Newton y la alquimia

Actualizado: 21 de mar de 2019

Analizamos una de las facetas menos conocidas del gran físico británico Isaac Newton: sus estudios alquímicos y su particular concepción de la religión



NEWTON Y SU RELACIÓN

CON LA ALQUIMIA



Además de desarrollar sus celebérrimos estudios en física teórica, Newton se interesó también por otros temas menos conocidos y más polémicos, aunque capitales para entender su pensamiento.


El primero de ellos fue la alquimia. Sus trabajos sobre este campo no fueron conocidos por los historiadores contemporáneos de la ciencia hasta que el famoso economista John Keynes compró algunos de sus textos inéditos llevándose una inmensa sorpresa. Este ocultamiento de sus trabajos alquímicos fue iniciado por sus propios discípulos que, tras su muerte, evitaron la publicación de estos textos básicamente porque la alquimia era una actividad prohibida bajo pena de ahorcamiento en la Inglaterra del momento.


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Esta actividad debía mantenerse oculta para no mancillar el prestigio del más insigne miembro y posterior director de la institución científica más importante de Europa: La Royal Society. Incluso hoy en día resulta extremadamente difícil acceder a los textos alquímicos de Newton que se guardan en las bibliotecas de Cambridge bajo llave. De hecho no fue hasta 2016 cuando se hizo público el manuscrito de Newton sobre la piedra filosofal.



Newton escribía los textos alquímicos bajo el pseudónimo “Jeová-Sanctus-Unus. Y el manuscrito al que se refiere Brewster lleva por título Preparación del Mercurio para la Piedra de [Filósofos] por el Regimiento Estelar Antimonial de Marte y Luna de los Manuscritos del Filósofo americano. La mayor parte del texto está copiado de las obras del alquimista americano Geroge Starkey.


Esta perplejidad y confusión de Brewstei se debe a un error historiográfico común conocido como anacronismo, consistente en proyectar nuestra idea contemporánea de ciencia así como nuestras valoraciones, deseos y aspiraciones sobre momentos del pasado, simplificando su complejidad e ignorando el hecho de que hablamos de contextos radicalmente diferentes al nuestro. Según Keynes Newton debía ser considerado:


“(...) no como el primero de la era de la razón, sino como el último de los magos; el último de los sumerios y babilonios que trataron de plantear una visión total, física y mística sobre el universo y sus fenómenos.”






La alquimia y la Piedra Filosofal



La alquimia ha sido considerada en muchas obras como una antecesora de la química. Sin embargo, a pesar de que muchos procedimientos y utensilios utilizados por los alquimistas pasaron posteriormente a la química, hay diferencias notables entre ambas. Mientras que la química contemporánea trata con los fenómenos observables empíricamente, la doctrina de la alquimia pretendía manejar una realidad oculta transida por un espíritu vital. Como expuso el alquimista Arnau de Vilanova:


“Existe en la naturaleza una porción de materia inimaginablemente pequeñaque en el mundo orgánico da lugar a las transformaciones que vemos en el crecimiento de una planta o un animal. En una tierra muerta da lugar a un cambio químico.”


Esta porción de materia que daba lugar a estos cambios es conocida por los alquimistas como la piedra filosofal. Así, la piedra filosofal era el componente material infinitesimal que tenía como virtud el perfeccionamiento de aquello que lo contenía. Siguiendo esta premisa, los alquimistas consideraban que la piedra filosofal permitía la transformación de los metales más imperfectos, tales como plomo, cobre, estaño, hierro y mercurio, en oro y plata, así como la transformación de lo muerto en vivo, siendo por ello considerada como el elixir de la vida o de la inmortalidad.


La realización del Gran Trabajo no era sólo la conversión de los metales en oro, sino que llevaba consigo un crecimiento o una transformación de tipo espiritual. Así, paralelo a la transformación material de los metales en el proceso alquímico el hombre se transforma de un ser imperfecto en un ser perfecto espiritualmente.


En su experimentación con la alquimia, Newton llevó estándares de rigor científico a sus experimentos. La convicción de origen filosófico pitagórico de que la naturaleza es cuantitativa regía su tanto su trabajo experimental como sus avances en física matemática.


La mayoría de sus experimentos alquímicos apenas utilizaban unos pocos gramos de sustancia. Realizaba tan minuciosamente sus pesadas que a veces mezclaba los ingredientes sobre un espejo para que ninguna cantidad pudiera perderse y contaba no sólo los granos individuales sino también las fracciones de granos con la punta de un cuchillo. De sus días acompañando a su patrón en sus experimentos, Humphrey Newton ha escrito:



“Tan intensos, tan serios eran sus estudios que comía muy parcamente, y a veces olvidaba comer por completo... Muy raramente iba a la cama antes de las 2 ó 3 de la madrugada, a veces no hasta las 5 ó las 6, durmiendo 4 ó 5 horas, especialmente en primavera y otoño, durante la caída de las hojas, épocas durante las cuales acostumbraba pasar hasta 6 semanas seguidas en su laboratorio, sin apagar el fuego ni de día ni de noche, él velando una noche y yo la siguiente, hasta terminar sus experimentos alquímicos,en cuya realización era de lo más preciso, estricto, exacto. Cuál era su finalidad es algo que nunca fui capaz de penetrar, pero sus penalidades, su diligencia durante todos aquellos tiempos, me hacían pensar que era algo más allá del alcance del arte y la industria humanos. Nunca le vi beber, ni siquiera vino o cerveza, excepto en las comidas, y entonces incluso muy frugalmente.”



Sobre la alquimia, el propio Newton escribió lo siguiente al Manuscrito del Maná en 1675:


“La alquimia no trata con los metales como piensan los vulgares ignorantes, cuyo error les ha hecho despreciar esta noble ciencia; sino también con las venas materiales de cuya naturaleza Dios creó a sus servidores para que concibieran y procrearan a sus criaturas...Esta filosofía no es de la clase que tiende a la vanidad y al engaño,sino más bien al provechoy a la edificación, induciendo primero el conocimiento de Dios y segundo el camino para hallar auténticas medicinas para sus criaturas... su finalidad es glorificar a Dios en sus maravillosas obras y enseñar al hombre a vivir bien ... Esta filosofía a la vez especulativa y activano sólo puede hallarse en el libro de la naturaleza sino también en las Sagradas Escrituras, como en el Génesis,Job, Salinas, Isaíasy otros. En el conocimiento de esta filosofía hizo Dios a Salomón el más grande filósofo del mundo.”





El régulo de antimonio



Uno de los esfuerzos centrales de Newton fue el logro de la estrella del régulo de antimonio. El antimonio es un mental, de gran importancia en la refinación del oro que, bien purificado forma cristales largos y esbeltos que, durante el enfriamiento, se disponen formando ramas triangulares alrededor de un punto central, adoptando el aspecto de una estrella de plata. Las líneas de los cristales que parecen irradiar del centro de la estrella régulo de antimonio pueden también ser considerados como irradiando hacia el centro, lo que les da un carácter de atracción antes que de emisión. Newton pudo usar, según algunos especialistas. analogía para desarrollar el concepto de gravitación, donde las líneas de fuerza se dirigen y convergen en un punto central. Presente entonces en el mundo microscópico se halla la esencia del concepto fundamental que mantiene unidos a todos los grandes cuerpos del universo.




Atomismo mecanicista



En lo que respecta a su concepción de la materia Newton abogó por el atomismo. Los átomos eran para él, la semilla inmutable de la que brotan casi todos los fenómenos naturales. Estos átomos, de carácter material, eran vivificados por las fuerzas vitales invisibles de las que habla la alquimia, que los mantienen en movimiento, vivos y siempre alteaos, capaces de actuar a distancia.


“¿Acaso no poseen las pequeñas partículas de los cuerpos ciertos poderes, virtudes o fuerzascon los cuales ellas actúan a distancia, no sólo sobre los rayos de luz al reflejarlos, refractarlos y afectándolos, sino también unas sobre otras para producir una gran parte de los fenómenos de la naturaleza? Porque es bien conocido que los cuerpos actúan unos sobre otros por las atracciones de la gravedad, el magnetismo y la electricidad. Estas instancias muestran el tenor y curso de la naturaleza y no es improbable que existan otras fuerzas atractivas diferentes a éstas. (...) Cómo se puede producir estas atracciones yo no lo considero aquí. Lo que yo llamo atracciónpuede ser producido por impulso o por algún otro medio desconocido para mí.”


En un artículo llamado La Vegetación de los Metales, Newton expone directamente la relación de la alquimia con la filosofía mecánica:

“(...) la ciencia mecánica tenía que ser complementada con una filosofía natural más profunda que probara los principios activosdetrás del movimiento de las partículas.”




Estudios religiosos



Newton buscó establecer los principios y fundamentos de la naturalzacomo parte de un programa más amplio que incluyó, sorprendentemente desde nuestra perspectiva actual, también: el estudio de las Sagradas Escrituras, la historia de los pueblos antiguos y su relación con los israelitas, la cronología de sus reyes y la historia de la Iglesia.


Los investigadores han calculado que Newton dejó un millón doscientas mil palabras sobre alquimia y casi otras tantas sobre religión, lo cual sobrepasa con creces lo escrito sobre filosofía natural. Asimismo, un acercamiento al contenido de su biblioteca pone de manifiesto que sus intereses desbordaban con mucho el estricto campo de esta última disciplina. En efecto, el 27,5% de un total de 1752 títulos se refería a temas relacionados con la teología, historia de la Iglesia, estudios bíblicos o controversias religiosas; el 11,6% a matemáticas, física y astronomía; el 9,5% a alquimia y química; el 8,6% a los clásicos griegos y latinos; el 8,3% a historia, cronología y biografía, y el resto a medicina, literatura, derecho, filosofía y otros.


Newton aspiraba a poseer el conocimiento con mayúsculas, el enigma que las cosas naturales o reveladas ocultan y a este objetivo se entregó como cabe esperar de él: obsesivamente, día y noche, sacrificando ocio, sueño, alimento, amigos, familia y quizá salud mental, y convencido de que para lograr tan ambiciosa empresa no hay un único camino, el de la ciencia empírica, sino que la búsqueda de la verdad debe abordarse desde todos los ángulos posibles.

Convenido de ello, Newton pensaba que gran parte del saber buscado se encontraba en los textos de la más remota antigüedad, de tal forma que la interpretación de estos textos constituía, en la misma medida en que lo hacía la experimentación, uno de los procedimientos más indicados para aproximarse a dicha verdad.


Entre dichos textos, Newton pensaba que destacaban, ante todo la Biblia y muy en concreto sus partes más simbólicas: las profecías del Antiguo Testamento y el Apocalipsis de san Juan. A pocos asuntos dedicó Newton tanta atención como a las predicciones sobrenaturales del profeta Danielo a las revelaciones del apóstol san Juan, en busca de los mismos indicios que también y paralelamente indagaba en el gran libro de la Naturaleza.

La biblia y la naturaleza


La Biblia y la naturaleza constituían para Newton dos formas de revelación divina;no es de extrañar, en consecuencia, que ambas escondan el mismo mensaje. Ahora bien, hay que saberlo interpretar, en un caso a través de un difícil lenguaje mítico y metafórico, y en el otro a través del arduo trabajo matemático y de laboratorio. Fruto de sus investigaciones bíblicas se recogen en la obra Observations upon the Prophecies of Daniel and the Apocalypse ofSt. John.

En el marco de este interés de Newton por culturas y religiones del más remoto pasado, su atención recayó también en los lugares en los que se había rendido culto a la divinidad, esto es, los templos. Y como no podía ser por menos, entre todos ellos destacó el de Salomón. En su opinión, la forma, dimensiones y demás características del templo de Jerusalén permitían obtener información privilegiada sobre los ritos y ceremonias de los israelitas, lo cual a su vez tenía un valor simbólico que habría de contribuir a desentrañar el significado de las profecías bíblicas y con ello, la estructura última de la naturaleza. Como fruto de estas investigaciones, redactó en latín un escrito, los Prolegómenos a la parte segunda del léxico de los profetas en donde se trata de la forma del santuario judío (de este manuscrito existe una edición castellana bilingüe con el nombre de El Tempb de Salomón: Newton, 1995.)





Herejía y negación del trinitarismo



Desde el punto de vista personal los estudios bíblicos del Nuevo Testamento llevaron a Newton a una crisis de fe.

En contra de lo defendido por laIglesia católica se persuadió hacia 1669 de la falsedad del dogma de la Trinidad, según el cual Dios es uno y trino. Pasó así a convertirse en un acérrimo defensor de posiciones próximas al arrianismo y, por tanto, en un hereje. Su juicio sobre los teólogos trinitarios fue durísimo debido a que, en su opinión, en el siglo IV se produjo una deliberada corrupción de las Escrituras por parte de los católicos, que debilitó la de un Ser Supremo único, Señor del Universo, Amo Universal, Dios de Israel, Dios de dioses, Señor de Señores.


Estos términos, empleados por el propio Newton, tienden a subrayar el carácter singular e incomparable de Dios Padre, que no comparte su substancialidad con el Hijo, de modo que éste no es una de las tres personas de una misma divinidad. Dios es uno, pero no trino; Cristo tiene un papel subordinado, limitado al ámbito moral. Ningún tipo de mediación se precisa entre Dios y el mundo por Él creado. La papista Iglesia romana, contra la que lanza toda suerte de diatribas, es la responsable de la falsificación del auténtico Dios revelado debido a la tergiversación de los textos antiguos.El unitarismo fue el secreto mejor guardado de Newton. Nunca hizo públicas sus opiniones al respecto. Y razón tenía para ello.El gran científico inglés optó por no dar ninguna batalla en un asunto que, entre otra cosas, le habría hecho perder su cátedra lucasiana de matemáticas.


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