Nietzsche y Platón

Exposición detallada de la crítica dirigida por Friedrich Nietzsche a la filosofía platónica comprendida como el germen de la decadencia nihilista apolínea de occidente

A lo largo de toda su producción intelectual, Nietzsche mantuvo una dura posición crítica respecto a determinadas formas de pensamiento debido a su alto componente nihilista y negador de la vida.


Uno de los representantes más destacados de las filosofías iniciadoras de la decadencia occidental fue, para Nietzsche, Platón. Sin embargo, la visión del filósofo alemán sobre la obra platónica dista mucho de poder resumirse en un rechazo absoluto.


Nietzsche distingue claramente entre dos fases distintas en la obra de Platón: la perteneciente a sus diálogos de juventud en los que aparece el Sócrates de la ironía, la mayéutica y la duda, y la correspondiente a los diálogos de madurez en la que la figura de Sócrates comienza a desdibujarse siendo sustituida por una visión mucho más dogmática y rígida basada en la formulación de definiciones universales inamovibles.


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Es en la segunda fase de sus diálogos en los que Platón abandona la frescura de la ironía socrática para comenzar a forjar un pensamiento mucho más rígido y absolutista, defensor de un más allá ideal y superior al mundo físico, que será asimilado por la religión cristiana, llamada a dominar la mentalidad europea durante más de mil años.


Así Platón representa un peligro y un momento decadente en la cultura occidental porque lejos de ser tomado como un paso más, una propuesta filosófica más, comienza a ser tenido como la verdadera y única filosofía para occidente.




"La metafísica como uno de los graves peligros del platonismo"


La metafísica platónica y el dualismo antropológico suponen graves daños a la considera. La metafísica introdujo la creencia en tres entidades ficticias - Dios, alma y mundo- que han vertido sobre el pensamiento occidental una visión degradada de lo físico.


El Dios demiurgo platónico se fusionó con el dios cristiano, creando la figura de una entidad todopoderosa, omnisciente y omnipresente, sentido último de toda la realidad a la cual está sometido todo lo corpóreo.


La idea de alma, derivada del dualismo antropológico platónico que divide al ser humano en dos (cuerpo y alma) - introdujo la creencia en la existencia de una parte inmortal y espiritual destinada a sobrevivir a la muerte del cuerpo y a reunirse con la divinidad en el más allá.


Finalmente la idea de mundo como un todo ordenado, carente de azar, y regido lógicamente por unas pocas leyes mecánicas ordenadas por Dios, disolvió todo el enigma y el misterio de la naturaleza, hallando su máxima expresión en la Modernidad.


En realidad no fue tanto Platón el culpable de la caída nihilista de la civilización griega y, con ella, el contagio a todo el pensamiento occidental, sino sus seguidores, los platonistas que lejos de evolucionar y criticar las ideas de su maestro, siguiendo el verdadero espíritu filosófico- se dedicaron a repetir y perpetuar acríticamente sus dogmas.