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El zoroastrismo

Fundamentos principales de la religión del imperio persa, uno de los monoteísmos más antiguos de la historia





Conocido también como mazdeísmo, el zoroas-trismso fue la religión central del imperio persa aqueménida durante el siglo V a.C. Junto al adoración animista de las fuerzas naturales, la religión de los magos y la religión real, completaba por arriba el pináculo de la ecléctica organización espiritual persa.

Aunque poco conocida en nuestros días, la importancia histórica de esta religión es inmensa e incontestable ya que el zoroastrismo afectó directamente algunos de los conceptos centrales de las tres grandes religiones monoteístas: judaísmo, cristianismo e Islam. De hecho, el zoroastrismo persa es considerado como la religión monoteísta revelada más antigua de la historia. El origen preciso de esta antiquísima creencia se pierde, no obstante, en el tiempo y los expertos no han sido capaces de establecer una fecha la concreta de su surgimiento. Probablemente hizo su aparición hace más de 3.000 años en el actual Afganistán.





La figura principal del zoroastrismo es su profeta, Zaratustra, a quien se le atribuye la redacción del libro sagrado más antiguo de esta religión, el Avesta, datado en torno al 1500 a.C. La fecha nos indica que el texto no sólo es antiguo respecto al periodo clásico que estamos estudiando, sino que lo es en términos absolutos, constituyendo uno de los documentos escritos más antiguos de la historia.

El primer fragmento de escritura de la humanidad data, aproximadamente, del 2.600 a.C. Se trata de las llamadas Instrucciones de Shuruppak redactadas sobre una pequeña tablilla sumeria que contiene una lista de preceptos morales. Más o menos contemporáneos a este texto son los Himnos del templo de Kesh (ca. 2.600 a.C.) también sumerios, dedicados a la diosa de la creación Nintu.

Dos siglos más tarde, encontramos en Egipto el grupo conocido como Textos de las pirámides que datan del 2.450 a.C. Bajo este nombre se agrupan los textos que forman parte de la decoración de las tumbas del complejo funerario de Zoser en Saqqara. A continuación, destaca la célebre epopeya sumeria de Gilgamesh cuyo primer testimonio escrito fue redactado en torno al 2.200 a.C. y, poco después, encontramos el Rigveda, el texto más antiguo del hinduismo compuesto en torno al 1.800 a.C. En torno a esta misma época fue redactado el Avesta zoroastriano. En comparación, los libros más antiguos de la Biblia están fechados entre el 745 y el 586 a.C.: Salmos, Amós e Isaías, aunque la mayor parte del Antiguo Testamento fue redactado en torno al siglo V a.C. Si bien la religión hebrea es más antigua -surgió en torno al 1800 a.C.- la estabilización por escrito de sus ideas es muy posterior.

La puesta por escrito de la Ilíada de Homero, el texto central de la mitología griega, también ronda el siglo VIII a.C. Finalmente, el fragmento más antiguo de los cuatro Evangelios cristianos, en concreto del evangelio de Juan, está recogido en el Papiro P52 de la Biblioteca Rylands datado en torno al 125-150 d.C., mientras que las primeras versiones del Corán están fechadas a finales del siglo VII d.C. y comienzos del siglo VIII d.C.


Rasgos principales


La lectura de los textos del Avesta nos permite afirmar, en primer lugar, que estamos ante una religión revelada, es decir, ante un sistema espiritual en el que sus principios se consideran comunicados directamente por la divinidad a un ser humano elegido. Así, el Avesta no es sino un conjunto de versos en los que se relata el diálogo entre el dios Ahura-Mazda y Zaratustra, su profeta. A medida que el texto se desarrolla, Zaratustra va formulando preguntas al dios y éste responde instruyéndole sobre el origen del mundo, la creación del hombre, la organización de los pueblos…etc.

En segundo lugar, del Avesta se deduce que el zoroastrismo es una religión genuinamente monoteísta, hecho que implica una auténtica novedad para la época histórica que estamos considerando. No hay noticia de ningún otro monoteísmo anterior.

Destaca, en los textos, la forma en la que se describe al dios. Ahura-Mazda es definido como Señor Omnisciente, Señor de la Sabiduría y Señor de la Inteligencia, ideas muy cercanas a la descripción de Yahvé en el Antiguo Testamento.


La creación zoroastriana


De forma similar al relato del Génesis, el zoroastrismo desarrolló una compleja cosmogonía por la que la creación del mundo era explicada como consecuencia de la acción de Ahura-Mazda. Así se describe en el Avesta:


“Esto deseo saber, ¡oh Ahura-Mazda, dime pues, la verdad: ¿Quién fue el primer padre por obra de la generación, del orden recto del mundo? ¿Quién marcó al sol y a las estrellas, que todos los días nos alumbran, su camino invariable? ¿Quién fijó las leyes mediante las cuales crece y mengua la luna, sino tu? Me gustaría saber, ¡oh gran creador! estas y otras cosas semejantes. (…)

Esto te pregunto ahora, ¡oh Ahura-Mazda! y te suplico que me contestes rectamente: ¿Quién sostiene la tierra desde abajo y quién sujeta las nubes desde arriba para que no se caigan? ¿Quién hizo las aguas y las plantas? ¿Quién ha unido los vientos a las nubes de tormenta para que se muevan a gran velocidad? (…)

Esto te pregunto, ¡oh Ahura-Mazda! y te suplico que me contestes con claridad: ¿Quién como hábil artesano ha hecho la luz y las tinieblas? ¿Quién ha sido el autor del sueño y la vigilia? ¿Quién hizo nacer las autoras, los mediodías y las medianoches, testigos del tiempo de los hombres?”


El proceso de creación zoroastriana es extremadamente interesante desde el punto de vista filosófico ya que sus mecanismos presentan semejanzas con la forma en la que el neoplatonismo helenístico y medieval la explicó pues según el Avesta, la creación se inicia por medio de una emanación.

De Ahura-Mazda -que es pura inteligencia inmaterial- emanan dos espíritus, igualmente inmateriales. La palabra usada para referirse a ellos en el texto es manyu que, literalmente, puede traducirse como “estado mental, inspiración o sueño.” Es decir, al más puro estilo neoplatónico, lo primero que emana del dios zoroastriano son las ideas. Pero, ¿cómo surgieron la naturaleza y el universo físico que habitamos? ¿Cómo fue posible que un ser puramente inmaterial creara algo material? Según los principios de la ontología clásica lo inmaterial sólo puede dar lugar a lo inmaterial, es decir, del pensamiento sólo pueden surgir estados mentales o pensamientos, nunca objetos físicos.

Para resolver este problema, -al cual también tuvieron que enfrentarse siglos después los filósofos neoplatónicos- el zoroastrismo usa la misma estrategia empleada por Plotino en las Enéadas: una cascada de emanaciones, con grados decrecientes de perfección, que desembocan en la materia física del mundo. De este modo, la divinidad permanece pura en su condición espiritual, sin contacto con la materia, siendo sus emanaciones derivadas las encargadas de generar el mundo físico.

Así, según el Avesta las dos primeras ideas o pensamientos emanados de Ahura-Mazda constituyen una dualidad de contrarios. Como hemos tenido ocasión de estudiar con los presocráticos -concretamente con las teorías de Heráclito- la aparición de la dualidad tiene como consecuencia el surgimiento del dinamismo y la inclusión del movimiento en el sistema. Es decir, los contrarios abren la posibilidad del cambio de un estado a otro, de la transformación y de las configuraciones intermedias, algo imposible en un modelo monista en el que existe un único ser o divinidad.

Los dos primeros estados mentales de Ahura-Mazda son, según el zoroastrismo, el espíritu de lo benéfico -Spenta Manyu- y el espíritu del mal -Aka Manyu-. Ambos representan una oposición semejante a la de los contrarios pitagóricos, dos conjuntos que clasificaban las cosas del mundo bajo la etiqueta de buenas o malas. El péndulo clásico de la moral aparece por primera vez en la historia de la humanidad.


“Zaratustra preguntó a Ahura-Mazda: ¡Oh tú, Ahura-Mazda, tú santo y muy sagrado, creador de todos los seres corporales, y muy puro!, dime: ¿Cuál ha sido el primero de los hombres con el cual has conversado, tú que eres Ahura -Mazda? Si no ha sido conmigo, Zaratustra. ¿A quién has enseñado la ley que viene de Ahura y que es la de Zaratustra?

Entonces Ahura-Mazda respondió: “Fue con el hermoso Yima, el que está a la cabeza de una reunión digna de elogios, ¡oh puro Zaratustra! Es con él con el primer hombre con el que conversé, yo que soy Ahura-Mazda. Antes de conversar con él, ¡oh Zaratustra!, yo le he enseñado la ley que proviene de Ahura, hoy la de Zaratustra.

Pues yo le he hablado, ¡oh Zaratustra, yo que soy Ahura-Mazda, y le he dicho: Seme sumiso, ¡oh hermoso Yima!, pues tú eres quien debe meditar, llevar y extender mi ley. (…)

Si los hombres que habitan el mundo de los seres dotados de cuerpo no se conducen según mi ley, que les corten el cuerpo con un cuchillo de hierro, que les corten el cuerpo de abajo arriba.

Si los hombres que habitan el mundo de los seres dotados de cuerpo no se conducen según mi ley, que les aten el cuerpo con cadenas de hierro, que les aten de abajo arriba

Si los hombres que habitan el mundo de los seres dotados de cuerpo no se conducen según mi ley, cada uno de ellos precipita sin quererlo a cien hombres en el Infierno, a causa de sus relaciones con los habitantes de este mundo de los seres dotados de cuerpo.

Si los hombres que habitan el mundo de los seres dotados de cuerpo no se conducen según mi ley, cada uno de ellos comete, sin saberlo, un gran pecado.

Si los hombres que habitan el mundo de los seres dotados de cuerpo no se conducen según mi ley, es como si cada uno de ellos entrase fraudulentamente y sabiendo lo que hacía en el agua amarilla hirviendo, y que cometiese también el pecado contra Mithra.”


Lo primero que se forma, según el Avesta, a partir del espíritu de lo benéfico es un grupo de seis “aspectos” de Ahura-Mazda que dan lugar a un sistema que explica el funcionamiento del universo y de las relaciones humanas: el buen pensamiento, la verdad o el orden, el poder, la humildad o lealtad, la integridad o salud física y la inmortalidad. Estas seis emanaciones tienen como función mantener el orden natural: que el sol salga, que el ciclo de las estaciones siga su curso… etc. En el mundo humano, regulan el bienestar espiritual y corporal.

Por medio de emanaciones sucesivas, diversificaciones y transformaciones, los espíritus primordiales dan lugar al mundo de los mortales. Ahura-Mazda pone entonces en marcha el tiempo y, con él, la historia, cuyo fin no es otro que el de ser el escenario de enfrentamiento entre estas dos fuerzas. El bien y el mal lucharán hasta el fin de los tiempo por imponerse en el mundo físico y en la conciencia del ser humano.

Ahura-Mazda es presentado, además, como un dios benefactor. Es decir, favorable al ser humano que, lejos de determinarlo bajo una completa sumisión, lo ha dotado de libertad. Para la religión zoroastriana el ser humano puede elegir libremente llevar a cabo actos moral-mente buenos o malos. Dependiendo de la dirección elegida, sus obras le llevarán, tras la muerte, al paraíso o al infierno, dos conceptos que también fueron introducidos por el zoroastrismo. En el más allá, la morada de los justos es la Casa del canto y la Casa de la mentira es el lugar de castigo para aquellos que han elegido el mal. Cada individuo manifiesta su moralidad en palabras, pensamientos y actos.


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