Nietzsche: lo dionisíaco

Explicación detallada de los rasgos fundamentales que caracterizan el impulso dionisíaco en la crítica de la cultura occidental desarrollada por Friedrich Nietzsche


La abrumadora filosofía desarrollada por el filósofo alemán Friedrich Nietzsche a finales del siglo XIX constituye una de las propuestas más influyentes, revolucionarias y determinantes para la comprensión de la evolución del pensamiento contemporáneo posterior.


Algunas de los conceptos acuñados por Nietzsche en su brillante y polémica crítica de la cultura occidental han traspasado las fronteras del ámbito académico convirtiéndose en símbolos de una visión nueva, fresca y jovial de la filosofía.


Entre todos ellos el concepto de lo dionisíaco constituye uno de los más reconocibles y, a la vez, más importantes de toda la producción intelectual de Nietzsche.


Antes de continuar con nuestro estudio de la noción de lo dionisíaco en la obra de Nietzsche, si estás interesado en su pensamiento y en profundizar más en su poderosa y transgresora filosofía, te recomendamos este magnífico curso online que hará las delicias de todos los amantes del pensamiento nietzscheano.


¡Una verdadera joya que no debes perderte!




Toda la filosofía de Friedrich Nietzsche comenzó con el profundo análisis desarrollado en su obra de juventud El nacimiento de la tragedia, en la cual exploró el origen de este género literario nacido en la Atenas clásica.


Sus investigaciones filológicas llevaron a Nietzsche a entrar en contacto con la mitología griega y, lo más importante, con la filosofía presocrática en la que halló una forma de concebir el mundo y las capacidades del ser humano que había sido olvidada y enterrada en el olvido en Occidente.


La fuerza creativa, originaria y original de los presocráticos sedujo a Nietzsche hasta tal punto que comenzó a ver en su filosofía la etapa más grandiosa y elevada de toda la historia del pensamiento humano.


No obstante, esta fase de libertad creadora se vio rápidamente truncada por la emergencia de un nuevo estilo filosófico cuyas dos principales figuras serían Sócrates y Platón. A través de su metafísica y de la defensa del dualismo antropológico, el platonismo sumió los intereses de la filosofía en una preocupación enfermiza por lo trascendente, lo inmaterial y lo eterno.


El amor a la vida, a la naturaleza, a lo inmanente, temporal y físico de los presocráticos comenzó a perderse bajo la presión de la filosofía platónica.




El origen de la noción de lo dionisíaco


Con el fin de designar y distinguir estos dos impulsos, estas dos fuerzas dinamizadoras del pensamiento occidental Nietzsche tomó de la mitología griega la imagen de dos de los más importantes dioses del panteón. Apolo vendría a representar el platonismo racionalista mientras que Dionisos sería el símbolo de la frescura enigmática e ingobernable que animó al pensamiento presocrático.


Si quiere saber más del impulso apolíneo, no te pierdas nuestra entrada de blog acerca de sus características.





"¿Pero a qué se debe la elección de Dionisos y qué es lo que representa este dios griego?"


En primer lugar es importante tener en cuenta que en la Atenas clásica, Dionisos era el dios del teatro. Además de ser la divinidad protectora del vino, la fiesta y el desenfreno primaveral, Dionisos era el inspirador de los dramaturgos. Es decir, de aquellos que creaban de la nada bellísimas historias en las que los actores fingían vidas, aventuras y muertes con absoluta libertad.


El teatro no es más que una mentira, una creación, una obra de arte humana que a través de la farsa representa mundos deseados e imposibles.


Lo dionisíaco vendría a representar así la capacidad creadora en su estado más libre e inspirado. Sin embargo, Dionisos es también un dios extranjero, representa, por ello lo otro, lo desconocido, lo salvaje y lo inexplorado. Es el dios de lo misterioso y lo oculto, de aquello que no puede ser conocido ni sometido a los eslabones de la razón.


Tanto el impulso dionisíaco como el apolíneo convivieron en absoluta armonía y equilibrio en el periodo griego, sin embargo, con la expansión del platonismo, su fusión con el cristianismo y la suma del racionalismo mecanicista moderno, este desequilibrio se fracturó conduciendo al pensamiento occidental al más profundo nihilismo.