea seguimos embarcados e igualmente embarrados hoy en día- Sócrates determinó que la filosofía debía dejar de preocuparse por lo otro, y empezar a estudiar lo uno.



Es decir, la filosofía de la mano de Sócrates abandona como principal diana de sus estudios los objetos para centrarse en los sujetos. Comienza la era de la subjetividad y con ella la consideración del ser humano -del athropos- como el principal foco de estudio de la reflexión filosófica.


¿Qué es el ser humano?


¿Cuál es su naturaleza propia? ¿En qué se diferencia del resto de criaturas vivas?

La razón, el entendimiento o la facultad de inteligir será para Sócrates el rasgo que distinguirá al ser humano.


No obstante, el hecho de estar dotados de razón no quiere decir que de forma innata y espontánea el ser humano la use bien. De ella depende nuestra toma de decisiones pero, en muchos casos una mala razón nos lleva por un mal camino y el mal camino conduce siempre a la infelicidad.




ÉTICA



Y es precisamente acerca de la felicidad de lo que trata la tercera rama de la filosofía. Concretamente, la ética estudia el modo en el que el ser humano como individuo -en solitario- puede alcanzar su felicidad personal.



Tal como decían los griegos la ética busca alcanzar la buena vida o, mejor dicho, una vida digna de ser vivida.


¿Es que acaso no merece la pena ser vivida cualquier tipo de vida? Los griegos -creadores de esta disciplina- pensaban que gran parte del dolor y el sufrimiento de la existencia humana viene provocado por la mala toma de decisiones que nosotros mismos llevamos a cabo.


Ellos reconocían la existencia del mal externo o el mal físico como es el caso de la enfermedad y de las desgracias sobrevenidas, pero consideraban que la mayor fuente de tristeza somos nosotros mismos al no saber gobernarnos y guiarnos adecuadamente.


Es decir, hay vidas que pueden acabar completamente oscurecidas y desgraciadas porque sus protagonistas han descuidado la extrema importancia que tiene la razón práctica.


¿Qué es la razón práctica? Se trata de esa parte de nuestra inteligencia que no se centra en el conocimiento de datos o información teórica, sino que se pone en marcha a la hora de decidir lo mejor para nosotros mismos en cada caso particular. En la vida activa. De esas decisiones depende nuestra vida y la posibilidad misma de alcanzar en ella la felicidad.


"El bien y el mal"


Los dos conceptos fundamentales usados por la ética son bien y mal. Estos dos términos contienen toda la esencia de esta disciplina que es, sin duda, una de las mas longevas e importantes de la filosofía.


Pero... ¿qué es el bien? y ¿qué es el mal? A esta pregunta han intentado contestar a lo largo de la historia algunas de las mentes más brillantes que ha dado la humanidad.


¿Existe el mal y las malas acciones o se trata simplemente de tradiciones y tabúes culturales? ¿Se puede hablar de un bien o un mal en sentido universal aplicable a toda época y cultura?


Si estás interesado en estas capitales cuestiones te recomendamos este curso online de filosofía que te va a asombrar.


En él se explora precisamente el origen del mal y el camino ético hacia la felicidad en los tres autores principales que, en la historia de la filosofía, han estudiado esta cuestión:


Aristóteles en la Ética a Nicómaco, Immanuel Kant en la Fundamentación de la metafísica de las costumbres y la Crítica de la razón práctica y John Stuart Mill en El utilitarismo.








POLÍTICA


Si bien la búsqueda de la felicidad individual es capital, la filosofía nos muestra que el ser humano no es una criatura solitaria sino que- por naturaleza- es un animal social.


Pero si ello es así su felicidad no sólo depende de la toma de decisiones privadas sino del camino y decisiones tomadas por la sociedad en la que vive.

Nuestra felicidad depende, por tanto, también del ambiente político en el que podemos desarrollar nuestra vida. La polis en Grecia era la ciudad o lo que hoy entenderíamos como Estado.


No es lo mismo vivir en una dictadura militar, en un estado teocrático o en una democracia fundamentada en el reconocimiento de los derechos humanos.


Es por ello que la tercera rama de la filosofía que brotó en occidente fue la filosofía de la política, es decir, la reflexión profunda y racional sobre las diversas formas de gobierno y economía, así como su capacidad para proporcionar el bienestar de la población.


Hoy en día nuestra cultura ha perdido completamente la visión solemne que los griegos tenían de la política. Plagada de intereses e interesados, de personas sin formación y oportunistas, la política en nuestros días es más bien una forma de encontrar un empleo que la actividad casi sagrada de los griegos en la que el individuo asume la responsabilidad de dirigir el futuro y el destino de su comunidad.


El estudio de los diversos sistemas de gobierno y su análisis crítico fue llevado a cabo de forma magistral en primer lugar por Platón, autor imprescindible para entender el nacimiento de esta rama de la filosofía.



La República




La obra más importante de Platón en el ámbito de la política, una obra literalmente inmortal es la República, texto que obligatoriamente todo ser humano debe leer en la vida para comprender qué significa ser gobernado y gobernar. Una verdadera joya de la humanidad.


Si estás interesado en una lectura detenida de los textos políticos de Platón incluida, por su puesto la República, te recomendamos este completísimo curso online:




ONTOLOGÍA

Durante el periodo clásico griego la filosofía alcanzó su madurez y comenzó a refinarse desarrollando ramas mucho más sofisticadas y complejas como es el caso de la ontología.


Ontología... palabra rara sin duda que, sin embargo, representa uno de los campos de estudio más fructíferos e interesantes de la filosofía. Pero...


"¿qué es la ontología?"


Esta palabra está formada por los términos griegos ὄντος (ontos) y λογία (logía). El primero hace referencia al ser y el segundo significa estudio o discurso racional. Así, la ontología vendría a ser el discurso racional sobre el ser o el estudio de ser.


Sin embargo, dicho así, esto no nos aclara nada. Profundicemos un poco más en este problema del "ser" en la filosofía porque en un principio puede parecer algo complejísimo pero visto más de cerca es de lo más intuitivo.


"¿qué es el ser?"


Pero ¿a qué nos referimos con estudio del ser?


La ontología, para que comencemos a aclararnos, es la rama de la filosofa que intenta responder a las siguientes preguntas:



1º - ¿Qué existe y qué no existe?

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Es decir, qué tipo de cosas son reales y cuáles no tienen una verdadera existencia.

En una primera aproximación podríamos decir que, por ejemplo, los árboles existen y los centauros no existen. Los árboles están ahí delante de nosotros, forman parte del mundo, los podemos tocar, mientras que los centauros son invenciones de nuestra imaginación. No existen en realidad, no son en realidad o no poseen ser real.



2º - ¿En qué consiste existir?


No obstante, la cosa no acaba aquí ya que si reflexionamos un poco más detenidamente veremos que, en realidad, los centauros sí existen. Es decir, si no existieran de algún modo no podríamos pensar en ellos.

Efectivamente no existen como los árboles o como las piedras pero sí tienen un tipo de existencia aunque esta sea distinta.


Así, en un segundo paso, la ontología se pregunta qué es esto exactamente del existir y qué tipos o modos de existir hay en el mundo porque intuitivamente sabemos que no existen ni son del mismo modo los árboles y los centauros.





3º - ¿Cuáles son las cualidades fundamentales de lo que existe?


Para determinar en qué consiste esto de existir, lo único que podemos hacer es comenzar a analizar diferentes tipos de cosas que existen y ver qué tienen en común y en qué se diferencian intentando buscar así, por inducción, las cualidades fundamentales de todo lo que existe.


Para aclararnos, pongamos un ejemplo: ¿Qué tienen en común un árbol, una mesa, una persona, una estrella, un sentimiento, un recuerdo, un número, un triángulo?


Todas ellas son cosas que, en efecto, existen, pero a cada una le corresponde un modo peculiar de existencia y unas características propias.



Desde un punto de vista clásico, la ontología estudia la existencia (o inexistencia) de tres tipos de entes fundamentales:


-a) los objetos físicos o la naturaleza,


- b) los entes abstractos u objetos matemáticos

- c) Dios.


Se trata de tres tipos distintos de cosas que existen de maneras muy diferentes. Analicémoslas:




¿Cuáles son las características de los objetos físicos?



Todos los entes o seres que componen la naturaleza, es decir, el mundo físco material, sea una mesa, un árbol o un ser humano, tienen las siguientes características en común:



- A) Poseen una existencia temporal limitada. Es decir, aparecen en un momento determinado del tiempo y desaparecen en otro, de tal forma que el tiempo afecta esencialmente a su ontología, es decir, a su existencia.


- B) Tienen una composición física material que los hace estar sometidos constantemente a cambios y mutaciones.


- C) Todos ellos poseen un conjunto de propiedades alterables como el color, el tamaño o la temperatura.


-D) Son múltiples. ¿Cuántos tipos diferentes de cosas físicas hay? Infinitos, muchísmos.


Este tipo de seres son los más sencillos de analizar ya que componen lo que denominamos nuestro mundo extramental y constantemente estamos en contacto con ellos. No obstante, cuando pensamos en ellos surge un problema.




"¿Qué tipo de existencia tienen las propiedades?"


Acabamos de decir que un objeto físico - una piedra por ejemplo- tiene propiedades como el tamaño, el color o la temperatura. Pero... ¿y el tamaño, el color y la temperatura mismas? ¿Existen por sí o dependen de algo otro? ¿Las propiedades o cualidades tienen una existencia autónoma?


En esta línea, la filosofía aristotélica distinguió en el ámbito de la ontología de los seres entre sustancia y accidentes.


La sustancia es lo que siempre permanece en los entes y los accidentes son esas propiedades que pueden cambiar y que no pueden existir por sí mismas de forma independiente.




¿Cuáles son las características de los entes matemáticos abstractos?



Analicemos ahora cuáles son las propiedades de un segundo tipo de cosas que también existen pero de una forma muy diferente a como lo hacen los objetos naturales.


Tomemos como ejemplo el triángulo o el número 7. Estas dos cosas existen pero:


- A) No están hechas de materia física. Es decir el triángulo como ente geométrico abstracto o el número 7 no están hechos de átomos o de algo que nosotros podamos tocar o percibir con nuestros sentidos. Son entidades mentales, que sólo pueden ser captada por al razón y que no tienen una existencia extravena.


- B) Pero si no están hechos de materia, los números y los triángulos no se ven tampoco afectados por el tiempo. No importa el tiempo que pase el triángulo no se degrada, no cambia. Es siempre el mismo. Es decir, los entes abstractos son inalterables y su sustancia es inmaterial mientras que los objetos físicos son cambiantes y materiales.


-C) Pluralidad. Al igual que ocurre con los objetos físicos, también existe una infinita pluralidad de entes abstractos matemáticos que sólo existen en la subjetividad humana. Que son directamente dependientes de una mente humana que los pueda pensar.




¿Cuáles son las características ontológicas de Dios?


Sin entrar aquí en cuestiones de creencias personales -cosa poco elegante y muy desaconsejable cuando uno se dedica a estudiar con rigor la historia de la filosofía- sino desde una perspectiva puramente histórica, la divinidad ha sido, en la historia de la filosofía occidental, el tercer tipo de entidad cuyo modo de existencia y cuyas cualidades ontológicas han sido estudiadas intensamente.


Algunos atores se han centrado en demostrar que es un ser que existe más allá del ámbito mental. Es decir, que existe en la realidad extramental y que, por tanto, no depende de la mente humana para existir. Entre ellos destacan todos los creadores de argumentos ontológicos como Anselmo de Caterbury, Descartes o Spinoza.


Todos ellos se han esforzado en mostrar que la divinidad posee una existencia independiente y autónoma.


En cambio, muchos otros autores han dedicado sus esfuerzos intelectuales a demostrar que la entidad "Dios" no tiene una verdadera existencia extramental. Que se trata de un ente abstracto fruto de nuestra mente y de nuestra subjetividad.

Es decir, que existe de la misma forma en la que existen en nuestra mente las sirenas y los centauros. A ello han dedicado su obra autores como David Hume o Friedrich Nietzsche.


Si estás interesado en la ontología, te recomendamos este excelente curso sobre Aristóteles, el principal y más importante pensador en este ámbito:





En cambio si lo que te apetece es profundizar en el pensamiento del autor que declaró la muerte de Dios e inició una nueva etapa en el pensamiento filosófico occidental, te recomendamos esta pequeña joya:







METAFÍSICA


Precisamente al estudio de la divinidad y sus propiedades se dedica la quinta rama de la filosofía: la metafísica. Una rama que analiza fundamentalmente las cualidades de Dios desde diversos puntos de vista y que ha sido cultivada en occidente desde la Antigua Grecia hasta principios del siglo XX.


Actualmente la metafísica es una rama muerta o moribunda en la filosofía y su declive vino de la mano de los filósofos de la sospecha que operaron lo que se conoce como "muerte de la metafísca."


Se trata de un proceso de reflexión crítica sobre las bases y creencias que han sostenido la metafísica occidental desde sus orígenes que inició el filósofo alemán Friedrich Nietzsche y que ha sido cultivada por los existencialistas y la filosofía analítica británica.


Nombres tan importantes como Ludwig Wittgenstein, Jean Paul Sartre o Bertrand Russell han declarado el final de esta rama de la filosofía que se ha derrumbado al mismo tiempo que la creencia en el dios cristiano en occidente.





EPISTEMOLOGÍA


Bien pero ¿cómo sabe la filosofía todas estas cosas? ¿Cómo ha llegado el ser humano a tener conocimiento sobre ideas tan complejas? Es más...


¿cómo se alcanza el conocimiento acerca de cualquier cosa?


A esta pregunta intenta responder la sexta gran rama de la filosofía: la epistemología o teoría del conocimiento. Se trata de uno de los estados más ricos, apasionantes e interesantes de todo el ámbito filosófico.


La epistemología ase centra en analizar detalladamente cómo compone el ser humano su conocimiento sensorial de la realidad, cómo después lo reorganiza por medio de los mecanismo de su mente y cómo finalmente interpreta dicha información como verdadera o falsa.


Los dos conceptos fundamentales de la epistemologí ason precisamente estos: verdad y falsedad.


¿Cómo sabemos que nuestros sentidos no nos engañan? ¿De qué forma la estructura de nuestra mente nos determina necesariamente a una comprensión de la realidad de la que no podemos escapar?


¿Cómo sanemos que en verdad es verdadero lo que creemos como tal?


A la epistemología se han dedicado todos los grandes filóosfos de occidente. Hallamos importantísimas reflexiones epistemológicas en Aristóteles, Platón, Epicuro, Sexto Empírico, Agustin de Hipona, Averroes...


No obstante fue la Modernidad la época más fértil de toda la historia de la filosofía en términos de epistemología o teoría del conocimiento. Especialmente relevantes para el análisis crítico del mismo fueron John Locke y David Hume.


Aquí os dejamos dos cursos que analizan con detalle y de forma amena sus propuestas filosóficas:









LÓGICA


Una de las formas en las que podemos asegurarnos de que nuestro conocimiento no es incorrecto consiste en aplicar un estricto método a nuestra forma de razonar y argumentar.


Fue precisamente esto lo que llevó al gran Aristóteles a crear desde cero la lógica que no es sino aquella disciplina filosófica que estudia el método para garantizar la racionalidad y coherencia de todos nuestros conocimientos.


La lógica, de forma muy semejante a las matemáticas, ha desarrollado diversas estrategias para ordenar las diversas partes que componen un juicio o enunciado y, a su vez, para ordenar la relación entre los diversos enunciados que componen una teoría.


La lógica clásica es la lógica aristotélica también conocida como silogística que permaneció inalterada, insuperada y sin rival desde que Aristóteles la creara en el siglo IV a. C hasta el siglo XX cuando, por fin, aparecieron las nuevas lógicas matemáticas.





FILOSOFÍA DEL LENGUAJE



Si los seres humanos podemos adquirir conocimiento, vivir en sociedad, desarrollar una economía, practicar el arte, hacer ciencia y plantearnos problemas filosóficos es porque somos capaces de comunicarnos entre nosotros de manera sofisticada y, gracias a ello, cooperar como grupo en busca de metas comunes.


La posesión de un lenguaje es el fundamental rasgo que distingue a nuestra especie de todas las demás y lo que nos ha convertido -para bien y para mal- en los dueños y señores del planeta.


El leguaje es la herramienta más poderosa jamás creada porque con ella se hace todo. Se transmite la información, el saber, la industria, el arte, la religión, la política y, por supuesto la filosofía.



"El lenguaje lo es todo y sin lenguaje no habría nada humano en este mundo"



Las reflexiones acerca del lenguaje datan de los albores de la filosofía. Encontramos importantísimas reflexiones ya en el periodo clásico que se mantuvieron a lo largo de la Edad Media y la Modernidad.


La filosofía del lenguaje ha vivido un verdadero florecimiento convirtiéndose en uno de los ejes principales del pensamiento filosófico a lo largo del siglo XX, desarrollada por figuras tan importantes como Ludwig Wittgenstein.




ESTÉTICA


Finalmente la última de las grandes ramas de la filosofía es la estética que se dedica, sin duda, a uno de los más hermosos menesteres a los que puede dedicarse el hombre: reflexionar sobre la belleza.


La estética es, así, la rama que analiza la parte de nuestra sensibilidad que vibra con el arte, que se emociona con la música y que interpreta la realidad simbólicamente.


Si el ser humano es una criatura sorprendente por estar dotada de razón, lenguaje, capacidad de organizarse políticamente o de investigar los secretos de la naturaleza, su habilidad más excelsa es sin duda su capacidad de hacer arte.


El estudio de lo bello y la belleza cierra la última gran rama de estudio de la filosofía que, por todo lo que hemos visto, es considerada legítimamente como la madre de todas las ciencias.



Dra. Ana Minecan

www.anaminecan.com

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