El helenismo

Exposición detallada de los rasgos principales de un periodo clave en la historia del arte y del pensamiento occidental y que constituye la fase final de la civilización griega: el helenismo


El periodo helenístico del arte griego comprende los tres siglos siguientes a la muerte de Alejandro hasta el inicio del reinado de Octavio Augusto en el año 31 a.C.

Con la consolidación de las monarquías helenísticas surgidas de la fragmentación del imperio de Alejandro el mundo griego se expande mucho más allá de las fronteras ampliadas por los atenienses con sus colonias talasocráticas durante el periodo clásico.


Las polis o ciudades estado han desaparecido -al menos en su constitución autónoma- y ahora una multitud de pueblos diversos y extraños forman parte de gobiernos monárquicos autocráticos que ocupan vastos territorios inconcebibles para los antiguos ciudadanos del periodo anerior.



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El pensamiento griego se derrama por Asia, al mismo tiempo que recibe de Oriente profundos influjos algo que, sin embargo, no resulta nuevo pues, como ya hemos tenido ocasión de estudiar, fue precisamente el periodo orientalizante el que sacó a los griegos de la mortuoria monotonía geométrica del periodo arcaico.


Durante el helenismo Atenas ya no esnadadesde el punto de vista hegemónico, apenas un recuerdo de su gloria pasada, pero consigue mantener su estatus artístico y cultural.

Profusa cuna de las ideas que marcarán el rumbo intelectual de occidente, la polisde Atenea, todavía tuvo tiempo de dar al mundo dos importantes escuelas filosóficas que estudiamos detenidamente en nuestros cursos de filosofía: la estoica y la epicúrea.

Dos nuevas formas de pensamiento que buscaron la felicidad del ser humano entendido no ya como ciudadano o miembro de un estado sostenido por la comunidad de todos sino como individuo separado dedicado exclusivamente a sus intereses más personales.

Las filosofías de Platón y Aristóteles concebidas para la vida de la polisse derrumban y carecen de sentido en un mundo en el que ya no existe el voto, la asamblea o el ágora, sino sólo las órdenes indiscutibles de los generales y sus herederos.


La estoica, filosofía favorita de romanos tan célebres como Séneca y el Emperador Marco Aurelio, abogará por la ataraxia: la aceptación calmada de los vaivenes de la vida, con entereza y templanza. Losepicúreos, por su parte, preferirán disfrutar de la belleza y el placer encerrándose en sus bellos jardines donde el tumulto y el ruido de las guerras, las luchas por el poder y el derrumbe del mundo clásico se oía más amortiguado por los altos muros cubiertos de flores y enredaderas.




ESCULTURA HELENÍSTICA



De la primera fase de la escultura helenística conservamos esta voluptuosa Afrodita agachada de la que se han hecho cientos de copias romanas y que ya anuncia un gran cambio en los gustos artísticos. Observamos en ella por primera vez la composición piramidal que ofrece numerosos puntos de vista superando la frontalidad preferente del periodo clásico. La estatua es bella y tiene sentido desde todas las direcciones, podemos rodearla en busca de matices, de luces y sombras hallando más y más armonía a cada paso Su rostro dramático y su cuerpo redondeado se alejan de la pureza idealizada de las Ateneas de Fidias

Junto a la voluptuosidad tridimensional, durante el helenismo aumentó significativamente la temática de las esculturas ya que los artistas no sólo se centraron en representar la figura de los dioses olímpicos sino que comenzaron a explorar los cuerpos de criaturas menores y menos auráticas como los sátiros, las ninfas, los animales, los niños y ancianos, los esclavos, soldados, pescadores y campesinos. La fealdad, la vejez, la imperfección y, con ellas, un mayor realismo comienza a penetrar en los cánones estéticos griegos.

El ideal de la perfección se ha quebrado y con él, un ser humano en un mundo agitado, agita también sus miedos y deseos en el arte.


Entre las figuras de niños destaca este niño rechoncho que sujeta a una pobre oca por el cuello (Museo del Louvre) y o este jinete infantil en bronce. Las emociones en el helenismo se desbordan. Las estatuas nos miran a los ojos contagiándonos su angustia, su dolor.


Igualmente sorprendentes y alejadas del canon clásico son las esculturas de personas ya de avanzada edad, como esta chocante anciana ebria que se ríe mientras sujeta el cántaro de vino sentada en el suelo. (Museo de Munich). Los pliegues arrugados de su piel, su rostro demacrado por la edad difieren radicalmente de todo lo visto hasta ahora.


El rostro de bronce del célebre púgil sentado muestra también la imperfección en los golpes y la hinchazón producida por el combarte de forma tan realista que casi duele. La posición de todo su cuerpo, cansado, en reposo, quizá atendiendo a la petición de que vuelva a iniciar la lucha muestra también el agotamiento de una civilización quizá demasiado cansada para seguir dando más perfección artística al mundo.

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