Pitágoras y la creación de la palabra filosofía

Actualizado: 2 de dic de 2020

Si bien filosofía ya había arrancado décadas antes en la ciudad Jonia de Mileto, no fue hasta Pitágoras que adoptó su nombre definitivo



Pitágoras no sólo fue un grandísimo filósofo y matemático con un inmenso influjo sobres desarrollo científico de Occidente, sino que la historia le ha otorgado el gran honor de haber dado nombre a nuestra disciplina. 

Antes de Pitágoras a lo que nosotros hoy llamamos filósofos milesios, los griegos les llamaban simplemente sofós, sabios, no se les distinguía por ningún nombre particular. 

En cambio, Pitágoras modificó profundamente el sentido de esta nueva actividad intelectual señalando que el filósofo no es que sabe sino "el que ama el saber", el que lo desea, el que lo busca. Así, la filosofía es amor por la sabiduría sin que ello implique su completa posesión. 


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El siguiente framento de Jámblico es uno de los más célebres de la historia porque notifica el bautizo de esta cosa extraña que los griegos comenzaron a hacer a hacer. 


“Se dice que Pitágoras fue el primero que se llamó a sí mismo filósofo. Con ello no sólo estaba utilizando un nuevo nombre, sino que también estaba instruyendo previamente de forma útil sobre su objeto apropiado.” Dijo, en efecto, que la vida de los hombres se asemeja a la multitud que acude a los juegos. Allí confluyen hombres de todas clases, cada uno con un propósito –uno ansioso por vender su mercancía con vistas a obtener una saneada ganancia, otro acude para mostrar su fuerza corpórea en busca de fama, y finalmente hay una tercera clase -la más libre- que se congrega para verlos lugares y obras de arte bellas y los hechos y palabras virtuosas que se suelen dar en las fiestas solemnes. Del mismo modo en la vida se congregan en un mismo lugar hombres de todas clases con sus afanes; de unos se apodera el ansia de riqueza y molicie, a otros les invade el deseo de dominio y de mando, les domina una ambición insana de gloria. El más puro es ese tipo de hombre que se dedica a la contemplaciónde las cosas más bellas, a quien se da el nombre de “filósofo. (…)

Agregó que era hermosa la contemplación del cielo en su conjunto y la observación de los astros que se mueven en él, pero que ello se debía a la participación de la esencia primera e inteligible. La primera esencia era la naturaleza de los números y proporciones que se extiende a través de todas las cosas, de acuerdo con los cuales todo está armónicamente dispuesto y convenientemente ordenado. Sabiduría es un conocimiento real que versa sobre lo bello, primero, divino, puro, y que tiene siempre una substancia inmutable, por cuya participación las demás cosas pueden ser llamadas bellas. Filosofía es la aspiración a tal contemplación. Hermosa es también esa solicitud por la formación integral que pretende enderezar al ser humano.” Jámblico, Vida de Pitágoras, trad. Enrique, A. Ramos, Ed. Etnos, Madrid, 1991.


Efectivamente es muy importante lo que Pitágoras señala aquí. Cuando alquien pregunta, cuando alguien nos pregunta por qué o para qué estudiamos filosofía, para qué tenemos curiosidad por las cosas, por qué queremos conocer, si bien muchos de los conocimientos que ella nos aporta pueden servirnos en la vida práctica diaria, lo cierto es que lo hacemos por el placer, por el disfrute mismo del conocimiento. Numerosas ciencias trabajan sobre áreas y campos que jamás, o al menos en decenas de años, no podrán “servir” para nada al ser humano y sin embargo generan enorme placer intelectual. Es ese goce de la mente, ese conocer por el placer mismo de conocer el objetivo principal de la filosofía, y a esta forma de conocimiento, los filósofos griegos la llamaron contemplación. 

Se trata de ese sentimiento de asombro que todos sentimos una noche oscura cuando podemos ver en el campo las estrellas. No sirve para nada, pero su grandeza y su belleza nos llenan. Así, la filosofía es esa actividad por la que el ser humano admira lo bello, lo bello desde el punto de vista intelectual además de físico.

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