Aristóteles: la virtud

Actualizado: mar 12

Explicación de la teoría ética aristotélica sobre la virtud



LA VIDA BUENA Y LA VIRTUD


Para Aristóteles la vida buena es la vida virtuosa.

Pero, al igual que ocurre con el término prudencia, la noción de virtud ha adquirido en nuestros días un significado distinto al que tenía en la obra de Aristóteles.


Con el término virtud (areté) Aristóteles se refiere a la capacidad de realizar bien lo que uno hace. Por eso Aristóteles habla no sólo de la areté humana sino también de la areté del caballo.

¿Qué es un caballo virtuoso? Aquel que en su vida ejemplifica las mejores virtudes que puede tener un caballo: nobleza, fuerza, resistencia…etc.



¿Qué es un hombre virtuoso?


Aquel que en su vida logra realizar en sentido máximo las cualidades que distinguen al hombre frente al resto de animales: su razón y la capacidad que ésta tiene de controlar los aspectos pasionales y emocionales. Por tanto, las virtudes son hábitos, disposiciones gracias a las cuales lo que hacemos lo hacemos bien.



¿Cuál es la virtud perfecta del hombre?



Pero cabe preguntarse cuál es la virtud perfecta para el hombre. Según Aristóteles, la acción más perfecta es la puramente contemplativa es decir, aquella que corresponde a lo divino –el primer motor inmóvil- que nuestro autor define como nóesis noeseos (pensamiento que se piensa a sí mismo).

Sin embargo este tipo de vida está vedada al ser humano ya que nosotros no podemos existir en la pura contemplación racional. Sería maravilloso pero, tal como subraya Aristóteles, no somos dioses.


Antes de continuar con nuestro estudio de la virtud en Aristóteles, si estás interesado en sus desarrollos éticos y en la asimilación de sus ideas en la historia, te recomendamos este excelente curso online que aborda, desde un punto de vista académico riguroso a la vez que ameno los principales puntos de su pensamiento.


¡Una verdadera joya que no debes perderte!



Además, en su canal de Youtube podrás ver en abierto numerosas clases como esta dedicada, precisamente, a la ética de Aristóteles:




¿Qué nos queda? Intentar, en la medida de lo posible, inmortalizarnos, es decir, desarrollar al máximo las virtudes racionales.



¿Qué es un ser humano?



Pero para poder llevar a cabo esta tarea es necesario saber, con precisión, qué es o en qué consiste el ser humano. En el diálogo Alcibíades Platón señala tres posibilidades fundamentales a la hora de considerar qué es un ser humano. Así, según el maestro de Aristóteles, el hombre puede ser comprendido como:


- Cuerpo

- Alma

- Compuesto de cuerpo y alma


Sabemos, por lo visto en las sesiones anteriores, que para Platón lo único importante del ser humano era su alma racional mientras que el cuerpo era una parte degradada y contingente que debía someterse de forma completa. En cambio, para Aristóteles todo ser humano es un compuesto de alma y cuerpo en el cual no se puede hablar de una primacía ya que ambas condiciones nos determinan en la misma medida.


Como cuerpos tenemos necesidades corporales, emocionales y pasionales. Como alma, la capacidad de intuir, reflexionar y deliberar acerca de la verdad y de las condiciones de nuestra acción.

Por ello, en lo que respecta a la ética necesitamos de las virtudes. Los dioses no tienen virtudes porque no las necesitan: no comen, no sufren, no padecen. La divinidad no es generosa o moderada, no las necesita mientras que el hombre, dotado de cuerpo, está obligado a considerarlas.



CLASES DE VIRTUDES


Tal como hemos señalado más arriba, para Aristóteles una virtud es una disposición gracias a la cual lo que hacemos lo hacemos bien. Las virtudes se clasifican, a su vez, en dos tipos.


En primer lugar se hallan las virtudes intelectuales (aquellas que se refieren a la correcta forma de desarrollar el conocimiento) y en ellas podemos distinguir entre las teóricas y las prácticas.


Las virtudes intelectuales teóricas son:


- La intuición que es el conocimiento inmediato que se produce al comprender, por ejemplo, los axiomas matemáticos.


- La sabiduría


- La ciencia


Las virtudes intelectuales prácticas con:


- Técnica


- Prudencia


En segundo lugar, se encuentran las virtudes de carácter o éticas entre las que podríamos distinguir la generosidad, la justicia, la amabilidad o la amistad.


EL ETHOS Y EL PUNTO MEDIO