Los presocráticos: Anaxímenes de Mileto

Actualizado: 4 de dic de 2020

Estudio detallado y análisis comentado de los fragmentos conservados que componen el pensamiento del filósofo presocrático Anaxímenes de Mileto


El último de los filósofos milesios presocráticos, Anaxímenes, presenta puntos de enorme interés en el desarrollo de la filosofía de la naturaleza.

El elemento más destacable de su posición filosófica es el regreso a un principio sensible de la realidad y definido: el aire, frente a la definición del ápeiron propuesta por Anaximandro.

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La elección del aire, a primera vista puede resultarnos absurda. Parecía que con Anaximandro habíamos dejado atrás la explicación primitiva de Tales y habíamos logrado una teoría mucho más sofisticada. Sin embargo, la propuesta de Anaxímenes es revolucionara y refinada porque presta atención a un gravísimo problema que el ápeiron había introducido en la física que, de no haberlo atajado a tiempo, simplemente habría acabado con esta ciencia.

Anaxímenes advirtió que, si aceptamos el ápeiron, una sustancia indeterminada, como sustrato material del universo estamos aceptando, simultáneamente la imposibilidad radical de conocer el funcionamiento íntimo de la naturaleza y ponemos punto y final a la física porque declaramos que la estructura interna de lo natural es incognoscible.


Si el ápeiron no tiene propiedades definidas, no tiene cualidades -una solides, una opacidad, un punto de fusión, una viscosidad, - algo, alguna propiedad física que podamos medir y analizar, entonces no es posible aprender ni saber nada de él porque la mente humana sólo puede conocer lo concreto. Lo indefinido, lo infinito es inalcanzable, son palabras huecas que podemos pronunciar, pero no sabemos nada acerca de ello.

Si no sabemos nada concreto, sólo tenemos opiniones vagas e imprecisas, pero si sólo tenemos opiniones, no podemos extraer leyes ni podremos emplear los conocimientos extraídos para realizar predicciones. La física, si aceptamos el ápeiron, habría fracasado.

En cambio, si postulamos uno de los elementos conocidos y definidos como causa primera de la realidad podemos aspirar a saber algo más acerca de él. El camino de la física sigue abierto y el ser humano puede seguir albergando esperanzas de conocerlo.





Volvamos a hacer ahora una breve reflexión contemporánea derivando lo aprendido de Anaxímenes respecto a la cognoscibilidad. Si la física cuántica tiene razón y la materia está compuesta por estructuras aún más pequeñas que las partículas subatómicas, llegará un puto – que muchos físicos contemporáneos ya están anunciado- que resultará fácticamente imposible analizar la materia. No podremos, por mucho que queramos construir máquinas lo suficientemente potentes y precisas como para analizar las escalas subatómicas que parecen continuarse hacia el infinito. Ello implica que, en un momento dado, la física deberá reconocerse como una ciencia incapaz de continuar su camino porque la estructura última de la materia es incognoscible, inanalizable. Quedaríamos en manos de las matemáticas puras que, sin embargo, necesitan el apoyo de la confirmación empírica para que podamos confiar completamente en sus predicciones.


Así, con Anaxímenes aparece el primer gran problema de la historia de la filosofía que es:



¿Es cognoscible la realidad física?

Y en este caso, no se trata tanto del empeño del ser humano en conocerla, ya no estamos ante individuos que asimilan acríticamente una tradición, sino ante personas dispuestas a buscar incesantemente, durante generaciones. Ahora el problema es si la realidad misma posee una estructura que podamos conocer por medio de nuestros sentidos y nuestra razón. La civilización occidental decidió seguir el camino de Anaxímenes y considerar que los elementos son concretos y con ello cognoscibles, pero esta pregunta es un fantasma que nos lleva acechando milenios.

Como podéis ver, lejos de estar ante pensadores primitivos, los primeros filósofos plantearán un conjunto de preguntas estremecedoras, capitales, centrales y sólo acabamos de comenzar. Casi desde su nacimiento, la física debe enfrentarse a problemas radicales que aún hoy debe resolver.




FRAGMENTOS


“Anaxímenes afirma que lo contraído y lo condensado es lo frío, y que lo raro y lo laxo lo caliente. Por lo que dice, no sin razón, que el hombre echa por la boca cosas calientes y frías. Pues el aliento se enfría al verse comprimido y condensado por los labios, pero, expulsado por la boca abierta, se vuelve caliente, por rarefacción.” VV.AA. Fragmentos de los presocráticos: de Tales a Demócrito, trad. Alberto Bernabé, Alianza, Madrid, 2016.



“Anaxímenes declaró que el principio de los seres es el aire. Pues todo nace de él y en él todo se resuelve. Dice: así como nuestra ánima, que es aire, mantiene nuestra cohesión, así también al mundo entero lo abarca un hálito, el aire.”

“El sol es plano como una hoja.”Ib.



NOTICIAS


“Anaxímenes de Mileto, hijo de Eurístrato, que llegó a ser compañero de Anaximandro, postula también él una naturaleza subyacente única e infinita como aquél, pero no inconcreta, como él, sino concreta; la llama aire. Dice asimismo que se hace diferente en cuanto a las sustancias por rarefacción y condensación; esto es, al hacerse más raro, se vuelve fuego, pero al condensarse, viento, luego nube, y aún más, agua, luego tierra, luego piedras y lo demás a partir de estas cosas. En cuanto al movimiento por el que se produce también el cambio, él lo hace igualmente eterno.” Simplicio, Física.



“Afirma que Anaxímenes dijo que el principio de todas las cosas es aire y que éste es infinito en dimensión, pero definido en las cualidades que posee; que todas las cosas se han producido por una cierta condensación de éste y a su vez por rarefacción. Asimismo que el movimiento existe desde siempre. Dice que por compresión del aire surge primero la tierra, que es plana en sumo grado y por ello es de razón que cabalga sobre el aire. También el sol, la luna y las demás estrellas tienen el principio de su nacimiento a partir de la tierra. Y es que, explica, el sol es tierra, pero por su movimiento rápido y caliente muy en exceso adquiere ese ardor.” Pseudo-Plutarco, Miscelánea.



“Anaxímenes, que también era milesio e hijo de Eurístrato, dijo que el principio era aire infinto, del cual nacen tanto las cosas que están llegando a ser como las que ya fueron y las que serán, así como dioses y seres divinos, mientras que lo demás nace de los descendientes de aquél.


El aspecto del aire es el siguiente: invisible a la vista cuando se encuentra en su término medio, si bien se hace notar por lo frío, lo caliente, lo húmedo y al moverse. (Y es que se mueve siempre, pues no cambiaría cuando cambia si no se moviese.) En efecto, al condensarse y al enrarecerse se manifiesta de un modo diferente, pues cuando se dispersa hacia la forma más sutil, se torna fuego; los vientos, a su vez, son aire que está condensado. Del aire se forma asimismo la nube por apelmazamiento, y el agua, por uno aún mayor; condensado en mayor grado, se torna en tierra, y en grado sumo de condensación, en piedras, de modo que lo principal de la generación son los contrarios: caliente y frío.

La tierra es plana y monta sobre el aire. De modo semejante, también el sol, la luna y las demás estrellas, que son todas de fuego, cabalgan sobre el aire por el hecho de ser planos.


Las estrellas nacen de la tierra, porque de ella asciende humedad que, enrarecida, se torna fuego, y del fuego que alcanza las alturas se configuran las estrellas. Hay asimismo naturalezas terrestres en el lugar donde se hallan las estrellas, que giran a la par que ellas. Dice que las estrellas no se mueven por debajo de la tierra, como otros han supuesto, sino alrededor de la tierra, igual que el fieltro da la vuelta alrededor de nuestra cabeza. El sol no se oculta porque se halle debajo de la tierra, sino cuando está cubierto por las partes más altas de la tierra y cuando se hace mayor la distancia entre él y nosotros. Las estrellas no calientan por la gran magnitud de su distancia. Los vientos surgen cuando el aire se ha condensado y se mueve a sus impulsos. Al concentrarse y hacerse más espeso, da lugar a las nubes, y así se torna en agua. El granizo se produce cuando el agua caída de las nubes se solidifica, y la nieve, cuando son estas mismas las que adquieren solidez cuando están bastante cargadas de agua. El relámpago, cuando las nubes se abren por la violencia de los vientos, pues al abrirse aquéllas se produce un resplandor brillante y de fuego. El arco iris surge al caer los rayos de sol sobre el aire comprimido, y el terremoto, cuando la tierra se ve alterada en grados sumo por el calor y la congelación.” Hipólito, Refutación de todas las herejías.



“Anaxímenes dice que las estrellas están clavadas a la parte como de cristal, a la manera de clavos.” Aecio, Opiniones de los filósofos.


“Anaxímenes declaró que el sol consiste en fuego.”Ib.


“Anaxímenes cree que las estrellas siguen su curso impulsadas por la condensación del aire y por su opuesto.” Ib.


“Anaxímenes dice que la luna es de fuego.” Ib.


“Anaxímenes dice que las nubes se producen cuando el aire se hace más grueso y que cuando se apelmaza más exprime lluvias; granizo, cuando el agua se solidifica ya en la bajada, y nieve, cuando en lo húmedo se entrevera algo de viento.


“Afirma Anaxímenes que el arco iris se produce cuando los resplandores del sol inciden en aire grueso y denso; por ello la primera parte de éste parece de color púrpura, inflamada como está por los rayos del sol, mientras la otra parece oscura, porque en ella prevalece lo húmedo. Asimismo afirma que de noche se produce un arco iris por obra de la luna, pero no muchas veces, porque no siempre hay luna llena y porque ésta tiene una luz más débil que la del sol.” Arato, Fenómenos


“Anaxímenes, Anaxágoras y Demócrito afirman que el ser plana es la causa de que la tierra se mantenga. Pues no corta el aire por debajo, sino que le sirve de tapadera. Tal es el efecto que producen los cuerpos que son planos, pues resultan difíciles de mover contra el viento, por la resistencia que hacen. Este mismo efecto afirman que produce la tierra, por ser plana, contra el aire subyacente. Y que éste, por no tener suficiente sitio para desplazarse, compacto como está en la parte de abajo, se mantiene quieto, como el agua en los relojes de agua” Aristóteles, Acerca del cielo.


“Anaxímenes dice que la tierra se cuartea cuando se humedece y se seca, y que tiembla por causa de estos montones cuarteados que caen sobre ella. Por ello se producen los temblores en las sequías y en las lluvias torrenciales. Pues en las sequías, como se ha dicho, se cuartea al secarse, pero al mojarse en demasía por las aguas, se cae a pedazos.” Aristóteles, Meteorológicos.




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