Nietzsche y el eterno retorno

Actualizado: 19 de jun de 2019

Explicación detallada de los fundamentos de la teoría nietzscheana del eterno retorno.



La doctrina del eterno retorno representa una de las partes más complejas y peor comprendidas del pensamiento de Friedrich Nietzsche.


Su adecuada interpretación exige un conocimiento suficiente de los fundamentos de la filosofía griega, así cómo de las claves principales del ulterior desarrollo filosófico en el pensamiento medieval y moderno.


Todo el núcleo de la reflexión gira en torno al problema de la temporalidad. Es decir, de la

concepcion del tiempo mantenida a lo largo de la civilización occidental y el impacto de la misma en el desarrollo ético y epistemológico de los valores.




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EL ETERNO RETORNO


El pensamiento del eterno retorno que implica sustancialmente la reducción del tiempo lineal de la historia al tiempo cíclico de la naturaleza no obedece, en el pensamiento de Nietzsche, sólo al deseo de restaurar la visión griega presocrática del mundo anterior al dualismo metafísico platónico-cristiano.


Y tampoco es sólo un modo de rechazar la comprensión judeo-cristiana del tiempo que lo entiende formado de momentos sucesivos e irrepetibles según el modelo de la historia sagrada (creación, pecado, redención y escatología).


Aunque obedece al propósito anticristiano de anudar la época moderna a la antigüedad naturalista y pagana, en realidad Nietzsche plantea la doctrina del eterno retorn ocomo el pensamiento que lleva a su consumación el nihilismo y en consecuencia, como la condición para su superación.


De ahí que lo presente como el pensamiento decisivo para la transformación del hombre nihilista, a conseguir mediante la mutación estructural de su modo de vivir en el tiempo.



EL PROBLEMA DE LA ESTRUCTURA LINEAL DEL TIEMPO


La idea que subyace es que sólo en un mundo en el que no se pensara ya según la estructura de la temporalidad lineal sería posible la felicidad plena. El tiempo lineal supone que cada momento tiene sentido sólo en función de los otros precedentes y siguientes y esto hace imposible la felicidad, porque ningún momento vivido puede tener él mismo una plenitud de sentido.


La temporalidad lineal implica por sí misma la diferencia esencial entre el ser que en cada momento se es, deficitario y siempre imperfecto, y un deber-ser con modelo y meta ideal que nunca se alcanza.



EL ETERNO RETORNO COMO CRITERIO ÉTICO


La propuesta del eterno retorno lleva, además, inserta en su núcleo una perturbante y absolutamente profunda propuesta ética. Lejos de tomar a Nietzsche por un amoralista que propugna que cada uno haga anárquixamente lo que le plaza, la condición de volver a vivir infinitas veces cada acto hace que nos pesnemos muy bien lo que hacemos, qué tipo de vida elegimos, a qué dedicamos nuestras horas, qué estamos dispuestos a soportar. Si jamás va a haber descanso y todas y cada una de nuestras decisiones se van a repetir todo cambia.


De ello se sigue que el eterno retorno sólo puede ser deseado por un ser humano feliz que puede darse tan sólo en una época o cultura radicalmente distinta a la del nihilismo. La propuesta de Nietzsche consiste en querer un mundo en el que fuera posible desear el eterno retorno de lo mismo. En este mundo, pensar en la posibilidad de que cada instante de nuestra vida pudiera repetirse eternamente hasta el infinito significaría un criterio de valoración ética, porque sólo cuando ese instante es pleno de sentido y de felicidad se puede querer tal repetición.



Zaratustra: sobre la visión y el enigma

Zaratustra el convaleciente: se liga la idea de eterno retorno a una decisión



La pregunta a propósito de todo y de cada cosa: ¿quieres esto otra vez e innumerables veces más? Estaría en tus manos como el peso más grave. O bien ¿cómo te tendrías que quererte a ti y a la vida para no pretender nada más que esta confirmación última, que este último sello?

El tiempo repetido como criterio ético. Vivir como si cada hora se volviera a repetir cientos de veces. ¿Seguiríamos viviendo igual? ¿Seguiríamos haciendo las mismas cosas?


DEL ETERNO RETORNO SÓLO SE HABLA POR MEDIO DE SÍMBOLOS Y ALEGORÍAS


Siendo la propuesta del eterno retorno una de las más importantes del pensamiento de Nietzsche, - de hecho nuestro autor lo califica innumerables veces como su pensamiento más profundo y abismal- no obstante, apenas trata de él y cuando lo hace siempre es con ambigüedad y por medio de símbolos poéticos y alegorías.


Este punto nos lleva a la segunda idea fundamental que os quiero transmitir hoy y que es básica para comprender toda la filosofía y la ciencia contemporánea. Cuando pensemos el eterno retorno de Nietzsche no debemos valorarlo como teoría científica, es decir, no debemos determinar aceptarlo o no en virtud de que “de hecho” las cosas sean así sino como relato funcional.





EL ETERNO RETORNO NO ES UNA TEORÍA SINO UN RELATO


Nietzsche no piensa en la idea del eterno retorno como en una nueva teoría sobre el ser del tiempo, alternativa a la concepción metafísica vigente. En realidad, no se refiere prácticamente nunca al eterno retorno como a una teoría sino que habla de él como de una profecía, un anuncioo una doctrina. Lo plantea menos como una formula o un enunciado dirigido al entendimiento y a la comprensión (nos esforzamos en entenderlo racionalmente) que como la expresión de un reto, de un conjuro y de una tarea dirigidos a la voluntad.


El eterno retorno tendría que ser, en definitiva, el objetivo de una experiencia, o mejor aún, de una decisión de la voluntad en cuanto fundamento de la prueba misma en la que consiste todo el experimento nietzscheano de transvaloración de todos los valores y de superación del nihilismo.


“Que el tiempo no camine hacia atrás es lo que secretamente nos causa más rabia. «Lo que fue, fue»: así se llama la piedra que ella, la voluntad, no puede en modo alguno remover...

Esto sí, esto sólo es la raíz de nuestra más profunda venganza: la aversión de la voluntad contra el tiempo y contra su imborrable «fue»... El espíritu de la venganza, amigos míos, sobre esto es sobre lo que mejor han reflexionado los hombres hasta ahora; y donde había sufrimiento allí debía haber siempre castigo... hasta que la voluntad creadora añada: « ¡Pero yo lo quiero así! ¡Yo lo querré así!»... Algo superior a toda reconciliación tiene que querer la voluntad que es voluntad de potencia. Sin embargo, ¿cómo ocurre esto? ¿Quién ha enseñado incluso el querer hacia atrás?” Así habló Zaratustra, De la redención



SUPERACIÓN DEL NIHILISMO A TRAVÉS DE LA DOCTRINA DEL ETERNO


Lo que esta alegoría enseñaría es que la superación del nihilismo depende de una decisión suprema de la voluntad por la que se libera la existencia del nihilismo y se da paso a un hombre, a un más allá del hombre como modo nuevo de ser y de existir. Esta decisión es la de afirmar, la de decir sí al eterno retorno de lo mismo con lo que ello implica y significa.

Decir sí a tomar el domino de nuestras vidas, ser señores, decidir, decir sí sin terror a todas las consecuencias. Sí. Y no a toda la basura que nos rodea.

Justamente por esta condición de resorte último, de clave de bóveda que el eterno retoño tiene del proyecto que el último Nietzsche desea de trasformación de la cultura europea para impulsarla más allá del nihilismo, lo decisivo en él no sería su validez teórica ni su coherencia lógica ni su verdad científica, sino su valor como conjuro, como conjuro de la más alta afirmación de la vida que pueda imaginarse.

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