Órdenes dórico, jónico y corintio

Actualizado: mar 16

Análisis cronológico pormenorizado apoyado en ejemplos de los rasgos principales de los tres órdenes de la arquitectura griega






LOS ÓRDENES GRIEGOS



Dórico, jónico y corintio son los tres célebres órdenes griegos, es decir, son los tres estilos arquitectónicos para organizar el pedestal, la columna y el entablamento de los templos que es imprescindible conocer a partir de este momento cronológico en el que ya nos encaminamos hacia el esplendor de la Grecia clásica.




Dórico


El primero de ellos, el dórico, es el más antiguo y sobrio pero también el considerado como más elegante y puro por los griegos de todas las épocas. Este orden fue usado a lo largo de toda la historia del desarrollo artístico griego, no se limita a una sola época y fue empleado habitualmente en los templos dedicados a las divinidades masculinas.




Fijémonos en primer lugar en sus características columnas que destacan por carecer de basa, es decir, el fuste arranca directamente desde los tres escalones que la sostienen. Este fuste, el tronco de la columna suele presentar entre 16 a 20 líneas longitudinales conocidas como aristas vivas que realzan su verticalidad. El fuste no es uniforme en su desarrollo sino que en su zona central sufre un ligero dando lugar a un característico y muy célebre ensanchamiento conocido como éntasis empleado por los constructores precisamente para generar la ilusión óptica de una verticalidad perfecta.



Antes de llegar al capitel, tres surcos horizontales señalan el paso hacia un nuevo elemento. La base del capitel está formada por el llamado collarino, una moldura muy fina seguida por un núcleo central, el centro del sándwich, en forma de plato llamado equino y, finalmente, pegada al arquitrabe encontramos una estructura cuadrangular llamada ábaco.


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Sobre el ábaco comienzan a elevarse los tres miembros del entablamento, la estructura que, de algún modo digamos que forma el tejado del templo, y que está formado por arquitrabe, friso y cornisa. Es importante tener en cuenta que en la arquitectura griega las líneas rectas son las protagonistas no habiendo ningún ejemplo de uso del arco o la bóveda.


El arquitrabe dórico es una viga lisa y sencilla carente de decoración. En el friso aparecen alternados los triglifos, esos pequeños rectángulos verticales y las metopas que son losas de forma cuadrada que se presentan a veces sin decorar o con decoración esculpida o pintada.


Uno de los ejemplos más magníficos de templo dórico es el templo llamado de la Concorida en Agrigento, Sicilia. Su austera figura es un ejemplo perfecto de la forma simple y elegante de este orden.

El templo, construido entorno al año 440 a.C. debido a su excelente estado de conservación es considerado con uno de los ejemplos más notables de la arquitectura griega.


En sus 39 de largo por 18 metros de ancho, se puede apreciar perfectamente las seis columnas delanteras y las trece laterales que tienen una altura de unos 6 metros y medio. En ellas podemos observar los tres últimos tambores de las columnas. Se ve muy bien el equino, sobre él, el abaco, muy estrecho, y por encima de éste el arquitrabe, liso. Cada bloque del arquitrabe, que apoya directamente sobre las columnas, por intermedio del capitel, coincide exactamente con la mitad de la columna. Así debe ser, para que la presión se transmita simétricamente a la columna. 


Como curiosidad, llama la atención saber que este templo tienen una orientación este-oeste que le hace alinearse perfectamente con la salida del sol durante el equinoccio de primavera. Muchos turistas acuden en estas fechas para ver este bello fenómeno.


Entre los templos dóricos conservados destaca también el Templo de Apolo en Corinto que data del siglo Vi a. C y en el que sus magníficas columnas muestran con toda la solemnidad el éntasis. Más espectacular todavía es el templo de Atenea en Paestum que conserva parte del frontón pero, como podéis ver, ninguno de ellos se ha conservado tan bien como el templo de la concordia de Agrigento.




Jónico

El origen del orden jónico se encuentra en las riberas de los ríos de Asia Menor, es decir, se trata de una estructura arquitectónica griega con un enorme influjo oriental usada principalmente para el culto a las diosas femeninas.

En lo que hace a la planta del edificio y al pedestal no se diferencia en casi nada del orden dórico, no obstante, las diferencias radican ante todo en su columna que posee, en primer lugar, un elemento que la columna dórica no poseía: la basa. La columna jónica suele presentar en su fuste unas 24 acanaladuras verticales separadas por secciones lisas y, al contrario que el estilo dórico carece de éntasis, es completamente recta y regular en su desarrollo y normalmente más estrecha.

El capitel es el elemento más representativo del orden jónico muy reconocible por las dos volutas o espirales que lo adornan. Espirales que nos llevan acompañando desde las sartenes cicládicas y que a mi siempre me han recordado a las olas del mar al romper con toda su fuerza, enrollándose sobre sí mismas.

El equino suele complementarse con ornamentos en forma ovoide, flechas y dardos. El capitel se remara con un estrecho ábaco recangular y el arquitrabe está formado por tres bandas horizontales. El friso es una viga que se encuentra decorada con relieves, mientras que la cornisa está ornamentada en su parte inferior con dentículos.

El templo Jónico más representativo es el de Atenea Niké situado en la Acróplis de Atenas, construido entre el 427 y el 424a.C en honor a la victoria sobre los persas en la batalla de Salamina en el 480 a.C.

En la mitología griega Niké (Νίκη) era, por antonomasia, la diosa de la victoria y solía representarse en solitario o acompañando a otros dioses. Lo más corriente es hallarla junto a Zeus o a Atenea. Como recordáis, en el juico por el que Paris tenía que declarar cuál era la más bella de las diosas y que desembocó en la Guerra de Troya, Hera le odreció el dominio de Asia, Afrodita el amor de la mujer más bella de la tierra y Atenea la victoria en todas las batallas. Es decir, Niké era una figura