Naturaleza en Aristóteles

¿Qué significa el término naturaleza para Aristóteles? Explicación detallada de este concepto fundamental de su física






El sentido del término naturaleza



Como gran conocedor del pasado filosófico y brillante creador de nuevos conceptos, Aristóteles mostró en su obra una visión de la naturaleza en la que pueden encontrarse las huellas de toda la tradición física anterior.


En la Metafísica nuestro autor ofrece cinco sentidos o definiciones para el término naturaleza que remiten, desde distintos puntos de vista, a una misma idea:


"La naturaleza ha de ser entendida como lo propio de los seres que poseen en sí mismos el principio de sus movimientos y cambios."


Es decir, los seres a los que les corresponde con verdad ser denominados naturales son aquellos que presentan un determinado grado de autonomía tanto en lo que hace a su propia conservación como en lo que respecta al desarrollo de un conjunto de procesos que van desde el desplazamiento local hasta la generación o la alteración de sus propiedades.




Esta primera caracterización nos hace vislumbrar dos rasgos fundamentales del mundo físico aristotélico:

- la pluralidad de los entes

- y su esencial vinculación con el movimiento.


El mundo natural, por tanto, está formado por una multiplicidad de seres que se presentan como sujetos de cambios constantes, idea acorde al modo en el que los milesios habían iniciado la reflexión filosófica sobre lo natural.



De manera consistente con lo anterior, Aristóteles vincula la naturaleza con el proceso de generación de las cosas que pueden crecer (Met.V 4, 1014b16). En este sentido, lo natural es aquello que llega a ser y que es susceptible de poseer cualidades alterables como la magnitud, de la cual se predica el aumento y la disminución.


Lo natural es, por tanto, aquello que nace, crece y se desarrolla por sus propios medios, hecho que nos lleva a entender que todas las cosas vivas son naturales aunque, como veremos, el término es extensible también a muchas entidades inanimadas.


En un segundo sentido, naturaleza es la esencia entendida como principio actualizador de los seres compuestos que conforman el mundo sublunar.


Dicho con las palabras del propio Aristóteles, la naturaleza es “lo primero a partir de lo cual comienza a crecer lo que crece siendo aquello inmanente en lo que crece” (Met.V 4, 1014b17) o, lo que es lo mismo, “aquello de donde se origina primeramente el movimiento que se da en las cosas que son por naturaleza y que es a cada una de éstas en tanto que existe.” (Met.V 4, 1014b18).


Por tanto, en segunda instancia la naturaleza apunta no al hecho de que las cosas cambien sino al principio que ordena dichas alteraciones.




Un cerezo, por ejemplo, es un ser natural porque desarrolla un ciclo vital que puede ser entendido como una continuidad procesual en la cual se producen modificaciones de color, tamaño, forma...etc. Una cama, en cambio no lo es porque, en tanto que cama, no realiza por sí misma ningún tipo de actividad propia.


La naturaleza del cerezo, tomada desde este punto de vista, vendría a ser aquello que ordena los tipos de cosas que debe realizar el cerezo para poder actualizarse desde el estado de semilla hasta la forma madura.


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En tercer lugar la naturaleza, según Aristóteles, se identifica también con la materia o con aquello “primero de lo cual es o se genera cualquiera de las cosas que son por naturaleza, siendo aquello algo informe e incapaz de cambiar su propia potencia.” (Met.V 4, 1014b26-30).


En este sentido Aristóteles usa el término naturaleza para referirse al elemento subyacente indiferenciado y primario sobre el cual operan las formas para constituir los entes naturales que son, por definición, compuestos hilemórificos. De aquí se sigue que los seres que componen lo material no sólo están dotados de esencia sino que su configuración implica la existencia de una materia común gracias a la cual se explican todos los tipos de movimientos.


La forma y materia, abrazadas en la unidad de los compuestos, mueven a los seres a alcanzar una configuración definitiva que se identifica con lo que el Estagirita denomina actualización plena y que constituye otra de las acepciones del término naturaleza. En este sentido, de los compuestos físicos “no decimos que poseen la naturaleza correspondiente hasta que no poseen ya la forma y la configuración, aun cuando exista ya aquello de lo cual por naturaleza existieron y son.” (Met.V 4, 1015a5).


Por tanto, Aristóteles llama también naturaleza al estado en el cual un ser perteneciente al mundo físico ha actualizado todas sus potencias alcanzando su fin propio, que no es otro que la organización de su materia según lo dictado por la forma que lo clasifica como perteneciente a una especie determinada.


Como derivado de esta acepción, y por ampliación del significado, se llama naturaleza, según el Filósofo, a toda entidad puesto que la naturaleza es cierto tipo de entidad. Así, la naturaleza, primariamente y en el sentido fundamental de la palabra, es la entidad de aquellas cosas que poseen el principio del movimiento en sí mismas y por sí mismas.


Fuente: Minecan, Ana Maria C, Fundamentos de física aristotélica, Antígona, 2018