Nietzsche y el cristianismo

¿En qué ideas fundamentó Nietzsche su radical crítica al cristianismo? ¿Qué lugar ocupa esta religión en la precipitación de la cultura occidental en el nihilismo?



El enfrentamiento de Friedrich Nietzsche con el cristianismo es uno de los rasgos más conocidos de su filosofía. Pero... ¿qué llevó a Nietzsche a construir un de las críticas más duras y agresivas contra la religión?


La aventura filosófica de Nietzsche comenzó poco después de que finalizara sus estudios de filología clásica en los que pudo profundizar en la cultura y mitología de la Grecia clásica.


Estos estudios ofrecieron a Nietzsche un contacto directo con una forma de pensamiento y de concepción de la realidad completamente distinta a la mentalidad cristiana y a los valores sociales derivados que regían su tiempo. El vitalismo, la originalidad estética, la libertad y transgresión de los primeros filósofos presocráticos inspiraron a Nietzsche mostrándole una época en la que el ser humano estaba completamente liberado de las cadenas opresivas del monoteísmo.



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El estudio del desarrollo de la filosofía griega en su etapa arcaica y clásica hizo a Nietzsche descubrir un cambio de orientación en el pensamiento filosófico griego que se inició con la figura de Platón.


Sus propuestas metafísicas comenzaron a desviar la mirada de los pensadores del mundo físico, corpóreo y sensible hacia un más allá eterno y trascendente llamado "mundo de las ideas".


La teoría de la inmortalidad y la transmigración de las almas, la concepción del artesano demiurgo y la consideración del mundo físico como meras sombras, copias o reflejos del verdadero mundo real situado más allá de las barreras de lo físico, fueron ideas asimiladas por el cristianismo en su fase de formación que arraigaron en el núcleo de su esquema doctrinal.


Esta mirada hacia lo metafísico y trascendente vino a complementarse con la tendencia cristiana -típica de las religiones orientales- de rechazar todo lo sensual y corpóreo, de denigrar la parte estética y sensorial del ser humano. Ello condujo a los cristianos a predicar doctrinas de sacrifico y ascetismo, negadoras de la vida y tendentes a reprimir los afectos y pasiones.


La consecuencia de estas actitudes fue el creciente desequilibrio de la cultura occidental que, paso a paso, fue engrandeciendo el papel de la razón, del control, de la espiritualidad y la trascendencia dejando en el olvido todo el componente emocional del ser humano.


El nihilismo, el rechazo a la vida, el desencanto, el desprecio por la parte dionisíaca de la humanidad empezó a crecer hasta alcanzar su máxima expresión en la represión emocional, el celibato y la abstención cristianas.


No obstante, tal como el propio Nietzsche señala, esta tendencia, lejos de lograr la felicidad humana ha hundido la cultura occidental en una atroz, despiadada y oscura caída en el nihilismo.


Toda la obra de Nietzsche constituye un esfuerzo titánico por lograr la salida de este nihilismo y el primer paso para ello consiste en rechazar los modelos platónico-cristianos como vías rectoras de la vida. Estos valores ya caducos han dejado de ser operativos haciendo más daño que bien a los individuos que todavía siguen atrapados en sus esquemas.


La llamada de Nietzsche está orientada a la necesaria creación de nuevos valores. Cada individuo debe convertirse en artista de su propia vida, en creador de su mundo, en constructor de un nuevo universo de ideas capaz de otorgarle felicidad y bienestar en esta vida.

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