La pintura y los frescos minoicos

Actualizado: 19 mar 2019

Estudio detallado de los ejemplos más paradigmáticos de la pintura y los frescos de la civilización cretense minoica



 

LOS PIGMENTOS DE LA

PINTURA MINOICA


 


Antes de comenzar a estudiar propiamente los frescos minoicos será muy conveniente hablar brevemente de las técnicas empleadas por los cretenses para embellecer sus palacios porque esto nos permitirá entender aún mejor el grado de refinamiento de su arte y el influjo del mismo sobre las civilizaciones posteriores.



Los frescos más antiguos conocidos en Europa, que ya presentan un suficiente nivel de sofisticación en su ejecución como para ser considerados tales, son precisamente los frescos minoicos.


En su ejecución fue empleada exactamente la misma técnica que posteriormente sería usada en Grecia, Roma, durante la Edad Media y en los fabulosos frescos del Renacimiento italiano.


A lo largo de la Edad del Bronce, periodo en el que se enmarca la civilización minoica, se emplearon entre las civilizaciones de la cuenca del Mediterráneo diversas técnicas para la pintura mural entre las que destacaron, principalmente, el fresco minoico y el temple egipcio.



 

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Egipto: la pintura al temple



La pintura al temple es la técnica pictórica más antigua conocida y fue profusamente empleada sobre todo en el antiguo Egipto para la decoración de muros y sarcófagos.

La forma más común de la pintura egipcia al temple es el temple de huevo, de cola o de grasa. Generalmente se empleaba la yema de huevo, mezclada con látex de retoño de higuera y agua. Esta mezcla daba lugar a un medio soluble en el que de podían mezclar diversos tipos de pigmentos secos.