Arthur Evans y el descubrimiento de los minoicos

Actualizado: 3 abr 2019

Conoce la apasionante historia del descubrimiento de la civilización minoica por Arthur Evans a principios del siglo XX.



El descubrimiento de la civilización minoica, como ha pasado en más de una ocasión, fue fruto de una mezcla de casualidad, fantasía y de la terquedad personal de uno de esos británicos enamorados del mundo antiguo que deseaban abandonar su tierra en busca de aventuras en el siglo XIX.



Arthur Evans, fue un aventurero arqueólogo que, hurgando entre las tiendas de antigüedades de Atenas, encontró unos antiguos amuletos provistos de unas extrañas inscripciones escritas en una lengua que nadie conocía ni era capaz de descifrar.




Basándose en lo que inicialmente fueron puras y absolutas conjeturas guiadas, sin embargo, por un excelente instinto Evans determinó que dichos amuletos debían provenir de la isla de Creta.



Sin pensárselo dos veces, sediento de fama y aventura, Evans decidió marchar a Creta, lugar en el que compró una gran parcela de tierra en la que pensaba que debía estar sepultada la mitológica ciudad de Cnossos.



No siempre, casi nunca, pero a veces…


... sólo en casos especiales la suerte favorece a los valientes y a los idealistas pues Evans -completamente motivado y convencido de su futuro éxito- contrató a una cuadrilla de excavadores, que después de sólo dos meses de labor topó con lo que parecían ser, nada más y nada menos, que los restos del gran laberinto y palacio del mitológico rey Minos.



 

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Desde su descubrimiento por parte de Evans, pasando por su arquitectura, palacios, frescos, cerámica, escultura... hasta su desaparición tras la catástrofe volcánica de Thera.



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