Anaxágoras y el Nous

Actualizado: 2 de dic de 2020

Estudio detallado de la teoría filosófica propuesta por el presocrático Anaxágoras de Calzomene, con especial atención a su descripción del noûs




Con Anaxágoras (500 -428 a.C) retornamos de Grecia occidental a Jonia, no solo geográficamente, sino también espiritualmente.

Oriundo de Clazomene, cerca de Esmirna, se le describe como heredero filosófico de Anaxímenes y, ciertamente, el espíritu de la vieja escuela milesia revivió en él. Desprovisto de los apasionados sentimientos religiosos que movieron a Empédocles, su pensamiento retorna a la tradición jonia de la investigación libre, motivada sólo por la curiosidad y dominada por una actitud puramente científica.



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La llegada de la filosofía a Atenas


El cambio aparece marcado también, como cabía esperar, por una vuelta a la prosacomo medio de expresión. Anaxágoras merece además, especial atención porque fue el primer filósofo en llevar la especulación física jonia a Atenas, cuando estaba en la cumbre de su desarrollo político e intelectual. Anaxágoras permaneció treinta años de su vida en Atenas y desarrolló una estrecha amistad con Pericles. Nos acercamos con él, lentamente al periodo dorado, a la llamada época clásica de la filosofía que se desarrollará en la ciudad consagrada a Atenea de la mano de los tres grandes maestros, pero todavía queda mucho para eso.




Sabemos que Anaxágoras escribió un libro que, en la estela de la tradición física milesia se llamó Sobre la naturaleza o Física. En la sucesión de libros con el mismo título y dirigidos a tratar el mismo tema podemos ver claramente expuesta una de los rasgos de la filosofía que expusimos en las primeras clases: el diálogo crítico con los demás en el seno de la construcción de un nuevo tipo de tradición llamada tradición filosófica. Todos los miembros tienen muy en cuenta las propuestas de sus antecesores y avanzan sobre ellas, redefiniendo algunos conceptos, introduciendo nuevas ideas pero, reconociendo con los títulos de sus libros que son deudores y miembros de una saga diferente.

Indiferencia por la riqueza y amor a la ciencia

Procedente de una familia rica, no mostro interés por el dinero, sino que renunció a su herencia, y a la influencia política que esta podía haberle reportado, para dedicarse resueltamente a la ciencia y a la filosofía. Platón menciona esta circunstancia, y Aristóteles comenta, en más de una ocasión, su falta de interés por las cuestiones prácticas. En la época de Aristóteles circulaba también la anécdota de que, cuando se le pregunto por qué nacer era preferible a no nacer -forma con la que expresaron a menudo los poetas griegos el pesimismo sobre la vida humana- respondió que un hombre preferiría nacer “para poder estudiar los cielos y la totalidad del universo”. Así que el sentido de la vida humana era para Anaxágoras la oportunidad de admirar la belleza de la naturaleza y alcanzar algo de conocimiento acerca de ella.



La patria cósmica


Cuando, en una ocasión, se le reprocho su falta de interés por los asuntos públicos, como si ello entrañase despreocupación para con su patria, se dice que respondió, señalando al cielo, que “él se interesaba muchísimo por su patria”.

La idea de cosmopolitismo – ciudadano del cosmos- irá creciendo lentamente en Atenas hasta cobrar su máxima expresión con los sofistas. Esta idea muestra intrínsecamente una hostilidad, o al menos una falta de simpatía hacia la religión de su época, con respecto a la cual, al menos en sus formas más supersticiosas, se le suele representar consecuentemente como en oposición.

El meteorito de Egospótamos y los cuerpos celestes

Sabemos a ciencia cierta que el libro Sobre la naturaleza de Anaxágoras tuvo que ser redactado y publicado después del año 467 a.C. porque en él se hace referencia al famoso meteorito que cayó en Egospótamos. El acontecimiento produjo una notable impresión debido a las abundantes referencias que se conservan acerca de él. Diógenes de Apolonia defendió la existencia de otros cuerpos similares aunque invisibles girando en el espacio.

La condena por impiedad

Tardíamente se atribuyó a Anaxágoras la predicción de la caída del meteorito, seguramente tomando como base una de sus teorías acerca de la composición del sol, como veremos enseguida. Lo que sí es cierto, es que la caída del meteorito hizo que muchos atenienses se fijaran en las propuestas físicas de Anaxágoras que consideraban absolutamente blasfemas y que aprovecharan el acontecimiento para dañar a Pericles a través de una acusación a uno de sus principales consejeros.

A pesar de la defensa que Pericles hizo de él, Añaxágoras fue desterrado y tuvo que salir de Atenas acusado de impiedad (asebeia). El delito de asebeia o impiedad fue instituido en el edicto de Diopito en el 432 y su contenido se refería más que a las convicciones subjetivas al culto de los dioses de la ciudad. Plutarco nos cuenta que Diopites, formuló su decreto en términos generales, contra “quienes no creyeran en las cosas divinas o impartiesen enseñanzas sobre los fenómenos celestes”. Un cargo específico contra él fue que, de acuerdo con la tradición jonia, negaba la divinidad de los cuerpos celestes. “Él había dicho que el sol era una piedra incandescente”, son las palabras que nos ofrecen nuestras fuentes antiguas, y en la Apología,cuando Meleto dice que Sócrates “afirma que el sol es una piedra y la luna, tierra”, Sócrates le pregunta si piensa que está acusando a Anaxágoras, “cuyos libros están repletos de este tipo de cosas”.

Se cuenta, asimismo, que cuando recibió, al parecer simultáneamente, las noticias de su propia condena y de la muerte de su hijo (o hijos), comento con respecto a lo primero, “Tanto mis jueces como yo estábamos sentenciados hace mucho tiempo por la naturaleza”, y sobre lo segundo, “Sabía que los había engendrado mortales”.

Tras su destierro, Anaxágoras estableció en la ciudad de Lámpsaco donde murió en el año 428. En la Retórica, Aristóteles nos cuenta:

“Los habitantes de Lámpsaco dieron sepultura a Anaxágoras, pese a ser extranjero, y hasta hoy día siguen honrando su memoria.” Aristóteles, Retórica

Diógenes Laercio, por su parte, nos cuenta que cuando los arcontes de la ciudad le preguntaron qué privilegio quería que se otorgara tras su muerte, respondió que se diera vacaciones a los niños en el mes de su muerte.

Obra y escritos

Tal como hemos mencionado antes, a Anaxágoras la tradición le atribuye un solo libro que, según Diógenes Laercio estaba “escrito en un estilo atractivo y digno”. Se trata, por supuesto, de la Física o Sobre la naturaleza, en donde expresaba sus opiniones sobre los primeros principios, la materia y la causa motriz, y describe el origen y la constitución presente del cosmos. Una copia estuvo aun a disposición de Simplicio, en el siglo VI d. C., y, en su comentario de los pasajes aristotélicos que se ocupan de Anaxágoras, recoge una serie de citas de diversa longitud que constituyen prácticamente todos los fragmentos que poseemos de él. Incluyen las palabras iniciales del tratado, y parece que todos debían de pertenecer al libro I, de lo que resulta que, en lo tocante a un conocimiento de primera mano, poseemos mejor información de los principios generales del sistema de Anaxágoras, que de los detalles.






La Teoría física de Anaxágoras


Pasemos ahora a analizar la propuesta de explicación de la naturaleza física de Anaxágoras que implica, por un lado la atención a los desafíos de sus antecesores y, por el otro, un punto de elevación en la complejidad de la explicación.

El problema de la generación y el nacimiento

Anaxágoras aceptó dos ideas clave de la teoría de Parménides. En primer lugar, que el paso del no-ser al ser es inaceptable, es decir, que la transformación de una materia en otra basada en una creación espontánea seguida de la aniquilación de la estructura y las propiedades anteriores es imposible. En segundo lugar, aceptó la idea de que en la naturaleza todo está lleno, todo es un plenuum y que el vacío, que es nada, es imposible.

De su antecesor Empédocles, Anaxágoras aceptó, en tercer lugar, la idea de que todo lo que existe procede simplemente de una mezcla y separación de elementos. Así, lo expresa nuestro filósofo:

“Los griegos tienen una concepción errónea del nacer y del perecer. Nada nace ni perece, sino que hay mezcla y separación de las cosas que existen. Así, ellos deberían llamar con propiedad a la generación mezcla y a la extinción separación.”

Diferencias con Empédocles

Según recordamos, Empédocles proponía una explicación del universo basada en la alternancia cíclica de un proceso dual sostenido en la acción de dos fuerzas contrarias, la fuerza de atracción llamada metafóricamente amor o amistad (philía) y la fuerza de repulsión (neikos) llamada odio o discordia. Estas dos fuerzas mecánicas animaban la materia mediante un proceso cósmico de carácter cíclico en el cual el mismo universo se contraía y expandía periódicamente.

Una sola fuerza, un único comienzo, una sola dirección

Frente a esta posición, Anaxágoras hablará de una sola fuerza sin contraposición. Pero si sólo existe una fuerza y nada más que la pueda contener o revertir su efecto. El proceso cosmogónico se da una sola vez y en una única dirección.




Infinitos elementos

Por otro lado, Empédocles consideró que bastaba con un número muy bajo y limitado de sustancias elementales para poder explicar todo lo que vemos a nuestro alrededor. Cuatro elementos inalterables que por diferencias proporcionales de mezcla y de posición local bastaban para explicar la inmensa variedad de formas y seres vivos e inertes. El problema de esta concepción, según Anaxágoras, era aquello que se insinuaba en el símil de los pintores.

Los pintores toman los colores básicos que son reales y los mezclan habilidosamente para crear apariencias de otras formas, volúmenes, perspectivas y otros colores. Pero son sólo eso, ilusiones derivadas de la disposición de los colores básicos que son los verdaderos. ¿Qué realidad poseen las cosas hechas con ellos? Son solo manifestaciones derivads que, en sí mismas, si se las mira de cerca no son reales, no tienen una autonomía propia unas propiedades un ser propio, sino meramente aparente. Tanto es así que estas ilusiones se acaban desmoronando con el paso del tiempo y sólo sobrevive lo verdaderamente real, los elementos. Sólo ellos son eternos y se seguirán combinando eternamente, todo lo demás es pura ilusión.

La división muestra la falsedad de lo compuesto

Esta idea le pareció a Anaxágoras completamente inaceptable. Según Empédocles si tomamos cualquier materia, pongamos por caso, una pieza de carne y la dividimos en fragmentos cada vez más y más pequeños lo que encontraríamos al final serían sólo los cuatro elementos y la carne habría desaparecido, no existiría por ningún lado.

Frente a ello Anaxágoras sostenía que si esto fuera incluso teóricamente posible, la consecuencia seria que una substancia definida, la carne, perecería en la división, es decir, dejaría de no ser mágicamente simplemente por el hecho de dividirla. Esto es rarísimo e incumple la norma de Parménides.

O explicamos por qué la carne desaparece al dividirla y por qué el agua, el aire, el fuego y la tierra son reales y la carne, la madera y el hierro no o reformulamos la explicación de la estructura de la materia.




La opción de Anaxágoras fue la reformulación de la propuesta de Empédocles destruyendo su idea de los cuatro elementos pero sólo en lo que hace a su número. Es decir, Anaxágoras mantiene la noción de elemento pero varía su cantidad. Vemos que el concepto de elemento fue muy existoso y lo que hará la historia de la física a parir de Empédocles será variar la definición de sus propiedades pero el concepto como tal se mantendrá.

“¿Como podría el cabello proceder de lo que no es cabello, y la carne de lo que no es carne?”

El problema de la realidad de los compuestos y la nutrición

Toda la variedad infinita de substancias naturales, carne, huesos, cabellos, nervios, madera, hierro, piedra, etc., tienen que ser igualmente reales según Anaxágoras. El problema se ve con mayor claridad en la nutrición, y algunos pasajes sugieren que fue, de hecho, el fenómeno de la nutrición el que llevo a Anaxágoras a considerar la cuestión de este modo.

A nuestro filósofo le parecía absurdo plantearse que pudiera generarse algo a partir de lo que no es, o perecer (convirtiéndose) en lo que no es. Nosotros, en todo caso, tomamos en la alimentación lo que es simple y homogéneo, como pan y agua, y con esta alimentación se nutren el cabello, las venas, las arterias, la carne los nervios, los huesos y las demás partes del cuerpo.”

¿Cuántos tipos de materia distinta hay a nuestro alrededor?

Pero como “Lo que es no deviene (porque ya es),y nada pudo llegar a ser a partir de lo que no es.”entonces todos los numerosos tipos de materia que vemos a nuestro alrededor deben ser reales y existir de forma elemental, es decir, eterna e inmutable.

Pero la variedad es incalculable, infinita, según Anaxágoras, así que habrá tantos elementos como tipos de materia: infinitos. A estos infinitos tiposde partículas elementales Aristóteles, y no Anaxágoras, los llamó homeómerías que literalmente significa partículas similares. Así las homeomerías son toda parte elemental igual al conjunto que con otras partes conforma, en donde el todo compuesto por las partes es similar a las partes más elementales e indivisibles de la materia.



Todo está en todo

A la existencia de una infinita cantidad de partículas elementales Anaxágoras añade la teoría de Empédocles de la distinción por magnitud proporcional. Es decir, según Anaxágoras en todo lo que existe hay patrículas de todos los tipos, pero cada cosa se diferencia individualmente porque posee algunos tipos de partículas en cantidades superiores que otras.

Es decir, las cosas parecendiferentes entre sí, y reciben nombres distintos unas de otras, según lo que predomine cuantitativamente en la mezcla de entre los innumerables elementos constituidos. Pero es una pura apariencia porque todo está en todo. Así, nada es pura ni completamente blanco o negro o dulce o carne o hueso, sino que la naturaleza de cada cosa parece que es la de aquello de lo que más contiene habiendo en el blanco, negro y en el dulce amargo. No hay pureza en el mundo sino mezcla absoluta, mestizaje.

TEXTO V, VI, VII

El intelecto: Nous

Bien, tenemos ya nuestros elementos, es decir la parte material del mundo físico. Sin embargo, al igual que ocurría con Empédocles los elementos de Anaxágoras son inertes, es decir, no están vivos, no pueden moverse por sí mismos, necesitan fuerzas externas que los animen y los pongan en movimiento para combinarse.

Como ya os dije al comienzo, Anaxágoras rechazará la dualidad atracción-repulisión de Empédocles y apostará por una única fuerza. Necesitamos, por tanto, encontrar, literalmente un ordenador de esta infinitud caótica de materia. Así nos dice Anaxágoras, atentos:

“Todas las cosas estaban juntas; luego llegó el Intelecto (Nous) y las puso en orden.”

Esto, según Diógenes Laercio constituía el comienzo del libro de Anaxágoras. Es decir, parece que en un principio, en le principio del mundo – no en la sucesión de los ciclos- todas las partículas elementales estaban juntas de forma compacta y desordenada, sin sentido. Entonces llegó, apareció el intelecto que las ordenó, es decir, aplicó sobre ellas estructura y proporción. Vemos que en la física de Anaxágoras la materia es inerte del todo, necesita fuerza externa para relacionarse.

¿Qué es el intelecto?

El intelecto, este misterioso nuevo personaje de la filosofía de la filosofía de la naturaleza debe ser estudiado en detalle porque ocupará, bajo distintos nombres como el de Demiurgo o Dios, un lugar importante en la historia de la civilización occidental. Y ahora estamos en un punto crítico y crucial que es la primera vez en la historia de la filosofía en la que se introduce una sustancia no material dotada de inteligencia con una función ordenadora del mundo físico.








Así hemos de hacernos dos preguntas capitales:

¿Cuál es la naturaleza y la función precisa del Intelecto (Nous)?

¿Qué teoría de la naturaleza y de la realidad está detrás de la afirmación de que en el principio todo estaba junto y el Nous lo ordenó?

El intelecto en los fragmentos

Para aclarar esto, vamos a usar todos los fragmentos que los expertos consideran originales del libro de Anaxágoras y nos vamos a dejar de intérpretes porque la alteración puede ser importante en Aristóteles. Así que con valor, vamos al toro.

“Las demás cosas poseen una porción de todo, pero el Intelecto es algo infinito, independiente y autónomo, y no está mezclado con cosa alguna, sino que existe solo y por sí mismo. Si no existiese por sí mismo, sino que estuviera mezclado con cualquier otra cosa, tendría que tener una participación de todas las cosas, si estuviera mezclado con alguna, ya que en todo hay una porción de todo, como he dicho antes.” Anaxágoras, Física.

“Y las cosas mezcladas en él le habrían impedido controlarlo (o gobernarlo) todo, tal y como puede hacerlo cuando existe solo y por sí mismo. Es la más sutil y pura de todas las cosas, y tiene la comprensión absolutade todo y el máximo poder, y todo lo que tiene vida, tanto lo mas grande como lo mas pequeño, todo ello lo controla el Intelecto. Él controló la rotación universal e hizo que todo girara en el principio.

Y, primeramente, comenzó a girar en una pequeña parte, pero ahora gira sobre un campo más amplio y girará sobre otro mayor aún. Y a las cosas que estaban mezcladas y que se están separando y dividiendo, a todas ellas las determinael Intelecto.

Y puso todo en orden el Intelecto, lo que iba a ser, lo que fue pero ahora no es, y todo lo que ahora es y será, incluso esta rotación en la que giran ahora las estrellas, el sol y la luna, y el aire y el fuego que se están separando.”Ib.

“Esta rotación originó la separación. Lo denso se separó de lo raro, lo caliente de lo frio, lo brillante de lo oscuro, lo seco de lo húmedo. Existen muchas porciones de muchas cosas, y ninguna cosa está completamente separada o dividida de otra, salvo el Intelecto (aparece el concepto filosófico radical de trascendencia). El Intelecto es completamente homogéneo. Pero de lo demás nada es semejante a ninguna otra cosa, sino que cada cosa es y era manifiestamente aquella cosa de la que mayor proporción hay en ella.”Ib.

“El Intelecto, después de iniciar el movimiento, comenzó a separarse de todo lo que había sido puesto en movimiento, y todo lo que el Intelecto había movido se dividió. Y, conforme este movimiento y división continuaron, la rotación hizo que se fuera dividiendo mucho más.”Ib.

¿A ver si es importante o no para la civilización, la ciencia, el arte, la poesía, la literatura e incluso la religión occidental conocer a los presocráticos?

“El Intelecto, que existe siempre, está efectivamente, incluso ahora, allí donde todas las demás cosas están también, en la gran masa circundante, y en las cosas que han sido unidas y en las que han sido separadas.”

La acción del intelecto

De los textos deducimos claramente que la acción del intelecto no es constante sino que se limita al primer paso del movimiento inicial de lo que había sido una masa inmóvil. El resto del proceso se explica por la actuación de causas no inteligentes: al ser de rotación el movimiento iniciado por el Intelecto, todo lo demás siguió moviéndose por la acción mecánica de un torbellino que hacia girar los cuerpos que llevaba en un interior.

Platón le hace decir a Sócrates (Fedon 97b y sigs.) que, cuando oyó a alguien, que leía de un libro de Anaxágoras, que el Intelecto era la causa primera y que todo lo había ordenado el, se sintió complacido, pero que la continuación de la lectura le produjo una amarga decepción, al comprobar que el autor no hacia intervenir al Intelecto en la ordenación actual de las cosas, sino que la atribuía a los “aires, éteres, aguas y otras cosas absurdas”. La razón de la decepción de Sócrates se debía al hecho de que él estaba buscando una explicación teleológica del mundo, y pensaba que una explicación así únicamente era posible sobre el supuesto de que fuese controlado por el Intelecto.

El Intelecto tendría que haber ordenado las cosas con vistas a lo mejor, de modo que, en un mundo regido por el Intelecto, si se deseaba conocer la razón por la que algo se había engendrado o destruido, solo sería necesario preguntar de qué manera era mejor que ello existiese o se viese afectado. Pero no era este el método de Anaxágoras. Aristóteles se hizo eco del veredicto de Platón. Anaxágoras, al afirmar que, exactamente igual que en los seres vivos, también en la naturaleza considerada como un todo hay un nous que es la causa del cosmos y de su movimiento, “se mostró como un hombre singularmente prudente frente a las insensatas afirmaciones de sus predecesores”(Metaph. 984b 15).

Por otra parte (985a 18), el “emplea el Intelecto como un recurso mecánico (de tipo teatral) para la formación del mundo, y solo cuando se siente perplejo con respecto a la razón por la que algo acontece necesariamente, echa mano del trayéndolo por los pelos; pero, en las demás ocasiones, explica los fenómenos por todo menos por el Intelecto”2

En la antigüedad tardía, Proclo varia la metáfora diciendo que, al parecer, Anaxágoras había visto que el Intelecto era la causa del devenir ≪mientras los demás estaban dormidos≫, pero con respecto a lo restante, se contenta con citar el Fedon. Simplicio, por su parte, comenta con gran independencia las críticas de Sócrates:

“Aquello por lo que Sócrates, en el Fedon, censura a Anaxágoras, me refiero a aquello de que con respecto a las causas de los fenómenos concretos no se sirve del Intelecto, sino solo de explicaciones materialistas, constituye, en efecto, el método adecuado para un estudio de la naturaleza. Precisamente por esta razón, incluso el mismo Platón, en el Timeo, después de haber postulado, en términos generales, la causa responsable de todas las cosas, cuando entra en detalles, cita como causas diferencias de tamaño y forma, lo caliente y lo frio, y así sucesivamente. Sócrates, sin embargo, dado que quiere derrostrar la explicación teleológica, menciona a Anaxágoras como haciendo uso de la causa material pero no de la final.”Simplicio

Un intento de saber qué es el intelecto

“El Intelecto es algo apeiron e independiente (o autónomo), y no esta mezclado con cosa alguna.”




Esapeiron en todos los sentidos fundamentales de la palabra: infinito o de extensión indefinida, ya que esta doquiera la materia este y está compuesto de un número infinito de partículas infinito en el tiempo, ya que existe siempre, y sin límites internos, ya que es homogéneo, completamente igual.

Es sin mezcla, puesto que “tendría que tener una participación de todas las cosas, si estuviera mezclado con alguna cosa, ya que en todo hay una porción de todo”. Si el Intelecto fuera una parte de la mezcla, tendría que tener algo de cadatipo de materia presente en ella, ya que ello es una condición de la existencia de la materia. Todo contiene partes de cada una de las demás cosas. Esto es básico para la teoría anaxagorea de la materia, a la que volveremos luego. “Y las cosas [que hay] mezcladas en él le habrían impedido controlarlo (o gobernarlo) todo, tal y como puede hacerlo cuando existe solo y por sí mismo.”

Aquí tenemos, afirmado con claridad por el propio Anaxágoras, lo que constituyo su logro más importante a los ojos de Aristóteles y de otros, es decir, la conciencia plena de que la fuerza motriz y controladora tiene que estar enteramente separada de la materia a la que ella misma mueve.

“Es la más sutil y pura de todas las cosas, y tiene la comprensión absoluta de todo y el máximo poder.”Los apelativos usados son leptón y katharon.Lepton es un término que suele emplearse con una denotación material, aplicado a materiales finamente tejidos, como las telas de Arana, el polvo finamente molido, etc., y su empleo aquí se ha considerado, a veces, como la prueba de que se sigue considerando al Intelecto como algo corpóreo. AI no conocer calificativos positivos para aplicarlos a lo inmaterial en cuanto tal, Anaxágoras solo podía describirlo de modo negativo como siendo no-materia.

Esto parece remarcarlo mediante su reiterada insistencia en que está completamente separado de la mezcla de todo lo que llamaríamos materia. El Intelecto es ese aspectodel apeiron anaximandreo que “gobierna todas las cosas”, ese aspecto del fuego heracliteo que mereció el nombre de logos y que era sabio; pero la facultad divina y rectora de la arche de Anaximandro ha sido reconocida como incompatible con su identificación con una masa corpórea, y el logos de Heráclito ha sido liberado de su incomoda asociación con el fuego.

Puede ser que Anaxágoras considerara al Intelecto como un ser, aunque invisible e intangible, extendido en el espacio. Apeiron implica probablemente que, a fin de controlar la masa, el Intelecto tuvo que penetrar en ella de alguna manera, aunque manteniéndose, al mismo tiempo, separado de los cuerpos que hay en su seno.

Se nos dice, a continuación, que el Intelecto tiene una relación especial con el mundo orgánico. “Todo lo que tiene vida tanto lo más grande, como lo mas pequeño, todo ello lo controlael Intelecto, y el controlo la rotación universal e hizo que todo girara en el principio.”El Intelecto tuvo necesariamente que iniciar la rotación en el principio, ya que otra innovación anaxagorea que marco época consistió en decir explícitamente que todo se puso en movimiento desde un estado de reposo en el que el movimiento tenía que ser introducido por primera vez. El cosmos no era, precisamente, una fase de un proceso cíclico indefinido, como en Empédocles. Aristóteles

“Anaxágoras dice que todas las cosas estuvieron juntas y en reposo durante un tiempo infinito, luego el Intelecto las puso en movimiento y las dividió.”Aristóteles, Física.

Una vez que se hubo producido el impulso inicial, la rotación continuo por su propio impulso a una velocidad siempre creciente. El control del Intelecto sobre los seres vivos, por otra parte, continuaba aun. Que la vida debería estar en una relación especialmente estrecha con la fuerza cósmica inteligente era una suposición natural y en perfecta consonancia con el pensamiento arcaico. Los seres vivos la contienen, de hecho.

Cosmología

¿Como, pues, y a partir de que, se originó el cosmos? Anaxágoras abría su tratado con una descripción del estado original de la materia, y las citas de esta parte inicial de su obra se comprenden mejor en el contexto en que Simplicio nos las ha transmitido:

“La opinión de Anaxágoras de que los homeómeros son infinitos en número y se separan a partir de una mezcla única —estando todas las cosas en todo, pero caracterizándose cada una según lo que en ella predomine— la hace patente lo que dice al principio del libro I de su Física: “Todas las cosas estaban juntas, infinitas tanto en número como en pequeñez, pues también lo pequeño era infinito. Y cuando todas las cosas estaban juntas, ninguna era discernible debido a su pequeñez. El aer y el aither las abrazaban circundándolas a todas, al ser ambos infinitos; estos son los más grandes en el conjunto de todas las cosas, tanto por numero como por tamaño.” Simplicio, Física.

“Tanto el aér como el aithér se separan de la masa circundante, y lo circundante es infinito en número (...) Siendo esto así, tenemos que suponer que hay muchas cosas y muy variadas en todas y cada una de las cosas que se han mezclado, y semillas de todas las cosas con toda suerte de formas, colores y sabores... Antes de que estas cosas se hubieran separado puesto que todas las cosas estaban juntas, ni siquiera podía discernirse color alguno. Lo impedía la mezcla de todas las cosas, tanto de lo húmedo como de lo seco, y de lo caliente como de lo frio, y de lo brillante como de lo oscuro, dado que había allí mucha tierra y un número infinito de semillas que en nada se parecían entre sí, pues tampoco ninguna de las demás cosas se parecía en nada a las otras.” Ib.

La inmovilidad inicial y el torbellino

Tal como dice Simplicio, el comienzo del universo parte de una masa originaria indiferenciada e inmóvil. “EI inicia su cosmogonía a partir de la inmovilidad”El movimiento que introdujo el Intelecto fue la rotación, que continua aun, como lo evidencia el giro de los cuerpos celestes.

La rotación originó, en primer lugar, que la materia densa, húmeda, fría y oscura se situara en el centro, y que la rara, caliente y seca se retirara hacia las extensiones extremas del cielo. Esto concuerda con la antigua creencia general en relación con la acción de un torbellino que vimos en Anaximandro.

Las siguientes exposiciones doxograficas del proceso cosmogónico tienen la garantía de ser substancialmente correctas por el hecho de coincidir en parte con los fragmentos, y añaden información sobre el origen y la naturaleza de los cuerpos celestes, la cual se omite en los fragmentos mismos

“El Intelecto es la causa del movimiento, y de entre los cuerpos los pesados, tales como la tierra, ocuparon la región inferior, los ligeros, tales como el fuego, la superior, y el agua y el aer la central.” Diógenes Laercio

“Todas las cosas participan del movimiento y, movidas por el Intelecto, se agrupan las similares. También las cosas que están en el cielo fueron ordenadas cósmicamente por el movimiento circular.

De este modo, lo denso y lo húmedo y lo oscuro y lo frio, y todas las cosas convergieron en el centro, y estas cosas, solidificadas, originaron la tierra, mientras que las contrapuestas, tales como lo caliente, lo brillante, lo seco y lo ligero, fueron impulsadas hacia la parte mas distante del aithér... El sol, la lima, y todas las estrellas son piedras incandescentes que han sido impulsadas hacia arriba por la revolución del aithér, y por debajo de las estrellas hay ciertos cuerpos que giran con el sol y la luna, invisibles para nosotros.” Hipólito

“Anaxágoras dice que el aithér que circunda el universo es de substancia ígnea. Por el vigor de su rotación, tras arrancar piedras de la tierra e incendiarlas, las convierte en estrellas.” Aecio

El meteorito y la constitución de los astros

El sol, la luna y las estrellas constituyen, pues, una excepción a la norma general de que, de los cuerpos cogidos en un torbellino, los mas pesados convergen en el centro y los mas ligeros buscan la periferia. Esto se aplicaba a las fases primitivas y mas lentas, pero, a medida que la rotación aumentaba. en velocidad y violencia, impulso hacia la parte superior masas de roca procedentes de la tierra y las hizo ígneas, y ahora las mantiene girando en derredor, a gran distancia, por encima de la tierra. Esta teoría debía mucho a un acontecimiento extraordinario que aconteció durante la vida de Anaxágoras del que hemos hablado al principio de la clase, la caída de un gran meteorito en Egospotamos.

“Los griegos cuentan que, en el segundo ano de la Olimpiada 78 (467/6 a. C.), Anaxágoras de Clazomenas predijo, por su conocimiento de la ciencia celeste, en que día caería una roca desde el sol, y esto aconteció a plena luz del día en un lugar de Tracia, junto a Egospotamos. La piedra se sigue exhibiendo todavía, es del tamaño de una carretada y de color marrón. Un cometa resplandeció también por aquellas noches”. Plinio, Historia natural

“Se cuenta que Anaxágoras predijo la caída de la piedra que aconteció en Egospotamos, la cual —según dijo— habría caído del sol.” Diógenes Lerico, Vida de los filósofos ilustres

Según muchos dijeron, cayó del cielo una enorme piedra en Egospotamos, y todavía se sigue exhibiendo, ya que los habitantes del Quersoneso la veneran. Se dice que Anaxágoras predijo que, debido a un deslizamiento o sacudida de los cuerpos enclavados en el cielo, uno de ellos se desprendería, descenderia y caería. Cada una de las estrellas, afirmaba él, no está en el lugar que naturalmente le corresponde, ya que son pétreas y pesadas, y brillan por la resistencia y ruptura del aither. Son impulsadas violentamente en sentido circular, sostenidas con fuerza por el vehemente torbellino de la rotación, semejantemente a como, en el principio, se les impidió caer sobre la tierra, cuando las cosas frías y pesadas se estaban separando del todo” Plutarco, Vidas Paralelas

“ (...) durante setenta y cinco días, antes de que la piedra cayera, se vio sin interrupción en el cielo un ingente cuerpo ígneo parecido a una nube en Hamas...Cuando se posó sobre este lugar, y los naturales de allí se hubieron recuperado de su terror y asombro y se aproximaron, lo que vieron no era fuego ni traza de fuego, sino una piedra posada allí, de gran tamaño, pero que no tenia que ver, como podría esperarse, con aquella masa encendida.Demaco, Sobre la religiosidad




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