¿Qué es la ética?

Descripción detallada de los rasgos fundamentales y principios que caracterizan a esta rama de la filosofía desde su nacimiento en Grecia hasta la actualidad

Una de las ramas de la filosofía con mayor vigencia y que provoca un destacado interés en nuestra época es, sin duda, la ética.


No obstante, muchas veces se hace un uso inadecuado de este término para referirse a ámbitos de conocimiento y prácticas sociales que nada tienen que ver con ella.


La ética, nacida en la Antigua Grecia de la mano de los primeros filósofos, es un estudio crítico y racional dotado de una larga historia que ha ido cambiando y evolucionando al compás del desarrollo intelectual de occidente.


"Para entender de forma adecuada qué

es la ética, hemos de conocer su historia."


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Diferencias entre ética y moral


En primer lugar, es necesario distinguir de forma clara entre la ética y la moral dos términos muchas veces usados indistintamente como sinónimos y que, sin embargo, tomados desde un punto de vista estricto no vienen a significar lo mismo.


La moral es aquel conjunto de valoraciones, costumbres y creencias que constituyen los rasgos de una determinada cultura o comunidad. Es decir, se trata de todos aquellos valores que asumimos críticamente simplemente por pertenecer a una cultura determinada.


Estas categorías, referidas al bien y mal de las diversas acciones que un ser humano puede realizar, no son una elección libre y consciente del individuo sino que operan sobre su comportamiento de forma silenciosa y casi inconsciente.


Cuando reflexionamos sobre la moral comenzamos a hacer ética. Es decir, cuando aplicamos una criba crítica y racional a los contenidos de nuestros hábitos de comportamientos social es cuando comenzamos a adentrarnos en la filosofía y en aquella rama de estudio a la que pertenece la ética.




El origen griego de la ética


La ética, como la gran mayoría de las ramas de la actividad filosófica tuvo su origen en la Grecia Antigua. Ya los presocráticos comenzaron a realizar reflexiones críticas acerca de los fundamentos morales de su sociedad y religión, pero no fue hasta el periodo clásico cuando, de la mano de Aristóteles, fue escrito uno de los libros más célebres e inmortales de toda la historia de la humanidad.

La Ética a Nicómaco representa una de esas escasas obras que, a pesar del paso de los siglos - en su caso de más de dos milenios- sigue siendo vigente, fresca y emocionante para nosotros como para los griegos del sigo VI a.C. para quienes fue escrita.


El tema fundamental de la Ética a Nicómaco y, con ella, el objeto de estudio fundamental de esta disciplina es la felicidad. La búsqueda individual de la felicidad.


No obstante dicho camino no se alcanza con un par de fórmulas y frases bonitas. Quien espera encontrar eso en la obra de Aristóteles se llevará una enorme decepción ya que esta meta constituye, según el filósofo griego, una de las tareas más complicadas y a la vez importantes de la vida de todo individuo.


Tal y como los griegos vieron la ética, la felicidad humana exige, al menos dos pasos importantes para comenzar a aspirar a su consecución: el conocimiento teórico y la voluntad para llevar a la práctica las ideas derivadas del mismo. No es posible, en este sentido, la bondad moral sin un desarrollo adecuado del intelecto.


El "buen salvaje" de Rousseau no es posible dentro del pensamiento griego, de ahí que la mayor parte de las éticas del periodo clásico tengan la forma del intelectualismo moral.


Durante la Edad Media el enfoque griego se perdió y los valores de las nuevas religiones monoteístas que se expandieron por Europa comenzaron a imponer sus sistemas morales ajenos a toda crítica o debate.

Para los medievales los valores eran absolutos, inamovibles e incuestionables porque habían sido revelados por el propio Dios al ser humano por diversos canales.


A lo largo de la Modernidad los cambios sociales y el desarrollo económico y tecnológico dio lugar a una nueva transformación en la concepción de la moral y con ella, el renacimiento de la ética.

Autores de gran influjo sobre el pensamiento occidental posterior como Immanuel Kant con su Fundamentación de la metafísica de las costumbres y Crítica de la razón pura, introdujeron visiones universalistas deontológicas basadas en el deber.

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