El orfismo y la filosofía pitagórica

Actualizado: 3 de dic de 2020

Estudio detallado del influjo de la religión órfica sobre el desarrollo de las ideas místicas sostenidas por la filosofía de Pitágoras



La defensa por parte de Pitágoras y sus seguidores de tesis como el dualismo antropológico alma-cuerpo y la división bipartita de la realidad entre el plano físico y el plano metafísico resultaba escandalosa e inquietante para sus contemporáneos ya que eran absolutamente ajena a la tradición mitológica helena, a la religión olímpica de los griegos.


Pero… la gran pregunta es: ¿de dónde sacó exactamente Pitágoras todas estas extrañas visiones del mundo y del ser humano?



Los influjos orientales sobre su pensamiento fueron múltiples y muy intensos, debido a sus numerosos viajes de juventud, pero si analizamos con detalle los textos conservados, más allá de Egipto o Mesopotamia, es posible observar que entre todas las fuentes que inspiraron a Pirágoras, hubo una religión en especial que los historiadores consideran como la piedra de toque para explicar toda su mística: el orfismo.



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¿QUÉ FUE EL ORFISMO?


Explicar, sin embargo, qué fue el orfismo, o la religión órfica, es una de las tareas más arduas para los estudiosos del periodo griego ya que esta atípica forma de espiritualidad aglutinó una amalgama de creencias tan heterogénea y dispar que es imposible hablar de un culto unitario, siendo más preferible referirse a corrientes que aparecían y desaparecían, que se fundían y separaban…



TOTENPASS


Hasta mediados del siglo XX nuestro conocimiento del orfismo era realmente vago, ya que se basaba más bien en las intuiciones y suposiciones de los historiadores que en pruebas empíricas. Sin embargo, la inesperada aparición de un conjunto de testimonios arqueológicos a medidados de siglo, de verdaderos tesoros preservados en el tiempo, nos han permitido aumentar exponencialmente nuestro conocimiento acerca de este movimiento en muy pocos años.

Las pruebas arqueológicas más importantes relacionadas con el orfismo son tres:

- las laminillas áureas de Hiponion,Pelina, Entella,

- las láminas de hueso de Olbia

- y sobre todo, el Papiro de Derveni,

Las laminillas áureas, conocidas también como totenpass son unas pequeñas hojas de oro con inscripciones, con textos breves en griego clásico, que han sido encontradas junto a los fallecidos, colocadas en sus manos, sobre su cuello e incluso sobre su boca, en enterramientos órficos del periodo griego tardío y la época romana. Totempass significa en alemán, literalmente, “pasaporte para los muertos”.

Estos pasaportes que podéis ver en este precioso retrato egipcio del siglo II, eran algo parecido a un manual de instrucciones, una guía de viaje para el inframundo que permitían pasos de fronteras privilegiadas. En ellas, había códigos, oraciones y claves secretas que sólo los iniciados en el orfismo conocían y que les servían para no extraviarse y contestar adecuadamente a los guardianes del inframundo.

Os he traído un fragmento de una de las más bellas, la lámina áurea de Hipónion que es uno de los ejemplos más bellos de estas instrucciones para la ultratumba. Nos dice así:


“Hallarás a la derecha, en la morada de Hades, una fuente y, junto a ella, un ciprés fantasmal donde las almas de los muertos que descienden lavan sus vidas. Ni siquiera en la oscuridad te acerques a esa fuente. Más adelante hallarás el agua fría que fluye del estanque de la Memoria y a su orilla, guardianes.

Éstos te preguntarán con sagaz discernimiento por qué investigas las tinieblas del Hades sombrío, y te preguntarán por qué razón has venido. Entonces, tú diles toda la verdad abiertamente. Di: “Soy el hijo de la tierra y el cielo estrellado, pero el cielo es mi nacimiento. Estoy sediento y me muero: dadme enseguida el agua fría que fluye del estanque de la Memoria. Seguramente, entonces, los reyes del inframundo se apiadarán de ti y te concederán beber del agua de la fuente divina; entonces tú, cuando hayas bebido, recorrerás la vía sagrada por la que otros iniciados y bacantes avanzan gloriosos. Después de esto, gobernarás con los héroes.”





EL PAPIRO DE DERVENI



Por su parte, el Papiro de Derveni constituye uno de los textos más completos y bien conservados del sistema de creencias órficas. Fue encontrado en 1962 en unas excavaciones en Macedonia, en la ciudad de Derveni que le da su nombre.

Lo que los arqueólogos rescataron de un enterramiento órfico fue un total de 226 fragmentos de papiro, milagrosamente bien conservados, que estaban escondidos en una pequeña vasija de bronce. Cuando todos estos fragmentos fueron ordenados y unidos por los filólogos, se obtuvo un papiro con la clásica forma de cilindro de una longitud de tres metros de largo. ¡Un auténtico libro griego!


¿Qué contiene el papiro de Derveni?


Lo que nos ha revelado la traducción de los fragmentos es que estaríamos ante un libro religioso que contiene partes importantes de la religión órfica. Fundamentalmente se trata de poesías e himnos de exhortación a los disoes, sortilegios y rituales.

La lectura y el estudio del papiro ha permitido derivar a los especialistas cinco rasgos clave que distinguirían a la religión frente a las demás y que nos permitirán establecer de forma casi indubitable la fuente de las ideas religiosas del pitagorismo. Es decir, que nos permitiría constatar que los pitagóricos en lo que hace a su espiritualidad eran una corriente o una rama órfica:

1. En primer lugar, el orfismo viene a plantear una nueva antropología para el mundo griego, es decir, una nueva lectura sobre el origen y el destino del ser humano fuertemente aferrada a una visión soteriológica, es decir, a la idea de que el alma necesita ser salvada, ajena al pensamiento puramente griego.

2. En segundo lugar, hallamos un dualismo antropológico claro en el que se separa de forma radical alma y cuerpo, siendo el cuerpo mortal y carente de valor, y el alma inmortal y capaz de habitar sucesivamente en diversos cuerpos. Como hemos tenido ocasión de ver, esta idea fue tomada literalmente por Pitágoras y asimilada sin modificación, idea extremadamente importante ya que, además tuvo un papel capital en la filosofía de Platón y posteriormente en todos los monoteísmos que tomaron el platonismo como base, como es el caso del cristianismo. Es por ello muy importante recordar aquí que el dualismo alma cuerpo, aunque nos sorprenda es una herencia del orfismo-pitagorismo griego y no una introducción cristiana original.


3. En tercer lugar, según los textos órficos del Papiro de Derveni el alma humana está condenada a vagar por diversos cuerpos, debido a un pecado que debía ser expiado. En el caso de Pitágoras no conservábamos ninguna referencia que nos aclarara cuál fue este pecado, pero en los textos órficos sí la encontramos: se trata de un relato mitológico mixto, híbrido, en el que se mezclan conceptos propios de la religión olímpica con añadidos ajenos.

Según el mito, los titanes, las divinidades de la primera fueron derrotados por Zeus, rey de los dioses. Rencorosos por el final de su poder, y deseando vengarse apresaron a Dionisos cuando era todavía un bebé, hijo de Zeus y Perséfone tras atraerle con bellos juguetes. La introducción del Dionisos en el panteón onlímpico es uno de esos elementos orientales ajenos ya que inicialmente no formaba parte de el panteón clásico


Cuando Dionisos cayó en manos de los titanes éstos lo mataron, lo descuartizaron, lo cocieron y lo devoraron. Es decir, realizaron con su cuerpo los pasos clásicos del sacrificio ritual griego olímpico. Este era el orden preciso que se seguía en el sacrificio de los animales que se incineraban con el fin de que los vapores de su carne llegara a los dioses y les saciara. En este sentido, el orfismo presenta el sacrificio olímpico como un acto cruel y despiadado de derramamiento de sangre. Como un acto propio de seres vengativos y oscuros.

Sin embargo, los titanes no pudieron ni quisieron ocultar su crimen y al ver su crimen Zeus les fulminó con uno de sus rayos en pleno banquete sacrificial. Todo el lugar quedó carbonizado salvándose solamente el corazón del pequeño dios, del cual resucitó de nuevo, completamente recuperado Dionisos. Es decir, Dionisos era un dios resucitado, otra idea propia de las mentalidades orientales que fue importada en este momento a occidente.

De la mezcla de las cenizas formadas por los restos de los cuerpos de los titantes, la tierra y los restos del cuerpo de Dionisos, surgieron los seres humanos que, por esta mezcla originaria, tienen una naturaleza marcada por un triple componente:


la tierra refleja su mortalidad, su inmanencia, su estar inevitablemente condenados al cambio y la muerte,

el componente titánico su tendencia al mal, al crimen y la soberbia

y la parte dionisíaca su posibilidad de elevarse y renacer, literalmente, la posibilidad del ser humano de purificarse y resucitar.

Como podéis ver todas estas ideas eran comunes con anterioridad al cristianismo.


Debido a este crimen inicial, que no fue sin embargo responsabilidad suya sino asunto de los dioses, los seres humamos nacen cargados con la antigua culpa y por ello deben purificarse a lo largo de la vida, evitando, para ello,  ante todo y sobre todo, el derramaniento de sangre de hombres y animales. Es decir, evitando el comportamiento titánico de los asesiones vengativos del mito, de tal modo que sólo por este camino podrá el alma humana salvarse.

Ahora imaginemos el enorme choque que implicaban estas creencias para una sociedad como la griega que, basaba su culto a las divinidades en los sacrificios animales




Además, lejos de ser un pueblo pacífico, la guerra era una de sus señas de identitdad cultural para los griegos y la violencia estructural. No había nada más honroso para una varón griego que morir en combate y, antes de hacerlo, llevarse con él la mayor cantidad de enemigos posibles. De hecho, como bien sabéis, la virtud humana se alaba principalmente en los grandes poemas homéricos es precisamente el valor guerrero y la capacidad de desplegar violencia y muerte de los grandes héroes: Aquiles, Ayax, Héctor…etc.

Los sacrificios humanos, por su parte, no fueron algo habitual en Grecia, pero ello no quiere decir que no existieran. Otro de los episodios más importantes de la mitología homérica, narra, de hecho, el necesario sacrifico a los dioses de una mujer para ganar la guerra.

En la Ilíada, Homero nos cuenta, que al partir hacia Troya la flota de Agamenón, el rey de Micenas, no podía salir del puerto  e iniciar la guerra por culpa de la calma del viento. Pasaban los días y su ejécito no podía unirse al resto de los griegos para consumir la venganza contra Paris y Helena.

Tras consultar al oráculo Agamenón descubrió que había ofendido a la diosa Artemisa al haber cazado a uno de sus ciervos sagrados y esta en venganza le envió una terrible peste que asoló su ejército y la calma absoluta de los vientos del mar, bloqueándole en su casa. Impidiéndole partir en busca de la gloria eterna de la muerte en combate.

Cuando el oráculo fue consultado por segunda vez, este informó al rey de que la ira de la diosa sólo podía ser aplacada si se sacrificaba a Ifigenia, la hija más bella de Agamenón.


Ulises fuer enviados a buscarla al campamento con el pretexto de que debía casarse con Aquiles, ella se dejó llevar y listo. Según algunas versiones se libró pero según otras, el problema quedó solucionado y los guerreros pudieron irse tranquilamente a terminar sus asuntos en Troya.

Viendo por tanto, el gusto griego por la sangre, las peticiones de los órficos debían ser más que molestas para la visión mitológica tradicional compartida por las polis griegas.

4. En cuarto lugar, el orfismo defendió la idea de que la liberación del pecado exige la realización de un conjunto de ritos expiatorios y llevar llevar una forma de vida alternativa, puritana, vegetariana, sometida a una serie de tabúes.

5) Al término de este difícil tránsito, el alma que ha discurrido por los caminos debidos se libera de su culpa y se integra en una realidad superior de carácter divino


Como se puede comprobar, literalmente, el misticismo pitagórico es un calco perfecto del orfismo. Así que esa parte tan extraña del pensamiento pitagórico nos queda mejor aclarada al entender los fundamentos del orfismo, aunque es importante señalar que Pitágoras nunca se declaró órfico y los pitagóricos siempre lucharon por mantener las distancias.

Os invito, para completar este acercamiento al orfismo, que leamos tres interesantes testimonios que hablan de las ideas órficas y que subrayan la importancia para esta religión de la metempsícososdel alma y del concepto de pecado ya que la visión que ofrecen de la naturaleza humana fue ampliamente asimilada en europa durante siglos y a veces, confundimos su origen.