Los principios del relativismo ético

Análisis pormenorizado del sentido de la noción de relativismo ético. ¿Es posible sostener el relativizamo absoluto, mantener una posición puramente amoral o incluso las visiones más abiertas y dinámicas de la ética establecen límites?


LAS DOS FORMULACIONES DEL RELATIVISMO ÉTICO


Una de las posiciones éticas más comunes en nuestros días es el relativismo. No obstante, los cimientos que sostienen esta interesante y compleja posición filosófica, así como sus límites muchas veces se nos escapan.


A la hora de estudiar el relativismo es necesario tener en cuenta la existencia de dos variantes fundamentales del mismo que se resumen en las siguientes dos sentencias:


1. “Todo hombre debe seguir la moral dominante en la sociedad en la que vive”.

2. “Cada uno debe actuar libremente y poder hacer lo que desee”



 

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Los problemas derivados de la idea de la moral dominante es evidente y todos entendemos que el asentimiento de una mayoría a una determinada idea no transforma esa idea en verdadera.

En cambio la segunda tesis es un poco más delicada porque está más próxima a nuestro sentir general y suele ser el remedio a toda forma de totalitarismo, a saber, la idea de que cada individuo puede desarrollar sus propias ideas morales sin ninguna interferencia exterior. Lo que vendría a subrayar esta tesis es la condena de toda moral vigente como una forma de imposición o represión subrayando que la felicidad está en que cada uno actúe como quiera y sea feliz a su manera.



Los casos extremos serían controlados por la fuerzas del estado y del código penal que estarían encargados de hacer que las acciones contra el bien común sean tan perjudiciales para quien las realiza que decida ominarlas por su propio interés, pero que, quitando esto, lo demás debería ser dejado al libre arbitrio de cada uno.

Inicialmente ninguno vemos problema alguno en esta visión de la ética ya que en ella se maximiza el idead dela libertad. Esta tesis toma la forma del amoralismo consecuente para el que no existe otro sentido de bueno o malo que el de “bueno para mí en un determinado sentido”. A quien no reconoce una diferencia de valor entre la fidelidad de una madre a su hijo, la falta de escrúpulos de un traidor o la negatividad de condenar a un inocente le faltan algunas experiencias fundamentales. Respecto a este hecho Aristóteles escribe: “Patente es que quien dice que se puede matar a la propia madre no se merece argumentos, sino azotes.”