Anaxágoras y el Nous

Actualizado: 2 de dic de 2020

Estudio detallado de la teoría filosófica propuesta por el presocrático Anaxágoras de Calzomene, con especial atención a su descripción del noûs




Con Anaxágoras (500 -428 a.C) retornamos de Grecia occidental a Jonia, no solo geográficamente, sino también espiritualmente.

Oriundo de Clazomene, cerca de Esmirna, se le describe como heredero filosófico de Anaxímenes y, ciertamente, el espíritu de la vieja escuela milesia revivió en él. Desprovisto de los apasionados sentimientos religiosos que movieron a Empédocles, su pensamiento retorna a la tradición jonia de la investigación libre, motivada sólo por la curiosidad y dominada por una actitud puramente científica.



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La llegada de la filosofía a Atenas


El cambio aparece marcado también, como cabía esperar, por una vuelta a la prosacomo medio de expresión. Anaxágoras merece además, especial atención porque fue el primer filósofo en llevar la especulación física jonia a Atenas, cuando estaba en la cumbre de su desarrollo político e intelectual. Anaxágoras permaneció treinta años de su vida en Atenas y desarrolló una estrecha amistad con Pericles. Nos acercamos con él, lentamente al periodo dorado, a la llamada época clásica de la filosofía que se desarrollará en la ciudad consagrada a Atenea de la mano de los tres grandes maestros, pero todavía queda mucho para eso.




Sabemos que Anaxágoras escribió un libro que, en la estela de la tradición física milesia se llamó Sobre la naturaleza o Física. En la sucesión de libros con el mismo título y dirigidos a tratar el mismo tema podemos ver claramente expuesta una de los rasgos de la filosofía que expusimos en las primeras clases: el diálogo crítico con los demás en el seno de la construcción de un nuevo tipo de tradición llamada tradición filosófica. Todos los miembros tienen muy en cuenta las propuestas de sus antecesores y avanzan sobre ellas, redefiniendo algunos conceptos, introduciendo nuevas ideas pero, reconociendo con los títulos de sus libros que son deudores y miembros de una saga diferente.

Indiferencia por la riqueza y amor a la ciencia

Procedente de una familia rica, no mostro interés por el dinero, sino que renunció a su herencia, y a la influencia política que esta podía haberle reportado, para dedicarse resueltamente a la ciencia y a la filosofía. Platón menciona esta circunstancia, y Aristóteles comenta, en más de una ocasión, su falta de interés por las cuestiones prácticas. En la época de Aristóteles circulaba también la anécdota de que, cuando se le pregunto por qué nacer era preferible a no nacer -forma con la que expresaron a menudo los poetas griegos el pesimismo sobre la vida humana- respondió que un hombre preferiría nacer “para poder estudiar los cielos y la totalidad del universo”. Así que el sentido de la vida humana era para Anaxágoras la oportunidad de admirar la belleza de la naturaleza y alcanzar algo de conocimiento acerca de ella.



La patria cósmica


Cuando, en una ocasión, se le reprocho su falta de interés por los asuntos públicos, como si ello entrañase despreocupación para con su patria, se dice que respondió, señalando al cielo, que “él se interesaba muchísimo por su patria”.

La idea de cosmopolitismo – ciudadano del cosmos- irá creciendo lentamente en Atenas hasta cobrar su máxima expresión con los sofistas. Esta idea muestra intrínsecamente una hostilidad, o al menos una falta de simpatía hacia la religión de su época, con respecto a la cual, al menos en sus formas más supersticiosas, se le suele representar consecuentemente como en oposición.

El meteorito de Egospótamos y los cuerpos celestes

Sabemos a ciencia cierta que el libro Sobre la naturaleza de Anaxágoras tuvo que ser redactado y publicado después del año 467 a.C. porque en él se hace referencia al famoso meteorito que cayó en Egospótamos. El acontecimiento produjo una notable impresión debido a las abundantes referencias que se conservan acerca de él. Diógenes de Apolonia defendió la existencia de otros cuerpos similares aunque invisibles girando en el espacio.

La condena por impiedad

Tardíamente se atribuyó a Anaxágoras la predicción de la caída del meteorito, seguramente tomando como base una de sus teorías acerca de la composición del sol, como veremos enseguida. Lo que sí es cierto, es que la caída del meteorito hizo que muchos atenienses se fijaran en las propuestas físicas de Anaxágoras que consideraban absolutamente blasfemas y que aprovecharan el acontecimiento para dañar a Pericles a través de una acusación a uno de sus principales consejeros.

A pesar de la defensa que Pericles hizo de él, Añaxágoras fue desterrado y tuvo que salir de Atenas acusado de impiedad (asebeia). El delito de asebeia o impiedad fue instituido en el edicto de Diopito en el 432 y su contenido se refería más que a las convicciones subjetivas al culto de los dioses de la ciudad. Plutarco nos cuenta que Diopites, formuló su decreto en términos generales, contra “quienes no creyeran en las cosas divinas o impartiesen enseñanzas sobre los fenómenos celestes”. Un cargo específico contra él fue que, de acuerdo con la tradición jonia, negaba la divinidad de los cuerpos celestes. “Él había dicho que el sol era una piedra incandescente”, son las palabras que nos ofrecen nuestras fuentes antiguas, y en la Apología,cuando Meleto dice que Sócrates “afirma que el sol es una piedra y la luna, tierra”, Sócrates le pregunta si piensa que está acusando a Anaxágoras, “cuyos libros están repletos de este tipo de cosas”.

Se cuenta, asimismo, que cuando recibió, al parecer simultáneamente, las noticias de su propia condena y de la muerte de su hijo (o hijos), comento con respecto a lo primero, “Tanto mis jueces como yo estábamos sentenciados hace mucho tiempo por la naturaleza”, y sobre lo segundo, “Sabía que los había engendrado mortales”.

Tras su destierro, Anaxágoras estableció en la ciudad de Lámpsaco donde murió en el año 428. En la Retórica, Aristóteles nos cuenta:

“Los habitantes de Lámpsaco dieron sepultura a Anaxágoras, pese a ser extranjero, y hasta hoy día siguen honrando su memoria.” Aristóteles, Retórica

Diógenes Laercio, por su parte, nos cuenta que cuando los arcontes de la ciudad le preguntaron qué privilegio quería que se otorgara tras su muerte, respondió que se diera vacaciones a los niños en el mes de su muerte.

Obra y escritos

Tal como hemos mencionado antes, a Anaxágoras la tradición le atribuye un solo libro que, según Diógenes Laercio estaba “escrito en un estilo atractivo y digno”. Se trata, por supuesto, de la Física o Sobre la naturaleza, en donde expresaba sus opiniones sobre los primeros principios, la materia y la causa motriz, y describe el origen y la constitución presente del cosmos. Una copia estuvo aun a disposición de Simplicio, en el siglo VI d. C., y, en su comentario de los pasajes aristotélicos que se ocupan de Anaxágoras, recoge una serie de citas de diversa longitud que constituyen prácticamente todos los fragmentos que poseemos de él. Incluyen las palabras iniciales del tratado, y parece que todos debían de pertenecer al libro I, de lo que resulta que, en lo tocante a un conocimiento de primera mano, poseemos mejor información de los principios generales del sistema de Anaxágoras, que de los detalles.






La Teoría física de Anaxágoras


Pasemos ahora a analizar la propuesta de explicación de la naturaleza física de Anaxágoras que implica, por un lado la atención a los desafíos de sus antecesores y, por el otro, un punto de elevación en la complejidad de la explicación.

El problema de la generación y el nacimiento

Anaxágoras aceptó dos ideas clave de la teoría de Parménides. En primer lugar, que el paso del no-ser al ser es inaceptable, es decir, que la transformación de una materia en otra basada en una creación espontánea seguida de la aniquilación de la estructura y las propiedades anteriores es imposible. En segundo lugar, aceptó la idea de que en la naturaleza todo está lleno, todo es un plenuum y que el vacío, que es nada, es imposible.

De su antecesor Empédocles, Anaxágoras aceptó, en tercer lugar, la idea de que todo lo que existe procede simplemente de una mezcla y separación de elementos. Así, lo expresa nuestro filósofo:

“Los griegos tienen una concepción errónea del nacer y del perecer. Nada nace ni perece, sino que hay mezcla y separación de las cosas que existen. Así, ellos deberían llamar con propiedad a la generación mezcla y a la extinción separación.”

Diferencias con Empédocles

Según recordamos, Empédocles proponía una explicación del universo basada en la alternancia cíclica de un proceso dual sostenido en la acción de dos fuerzas contrarias, la fuerza de atracción llamada metafóricamente amor o amistad (philía) y la fuerza de repulsión (neikos) llamada odio o discordia. Estas dos fuerzas mecánicas animaban la materia mediante un proceso cósmico de carácter cíclico en el cual el mismo universo se contraía y expandía periódicamente.

Una sola fuerza, un único comienzo, una sola dirección

Frente a esta posición, Anaxágoras hablará de una sola fuerza sin contraposición. Pero si sólo existe una fuerza y nada más que la pueda contener o revertir su efecto. El proceso cosmogónico se da una sola vez y en una única dirección.




Infinitos elementos

Por otro lado, Empédocles consideró que bastaba con un número muy bajo y limitado de sustancias elementales para poder explicar todo lo que vemos a nuestro alrededor. Cuatro elementos inalterables que por diferencias proporcionales de mezcla y de posición local bastaban para explicar la inmensa variedad de formas y seres vivos e inertes. El problema de esta concepción, según Anaxágoras, era aquello que se insinuaba en el símil de los pintores.

Los pintores toman los colores básicos que son reales y los mezclan habilidosamente para crear apariencias de otras formas, volúmenes, perspectivas y otros colores. Pero son sólo eso, ilusiones derivadas de la disposición de los colores básicos que son los verdaderos. ¿Qué realidad poseen las cosas hechas con ellos? Son solo manifestaciones derivads que, en sí mismas, si se las mira de cerca no son reales, no tienen una autonomía propia unas propiedades un ser propio, sino meramente aparente. Tanto es así que estas ilusiones se acaban desmoronando con el paso del tiempo y sólo sobrevive lo verdaderamente real, los elementos. Sólo ellos son eternos y se seguirán combinando eternamente, todo lo demás es pura ilusión.

La división muestra la falsedad de lo compuesto

Esta idea le pareció a Anaxágoras completamente inaceptable. Según Empédocles si tomamos cualquier materia, pongamos por caso, una pieza de carne y la dividimos en fragmentos cada vez más y más pequeños lo que encontraríamos al final serían sólo los cuatro elementos y la carne habría desaparecido, no existiría por ningún lado.

Frente a ello Anaxágoras sostenía que si esto fuera incluso teóricamente posible, la consecuencia seria que una substancia definida, la carne, perecería en la división, es decir, dejaría de no ser mágicamente simplemente por el hecho de dividirla. Esto es rarísimo e incumple la norma de Parménides.

O explicamos por qué la carne desaparece al dividirla y por qué el agua, el aire, el fuego y la tierra son reales y la carne, la madera y el hierro no o reformulamos la explicación de la estructura de la materia.




La opción de Anaxágoras fue la reformulación de la propuesta de Empédocles destruyendo su idea de los cuatro elementos pero sólo en lo que hace a su número. Es decir, Anaxágoras mantiene la noción de elemento pero varía su cantidad. Vemos que el concepto de elemento fue muy existoso y lo que hará la historia de la física a parir de Empédocles será variar la definición de sus propiedades pero el concepto como tal se mantendrá.

“¿Como podría el cabello proceder de lo que no es cabello, y la carne de lo que no es carne?”

El problema de la realidad de los compuestos y la nutrición

Toda la variedad infinita de substancias naturales, carne, huesos, cabellos, nervios, madera, hierro, piedra, etc., tienen que ser igualmente reales según Anaxágoras. El problema se ve con mayor claridad en la nutrición, y algunos pasajes sugieren que fue, de hecho, el fenómeno de la nutrición el que llevo a Anaxágoras a considerar la cuestión de este modo.

A nuestro filósofo le parecía absurdo plantearse que pudiera generarse algo a partir de lo que no es, o perecer (convirtiéndose) en lo que no es. Nosotros, en todo caso, tomamos en la alimentación lo que es simple y homogéneo, como pan y agua, y con esta alimentación se nutren el cabello, las venas, las arterias, la carne los nervios, los huesos y las demás partes del cuerpo.”

¿Cuántos tipos de materia distinta hay a nuestro alrededor?

Pero como “Lo que es no deviene (porque ya es),y nada pudo llegar a ser a partir de lo que no es.”entonces todos los numerosos tipos de materia que vemos a nuestro alrededor deben ser reales y existir de forma elemental, es decir, eterna e inmutable.

Pero la variedad es incalculable, infinita, según Anaxágoras, así que habrá tantos elementos como tipos de materia: infinitos. A estos infinitos tiposde partículas elementales Aristóteles, y no Anaxágoras, los llamó homeómerías que literalmente significa partículas similares. Así las homeomerías son toda parte elemental igual al conjunto que con otras partes conforma, en donde el todo compuesto por las partes es similar a las partes más elementales e indivisibles de la materia.



Todo está en todo

A la existencia de una infinita cantidad de partículas elementales Anaxágoras añade la teoría de Empédocles de la distinción por magnitud proporcional. Es decir, según Anaxágoras en todo lo que existe hay patrículas de todos los tipos, pero cada cosa se diferencia individualmente porque posee algunos tipos de partículas en cantidades superiores que otras.

Es decir, las cosas parecendiferentes entre sí, y reciben nombres distintos unas de otras, según lo que predomine cuantitativamente en la mezcla de entre los innumerables elementos constituidos. Pero es una pura apariencia porque todo está en todo. Así, nada es pura ni completamente blanco o negro o dulce o carne o hueso, sino que la naturaleza de cada cosa parece que es la de aquello de lo que más contiene habiendo en el blanco, negro y en el dulce amargo. No hay pureza en el mundo sino mezcla absoluta, mestizaje.

TEXTO V, VI, VII

El intelecto: Nous

Bien, tenemos ya nuestros elementos, es decir la parte material del mundo físico. Sin embargo, al igual que ocurría con Empédocles los elementos de Anaxágoras son inertes, es decir, no están vivos, no pueden moverse por sí mismos, necesitan fuerzas externas que los animen y los pongan en movimiento para combinarse.

Como ya os dije al comienzo, Anaxágoras rechazará la dualidad atracción-repulisión de Empédocles y apostará por una única fuerza. Necesitamos, por tanto, encontrar, literalmente un ordenador de esta infinitud caótica de materia. Así nos dice Anaxágoras, atentos:

“Todas las cosas estaban juntas; luego llegó el Intelecto (Nous) y las puso en orden.”

Esto, según Diógenes Laercio constituía el comienzo del libro de Anaxágoras. Es decir, parece que en un principio, en le principio del mundo – no en la sucesión de los ciclos- todas las partículas elementales estaban juntas de forma compacta y desordenada, sin sentido. Entonces llegó, apareció el intelecto que las ordenó, es decir, aplicó sobre ellas estructura y proporción. Vemos que en la física de Anaxágoras la materia es inerte del todo, necesita fuerza externa para relacionarse.

¿Qué es el intelecto?

El intelecto, este misterioso nuevo personaje de la filosofía de la filosofía de la naturaleza debe ser estudiado en detalle porque ocupará, bajo distintos nombres como el de Demiurgo o Dios, un lugar importante en la historia de la civilización occidental. Y ahora estamos en un punto crítico y crucial que es la primera vez en la historia de la filosofía en la que se introduce una sustancia no material dotada de inteligencia con una función ordenadora del mundo físico.








Así hemos de hacernos dos preguntas capitales:

¿Cuál es la naturaleza y la función precisa del Intelecto (Nous)?

¿Qué teoría de la naturaleza y de la realidad está detrás de la afirmación de que en el principio todo estaba junto y el Nous lo ordenó?

El intelecto en los fragmentos

Para aclarar esto, vamos a usar todos los fragmentos que los expertos consideran originales del libro de Anaxágoras y nos vamos a dejar de intérpretes porque la alteración puede ser importante en Aristóteles. Así que con valor, vamos al toro.

“Las demás cosas poseen una porción de todo, pero el Intelecto es algo infinito, independiente y autónomo, y no está mezclado con cosa alguna, sino que existe solo y por sí mismo. Si no existiese por sí mismo, sino que estuviera mezclado con cualquier otra cosa, tendría que tener una participación de todas las cosas, si estuviera mezclado con alguna, ya que en todo hay una porción de todo, como he dicho antes.” Anaxágoras, Física.

“Y las cosas mezcladas en él le habrían impedido controlarlo (o gobernarlo) todo, tal y como puede hacerlo cuando existe solo y por sí mismo. Es la más sutil y pura de todas las cosas, y tiene la comprensión absolutade todo y el máximo poder, y todo lo que tiene vida, tanto lo mas grande como lo mas pequeño, todo ello lo controla el Intelecto. Él controló la rotación universal e hizo que todo girara en el principio.

Y, primeramente, comenzó a girar en una pequeña parte, pero ahora gira sobre un campo más amplio y girará sobre otro mayor aún. Y a las cosas que estaban mezcladas y que se están separando y dividiendo, a todas ellas las determinael Intelecto.

Y puso todo en orden el Intelecto, lo que iba a ser, lo que fue pero ahora no es, y todo lo que ahora es y será, incluso esta rotación en la que giran ahora las estrellas, el sol y la luna, y el aire y el fuego que se están separando.”Ib.

“Esta rotación originó la separación. Lo denso se separó de lo raro, lo caliente de lo frio, lo brillante de lo oscuro, lo seco de lo húmedo. Existen muchas porciones de muchas cosas, y ninguna cosa está completamente separada o dividida de otra, salvo el Intelecto (aparece el concepto filosófico radical de trascendencia). El Intelecto es completamente homogéneo. Pero de lo demás nada es semejante a ninguna otra cosa, sino que cada cosa es y era manifiestamente aquella cosa de la que mayor proporción hay en ella.”Ib.

“El Intelecto, después de iniciar el movimiento, comenzó a separarse de todo lo que había sido puesto en movimiento, y todo lo que el Intelecto había movido se dividió. Y, conforme este movimiento y división continuaron, la rotación hizo que se fuera dividiendo mucho más.”Ib.

¿A ver si es importante o no para la civilización, la ciencia, el arte, la poesía, la literatura e incluso la religión occidental conocer a los presocráticos?

“El Intelecto, que existe siempre, está efectivamente, incluso ahora, allí donde todas las demás cosas están también, en la gran masa circundante, y en las cosas que han sido unidas y en las que han sido separadas.”

La acción del intelecto

De los textos deducimos claramente que la acción del intelecto no es constante sino que se limita al primer paso del movimiento inicial de lo que había sido una masa inmóvil. El resto del proceso se explica por la actuación de causas no inteligentes: al ser de rotación el movimiento iniciado por el Intelecto, todo lo demás siguió moviéndose por la acción mecánica de un torbellino que hacia girar los cuerpos que llevaba en un interior.