El nacimiento de la tragedia: Nietzsche

Actualizado: 24 de may de 2019

Análisis de las tesis principales expuestas por el gran filosofo alemán Friedrich Nietzsche en su obra de juventud El nacimiento de la tragedia


Todo principio, en la filosofía, comienza en Grecia, el origen está siempre en los griegos. Por primera vez, en la historia de la humanidad, hace más de 2500 años, unos personajes, unos extranjeros, limítrofes, en la periferia de la hélade, no en el centro, en las regiones exteriores, no en Atenas, sino en Mileto, comenzaron a desarrollar una actividad completamente única y original que habría de transformar la historia de la humanidad.

Por primera vez, el ser humano inició un camino en solitario basado en la ruptura de la carga de los principios tradicionales.

Hace más de 2500 años en Grecia nació la filosofía.


Y si los griegos son el comienzo de la filosofía, en seguida, en seguida podremos comprobar cómo los griegos fueron también el comienzo del pensamiento de Nietzsche que arranca con su primera obra de juventud:

El nacimiento de la tragedia.


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Por ello es necesario hacer, en primer lugar, un pequeño paréntesis para repasar, brevemente, las características fundamentales del pensamiento filosófico en su nacimiento y ver cómo, el 80% de la filosofía de Nietzsche se sustenta en los ideales desarrollados y planteados en los albores de la filosofía por los presocráticos.


Por tanto, a continuación analizaremos cuáles son las principales características de la filosofía en su principio y, evidentemente, también de toda la historia de la filosofía.

Todo buen filósofo es realmente un buen filósofo porque cumple estos requisitos, si no, no es un gran filósofo.


Nos vamos a refierir, a los albores de la filosofía, es decir, vamos a habler de los presocráticos – Tales, Anaxímenes, Anaximandro- los primeros filósofos.

Individuos que, si bien procedían de las fronteras del mundo griego, de regiones muy alejadas de la Atenas que protagonizará la gloria de la filosofía clásica estaban, sin embargo, en un clima cultural, en un contextocultural, muy definido que era el de la religión olímpica griega.


No obstante, cuando esos extraños personajes empezaron a hacer esta cosa tan rara llamada “filosofía” lo primero que hicieron fue rechazar todo lo que constituía la narración tradicional, mítica, religiosa que habían recibido acerca de cómo está constituida la naturaleza, cómo debe conformarse el Estado, qué es el ser humano.


Digamos que el primer movimiento del filósofo es rechazar la tradición. Es decir, en la construcción de la filosofía, rechazarlos elementos mítico-religiosos tradicionales.

En ningún filósofo vamos a encontrar, -sobre todo en los primeros, pero tampoco en Aristóteles y ni siquiera en Platón, ahora lo vamos a ver y os lo voy a explicar – referencias a Zeus, a Hera… no están los dioses clásicos.

Tales se va a preguntar ¿cómo surgió la naturaleza? ¿cuál es su base elemental? ¿Acaso los griegos no disponían ya de una respuesta a estas preguntas? Pero Tales no dirá en sus textos que Zeus cogió el rayo y lo lanzó, o que Gea yació con Cronos, sino que Tales va a decir que hay un elemento que es el agua que lo compone todo, Anaxímenes tomará el aire, Heráclito el fuego, Empédicoles los cuatro elementos o raíces. Cada uno pondrá sobre la mesa su propia explicación acerca de la naturaleza, pero siempre rechazando los elementos mítico religiosos tradicionales.


Platón, por su parte, es un creador de mitos. Él no emplea los mitos tradicionales sino que él mismo genera narraciones para explicar su filosofía.

Y en Aristóteles, por supuesto, no hay ni rastro, ni una coma dedicada a la mitología tradicional. Simplemente se habla acerca de la artquitectura de la realidad sin hacer referencia ninguna a dioses o divinidades tal como éstos eran concebidos en su entorno cutlural. El único dios que aparece en el pensamiento aristotélico es el famosísimo motor inmóvil, que es eso, simplemente una explicación o conclusión deducida lógicamente para dar una explicación a la eternidad del movimiento. Pero su dios, si es que se le puede llamar así, ni crea, ni se relaciona con los hombres, ni tiene ataques de ira ni ha venido a salvar o castigar a nadie. Es simplemente un motor, como el motor de un coche.


Un segundo elemento distintivo y característico de la filosofía en su nacimiento es el énfasis en la capacidad individual de cada sujeto de proponer nuevas teorías. Capacidad individual. Mientras que los pensamientos religiosos suelen ser acervos de todo un conjunto de normas y creencias colectivas que se van heredando, de tal forma que toda la clave del pensamiento religioso es que esa herencia se mantenga intacta a lo largo de las generaciones.


Un dios o un profeta dice determinadas frases o sentencias – frases explicativas que se refieren a la ética, la política, la naturaleza- y esas frases deben mantenerse puras, inalteradas siempre. Lo propio, lo adecuado en lo que hace a un discurso religioso es mantener la pureza de la palabra sin ningún tipo de variación.

En cambio, los filósofos van a construir una forma de pensamiento completamente diferente, casi opuesta, en la que cada individuo, cada pensador, está llamado a dar su propia explicación individual acerca del cosmos como totalidad o acerca de una de sus partes constitutivas, la naturaleza humana, la biología..etc.

Evidentemente no la religiosa mítica sino la suya. Todos individualmente, no como conjunto, estamos llamados a hacer un esfuerzo por explicar. Además, nuevas teorías, la idea de la originalidad es extremadamente importante, en diálogo con los demás.


Es decir, Anaxímenes habla con Tales, tiene en cuenta la teoría de su antecesor y la mejora. Heráclito también lo hace, Aristóteles, los estudia y cita a todos. Críticamente, pero siempre en díalogo.

Un discurso religioso no entra en diálogo con otros discursos religiosos porque colapsaría. En su propia esencia no está eso, sino que cada religión tiende a considerarse como la verdadera e ignora de algún modo a las demás. Esto es lo más frecuente.




Por tanto, otra idea fundamental de la filosofía es la del diálogo y la consideración de las propuestas de los pensadores anteriores. Hay una tradición filosófica crítica.

Tenemos en cuenta las ideas de los que nos han precedido, pero no para adorarlas, sino para criticarlas, mejorarlas, ampliarlas, perfilarlas…etc.

Tercera exigencia del tipo de pensamiento que introduce la filosofía, la de ofrecer una explicación racionalde la realidad.

¿Qué quiere decir en este caso racional? Que no podemos emplear para la explicación de la naturaleza, que era lo que hacían los primeros filósofos los físicos milesios, causas sobrenaturales. No vale, cuando no sabemos explicar algo decir que, en realidad las aguas se mueven porque Poseidón está enfadado y las está agitando su tridente.

Ninguna causa sobrenatural para explicar lo natural. Este principio se llama “principio de homogeneidad entre la causa y el efecto”. Este principio fue introducido por los presocráticos y consiste en una idea muy sencilla: si el efecto es físico las causas de dicho efecto deben ser necesariamente físicas.

Porque si saltamos pasamos a cualquier posible explicación. Así, para los presocráticos la religión y la teología tienen su lugar mientras que la filosofía es otro tipo de actividad.

La cuarta exigencia que ya está en los presocráticos – esto lo hemos visto en detalle juntos en nuestros cursos dedicados al pensamiento griego- es no solamente vamos a hacer teorías críticas que no se basen en la tradición sino en el diálogo racional, sino que esas teorías tienen que estar construidas u organizadas de una forma muy específica.


Al igual que la poesía tiene una estructura que es la rima, por ejemplo, la filosofía, los tratados filosóficos que en esta época y hasta Newton son filosófico científicos- es lo mismo, tienen que tener una estructura específica que no es otra que la de la coherencia lógica interna de sus posiciones.

Todas las tesis que componen una teoría filosófica deben ser coherentes lógicamente, no puede haber en medio una que contradiga a las demás. Debe haber una limpidez lógica de los axiomas a partir de los cuales extraeremos nuestras conclusines.

Coherencia lógica en la descripción del mundo, explicación y exposición de las teorías.

La descripción debe ser intersubjetiva. Es decir, debe hacer referencia a fenómenos experimentables por cualquier ser humano y marcados por un carácter repetitivo regular. Es decir, todos debemos saber o poder experimentar el objeto descrito: la lluvia, el calor del fuego, la sensación de hambre…etc. No vale introducir sentimientos, visiones o vivencias únicas e imposibles de describir. Ese ámbito de cosas no forma parte de la filosofía porque no es intersubjetivamente compartible y, por tanto, deberá ser analizado desde la religión o el arte.

La explicación debe ser lógicamente coherente y debe aunar modelos teóricos con pruebas o ejemplos empíricos. Y, finalmente, la exposición debe ser clara. Más o menos, cualquiera que se esfuerce debe entender, por el simple hecho de ser un ser humano, esa teoría.

Y finalmente, la esencia última de lo que podríamos denominar la filosofía en su desarrollo final es, la crítica, el diálogo y, la palabra más importante es la reformulación constante.

Pensemos en los filósofos griegos antiguos ¿qué hacen? Cada uno de ellos ofrece una explicación completamente distinta de la de su predecesor. Reformulan constantemente la explicación de la naturaleza, una y otra vez. Uno dice que son los átomos, otro el fuego, otro los cuatro elementos. Se leen, se conocen pero constantemente se reformulan. Se trata de un frescor y una originalidad increíbles.

Este poder, esta potencia creadora de los primeros filósofos griegos. Pero fijaros, creadora y, al mismo tiempo, aniquiladora del pasado. Los filósofos griego son como apisonadoras, van avanzando a medida que destruyen todo lo que había por detrás creando nuevas teorías.

Así, esta potencia creadora y al mismo tiempo aniquiladora es, según Nietzche, la esencia, el rasgo, la virtud más importante de esta filosofía, constituyendo también en parte el núcleo de su propio pensamiento. Por eso tenemos que poner siempre la mirada en los griegos para comprender a Nietzsche.

“Demoler para volver a construir”, dijo Descartes. ¿verdad? Hay que demoler todos nuestros prejuicios para que, al vovler a reconstruir nuestro pensamiento, sus cimientos sean mucho más sólidos. Olvidar para poder recomponer.

El poder creador y aniquilador de los filósofos griegos será, precisamente, el tema central de la primera obra que Nietzche publicó y con cuya lectura iniciaremos nuestro curso: el Nacimiento de la tragedia.

Esta obra, no obstante, aunque pueda sorprenderos, no es un texto filosófico, sino un estudio filológico. Nietzche no estudió filosofía, no fue filósofo de formación sino un magnífico filólogo griego y a partir de la lectura de los griegos – hoy va la cosa de griegos- es cuando comenzó su giro filosófico.

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Todas las ediciones del nacimiento de la tragedia están encabezadas por un prólogo que el Nietzche maduro ya con cincuenta años, escribió para explicar su primera obra de juventud.

Considero que este prólogo que el Nietzche maduro hizo al Nacimiento de la tragedia es, sin duda, la mejor forma de empezar con su filosofía.

Vamos al texto número uno en el que todo gira en torno a los griegos, Nietz habla de los griegos y vamos a ver cómo los define.

“La especie más lograda de hombres habidos hasta ahora, la más bella, la más envidiada, la que más seduce a vivir, los griegos - ¿cómo?, ¿es que precisamente ellos tuvieron necesidad de la tragedia? ¿Más aún - del arte? ¿Para qué - el arte griego?...”

Este breve, brevísimo texto, lleno de interrogantes, de intriga, de desafío os aseguro que condensa la mayor parte del pensamiento de Nietzche, en estas pocas palabras no sólo está la puerta de entrada a su filosofía sino, prácticamente toda su filosofía.

Ya os he dicho que es un autor complejo teóricamente y también desde un punto de vista estético así que lo que vamos a hacer es desgranar el texto, a romperlo con el martillo, para ver qué sacamos de él.

Lo que primero dice Nietzche en el texto es que los griegos son la especie más lograda. ¿Qué quiere decir con esto? En primer lugar, desde el punto de vista de la historia de occidente, de la historia de la Europa occidental, los griegos han sido los creadores de todas las ciencias, artes y disciplinas que hoy en día consideramos valiosas, elevadas y que siguen siendo para nosotros vigentes.

Es decir, cuando echamos la mirada hacia atrás, hacia los griegos, experimentamos una especie de vértigo y de vergüenza porque prácticamente todo tipo de conocimiento que podamos imaginar fue ya, al menos, esbozado o planteado aunque sea en sus líneas maestras, por un griego.

De algún modo, según Nietzche, los hombres de todas las épocas miramos con cierta envidia, con cierta sensación de pequeñez y miseria el gran logro de los griegos.

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Creadores sin parangón, los griegos fueron originales incluso en su propia exigencia de originalidad. ¿Recordáis, qué exigían los primeros filósofos? Que cada nueva teoría, escultura, poesía, ley sea original, distinta, innovadora. Así, uno de los rasgos fundamentales de la “especie más lograda” es, según Nietzche su desbordante capacidad creativa.

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Respecto de todas las artes, todas las ciencias, todas las disciplinas: política, retórica, biología, física, antropología, matemáticas, lógica… lo que queráis, hay algún griego que en época clásica, arcaica o helenística escribió un tratado relevante o, incluso, creó desde la nada todo campo de estudio.

Como es el caso de Aristóteles que literalmente y desde cero creó la lógica silogística vigente en occidente, sin rival, hasta el siglo XIX nada más y nada menos.

Los griegos, fueron por ello según Nietche, los más elevados, los más logrados entre los hombres.

Pero, en segundo lugar, nos dice Nietzche en el texto que los griegos fueron también la “especie más bella”.¿Qué quiere decir con esto?

Nietzche llama la atención sobre el hecho de que que los griegos, no sólo crearon la filosofía y dibujaron las líneas maestras de las principales ciencias, sino que desde el punto de vista del arte, definieron el modelo, el canon o ideal de la belleza física humana.

La definición de la belleza humana que ofrecieron sigue intacta hoy en día como modelo idealizado de nuestros principios estéticos: su canon de armonía, simetría, elegancia, juventud, poder, vida, movimiento y la calma del dominio. (Estatua llena de fuerza). Su vigencia no es meramente teórica o culta, sino que literalmente, cualquier persona sigue emocionándose ante sus obras artísticas.

Pero los griegos no solamente hicieron esto, no sólo definieron el modelo de la belleza exterior, corporal, sino también, y eso es quizá todavía más importante y más relevante para nuestra cultura, definieron el camino para poder llegar a ser un verdadero ser humano.

Toda la filosofía griega, si lo pensamos un momento, consiste precisamente en un ejercicio de búsqueda y definición del camino por el cual llegar a ser un ser humano completo, un ser total, plenamente realizado y, por ello, feliz.

Así, una idea fundamental de la filosofía griega es que la humanidad es una aspiración. Por el simple hecho de nacer, por el simple hecho de pertenecer a esta especie no somos verdaderos o plenos seres humanos para los griegos. La humanidad es una metaque puede o no alcanzarse. La humanidad es, por tanto, un ideal que debe guiar y estimular la realización de un conjunto de actividades, actos y decisiones que nos permitirán o no alcanzarla.

La filosofía griega nos dice que efectivamente todo niño recién nacido está dotado de la facultad racional, puede desarrollar capacidades matemáticas, artísticas, lingüísticas, filosóficas pero eso no brota sin más. Por eso es necesario realizar determinadas cosas, desarrollar un determinado tipo de vida para alcanzarlas.

Así, para los griegos, en este sentido la humanidad es una meta, una aspiración que requiere esfuerzo personal.

Esta idea es realmente importante, fijaos, para los griegos, por el simple hecho de nacer no tenemos derechos adquiridos sino que esos derechos hay que adquirirlos. Para los ellos estaba absolutamente claro que todos somos animales, de tal forma que para volvernos humanos necesitamos cultura.

En esta idea está basada la distinción que realizaba los griegos entre ser humano y ciudadano. Ciudadano era aquel ser humano cuya opinión podía ser tenida en cuenta y valorada en el ámbito de la política, de la ciencia, del arte…etc. Y podía votar, podía decidir el destino de la comunidad. ¿Y qué tenía el ciudadano que no tenía el ser humano simple? Racionalidad y autonomía.

Había alcanzado un nivel cognoscitivo, cultural y racional, junto a una autonomía suficiente como para poder ser tenida en cuenta su opinión. No cualquier ser humano puede decidir el destino de toda la comunidad según los griegos. Al igual que no cualquier ser humano puede operar los ojos, determinar las fechas de la siembra o elegir la mejor madera para los barcos. Sólo los suficientemente formados y, además, dotados de criterio autónmo pueden soportar esta responsabilidad.

Y con autonomía los griegos se referían a un concepto importantísimo que hoy casi hemos olvidado. Autónomo, el ser humano autónomo es aquel capaz de darse a sí mismo las normas de su conducta, el que es capaz de razonar y decidir adecuadamente en cada caso particular.

El que se da a sí mismo, autos, su norma, su medida, nomós.

El ciudadano es, para los griegos, el ser humano activo, que obra, que transforma el mundo siendo capaz de comprenderlo y de darse a sí mismo la guía para actuar. No es el dependiente que siempre espera a ser tutelado, guiado, a que le digan cuándo, cómo y qué debe hacer para ser feliz.

La racionalidad está en el núcleo de este pensameinto. Pero si el ser humano es una meta para los griegos, el superhombre será una meta para Nietzcche.

No nacemos ya como seres humanos plenos, sino con las facultades y la posibilidad de serlo. De la misma forma, Nietzche dirá que tampoco seremos por nacimiento superhombres sino que en su pensamiento también aparecerá de forma clara esta idea de meta, de aspiración, aunque formulada de forma distinta a la del racionalismo griego. Pero alcanzable, al igual que para los griegos se puede alcanzar la humanidad, también para Nietzche se puede lograr esta meta, difícil, compleja, pero alcanzable.

Sin embargo, los valores griegos que N defiende y absorbe de ellos, toda esta libertad y poder creador, son extremadamente importantes, debemos conocerlos debemos profundizar en ellos para comprender la filosofía contemporánea, no son sin embargo la meta según Nietzche.

La propuesta de este filósofo no será una vuelta hacia los griegos. Los ideales griegos serán la plataforma de lanzamiento, la herramienta que nos va a ayudar a subirmás arriba. Tienen que ser superados, tienen que ser dejados atrás… ¿por qué? Porque no fueron lo suficientemente fuertes. Los ideales griegos fueron derrotados por una moral que vino después y los aniquiló: la moral cristiana.

Así que tenemos que regresar a los griegos, beber de los griegos, empaparnos de su poder creador, pero ir más allá de los griegos. La edad de oro, el gran momento del ser humano no está detrás de nosotros, según Nietzche, no está en el pasado sino delante, en el futuro, la tenemos que crear.

A continuación, Nietzche señala que la tercera característica de los griegos, es que fueron la especie más envidiada.

Los romanos, los medievales, los modernos e incluso, nosotros mismos, todos suspiramos con envidia al contemplar la grandísima origianlidad de los griegos. No hay un solo gran filósofo de la historia que no los haya y que no haya, alucinado con la grandeza de su pensamiento.

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Por tanto, esta condición de ser primeros, bendecidos además por el tiempo, -pues simplemente desde el punto de vista cronológicamente nos preceden, no hay forma de librarnos de esto- nos convierte a nosotros en los enanos que van a lomos de gigantes, tal como dijo Juan de Salisbury. Nada puede superar la altura de los griegos.

Su sombra es tan inmensa y su primacía poyética/creadora es tan absoluta que la tragedia cae sobre todos los que vinieron después: no hay prácticamente nada interesante que podamos decir que no haya sido formulado de algún modo por los griegos. Esta condición provoca, sin embargo, según Nietzche algo muy importante entre los que les sucedieron: odio.

En el Nacimiento de la tragedia, que los pensadores posteriores, al compararse y no poder superar la altura de los griegos, comenzaron a sentirse, miserables e incapaces. Surgió en ellos la envidia y el sentimiento de inferioridad.

De hecho, la palabra envidia viene del verbo latino “indvidere” que además de hacer referencia a los celos y la hostilidad, se empleaba también para referirse al “mal de ojo”. Literalmente in-videre significa “ver hacia el interior”, “meter la mirada dentro”, “meter los ojos dentro” y tras hacerlo sentir celos.

El mal de ojo significaba para los griegos la posibilidad de causar daño a otras personas con el simple hecho de mirarlas intensamente (hoy en día sigue en Grecia) y provocarles una especie de encantamiento que puede degenerar en infortunios, suerte desgraciada.

Así, según Nietzche, los griegos, la especie más mirada, más leída, contemplada, observada y estudiada, aquella en la cual todos los hombres de todos los tiempos que le sucedieron metieron más el ojo es también la que ha despertado mayor sensación de pequeñez, miseria y celos.

La imposibilidad de superar la altura de los griegos sólo se puede soportar por medio de una estrategia: el olvido. Enterrando su gran fama en las arenas del tiempo, haciendo que cada nueva generación sepa menos y menos acerca de ellos, hasta que ya nadie apenas se acuerde del nombre de Aquiles.

Este olvido fue provocado intencionadamente según Nietzche, en una primera etapa, en de la mano de los primeros cristianos por medio de la destrucción de su gran fama apelando a su inmoralidad. Inteligentes pero depravados.

En una segunda, surgida y desarrollada durante la Modernidad y muy propia de neustros días, por medio de la provocación de una amnesia absoluta respecto a quienes fueron los griegos y una insistencia radical en la importancia de los grandes padres de la Modernidad y el presente: Descartes, Galileo, Newton…etc. Nosotros somos hijos de ambas corrientes pero la que ahora se impone es el desprecio a todo lo antiguo, a lo que mal viene a llamarse “humanidades” y su olvido bajo la tumba del “¿Para qué?

Pero a pesar de la envidia, de los intentos de ocultar, de denigrar, de hacer olvidar su pensamiento, ésta es la “especie que más seduce a vivir”.

Siempre que volvemos a ellos nos invade, de forma inevitable, un entusiasmo absoluto y participamos de esa energía vital pura, intensa, sin miedos ni dudas que hallamos leyendo a Platón o a Heráclito. Los griegos son seductores, magnéticos, en cuanto tocamos su pensamiento este nos se-duce, nos orienta, nos guían hacia ellos mismos y su modo de sentir ¿Acaso hay algo más seductor que esta unión de belleza, inteligencia, originalidad, autoestima, distinción y poder? Nos seduce su seguridad, su confianza en sí mismos y en su capacidad de alcanzarla eternidad.

En el pensamiento griego, por tanto, no sólo está el nacimiento de la filosofía sino el origen y la fuerza de las propuestas de Nietzsche. Algo que posee todas estas características instantáneamente atrapa nuestra mente, no podemos dejar de mirar la victoria de samotracia, las líneas del Partenón, la lógica aristotélica. Nos atrapa y a modo de brújula nos lleva a caer en su centro de gravedad.

Pero la mayor virtud que ve Nietzsche en los griegos es que su seducción es siempre una seducción hacia la vida, hacia la belleza, el erotismo, la vitalidad. Para el mundo heleno, la única vida que existe es esta, en la que estamos. Frente a los romanos que anhelaban los verdes campos elíseos, o los cristianos que soñaban con el paraíso, para los griegos la muerte es sólo olvido de sí.

De los muertos sólo permanece una sombra, un hálito que sin memoria no sabe quién es ni a quién tiene al lado. “Prefiero ser porquero del rey antes que el hades”. No hay un “buen final” para los griegos, no hay recompensa, no hay paraíso así que todo se juega aquí y ahora.

Por ello la gloria, el recuerdo era la más elevada aspiración. Mantener vivo su nombre en la individualidad y la distinción que no ofrece otra cosa más que los hechos. Volver a la masa, ser una pieza más del devenir del cosmos es igualarse a un animal carente de razón o a una piedra. La vida es pasajera, el recuerdo en la mente de los demás eterno.





LOS HECHOS

Aparece aquí una segunda idea capital del pensamiento de Nietzsche: la gloria o desgracia del ser humano(como ocurre con los héroes de la tragedia) está en sus hechos, en sus acciones, en aquellas cosas que sólo él pone en el mundo, es decir, en todo aquello cuya existencia sólo es posible porque un ser humano lo ha creado. Los actos, la acción creativa, la poética o poyesis, es la clave del pensamiento nietzscheano. Las ideas puras, teóricas, la contemplación estática no sirven para nada ni dicen nada del ser humano que las posee. Se pueden tener grandes conocimientos pero si uno es cobarde para llevarlos a la realidad no valen para nada. Igualmente se pueden tener enormes ideales en los discursos pero si en los actos se hace lo contrario uno se vuelve deleznable. La ética, la acción y la valoración de esas acciones son centrales en Nietzsche y ya aparecen reflejados en su primera obra.

Así, frente a este desbordante optimismo activo, poético, creador de los griegos hay que preguntarse por qué surgió la tragedia.

¿Cómo un pueblo lleno de vida, de optimismo puede necesitar la tragedia que es básicamente la narración de la muerte de lo bueno, de lo elevado y lo noble? Como bien sabéis, en todas las tragedias aparecen los héroes, dotados siempre de cualidades positivas y deseos buenos, que acaban siendo tragados por la muerte, el sinsentido y el olvido. ¿Para qué y de dónde viene esta energía negativa y oscura?

¿Es la aparición en el mundo griego de la tragedia, de una historia de “buenos” que dan su vida y mueren” el signo de una decadencia? Así se pregunta Nietzsche:

II

“¿Es el pesimismo, necesariamente, signo de declive, de ruina, de fracaso, de instintos fatigados y debilitados? - ¿cómo lo fue entre los indios, como lo es, según todas las apariencias, entre nosotros los hombres y europeos «modernos»? ¿Existe un pesimismo de la fortaleza? (…)”

La referencia a los indios se relaciona con las lecturas que Nietzsche hizo de Schopenhauer y de la importancia que tuvo para este el pensamiento budista como negación del deseo y negación de la acción, como ansia por dejar de ser y parar de sufrir. Frente a esta actitud en todos los textos griegos está el poder, la capacidad de crear, de lograr algo, de poder hacer templos, estatuas, ciencia en el caos, política en el tumulto. Frente a la no-acción y al no deseo, frente al ansia por dejar de ser de los budistas, los griegos son acción y deseo desenfrenado, voluntad de poder.

Así, Nietzsche se pregunta si la aparición de la tragedia entre los griegos – de un género que habla de muerte y fracaso de los ideales - es el rasgo de la aparición de un pesimismo que se asemeja al nuestro contemporáneo. El hombre de hoy ha perdido la confianza y la voluntad de poder, ya no cree en la posibilidad de un logro definitivo en ningún ámbito, en ninguna ciencia, todo es parcial, falible, temporal, mejorable. Estecinismoque nos embarga y que os dice que en verdad todo es falso, todo esfuerzo inútil, parcial, poco adecuado que todo lo que hacemos está más construido. Este pesimismo vendría a ser, según Nietzsche signo de una decadencia respecto a los griegos.

III

Y por otro lado (…), el socratismo de la moral, la dialéctica, la suficiencia y la jovialidad del hombre teórico - ¿cómo?, ¿no podría ser justo ese socratismo un signo de declive, de fatiga, de enfermedad, de unos instintos que se disuelven de modo anárquico?

Por primera vez vemos aparecer el esbozo de una teoría sobre el origen de la decadencia del espíritu griego que Nietzsche sitúa precisamente en la filosofía con la que termina el periodo de la física presocrática y comienza el nuevo giro antropológico.

- El socratismo de la moral:¿Qué es lo que introduce Sócrates que cambia completamente el rumbo de la ética? La idea de la definición universal. Frente al relativismo sofista que se adaptaba a la circunstancia de cada pueblo, de cada momento histórico, Sócrates (mejor dicho Platón en los diálogos maduros) considera que no es posible llevar una vida digna en el caos de la ambigüedad y la contingencia. Necesitamos hallar definiciones válidas y universalesde los términos más importantes: justicia, bien, belleza… que valgan para todo ser humano y en todo tiempo para evitar desigualdades y poder con ello realizar el juicio y alcanzar para todos la protección de la ley.

Pero esta ley misma que protege es, por su propia definición, última e inamovible de tal modo que una vez hallada y establecida por los primeros, sea en este caso el griego Sócrates, a todos los demás sólo nos queda obedecerla y someternos a su evidencia racional.

El gran logro, el gran salto fuera de la superstición aleatoria de los primeros filósofos presocrátivos se convierte casi instantáneamente en una condena a la libertad, la espontaneidad, la posibilidad del cambio y la adaptación sostenida por la necesidad de un sistema nomológico universal capaz de dar seguridad y un puno de anclaje para el progreso. No obstante, la búsqueda de lo absoluto cercera lo diferente, a pesar de que su impulso inicial sea el de sacar al hombre de la barbarie. No es compatible con el cambio de los gustos, de los tiempos, de las circunstancias. De algún modo niega una parte del ser humano que es su cambiar constante de opinión, su madurar, su contradecirse.

- La dialéctica: la dialéctica frente a la retórica es el arte de conversar sinceramente en búsqueda de la verdad, de una verdad que por ser tal una vez descubierta todos indefectiblemente debemos aceptar. La verdad es necesariamente, respecto de cada cosa, una y atemporal.

- La suficiencia: con ello Nietzsche se refiere al principio de razón suficiente que introduce la filosofía clásica y según el cual nada puede ocurrir azarosamente, intempestivamente, caóticamente. Según el principio de razón suficiente todo sucede por una causa que podemos conocer. ... jamás ocurre nada sin que haya una causa o al menos una razón determinante, es decir, algo que pueda servir para dar razón a prioride por qué algo existe y por qué existe de esta manera más bien que de otra manera.!” Pero si todo tiene una causa cognoscible, todo es dominable y domesticable. No hay nada oculto, no hay nada misterioso e impredecible. La obsesión de hacer desaparecer el pánico a lo desconocido y lograr el control sobre una naturaleza salvaje acaba en la idea de la suficiencia.

- La jovialidad del hombre teórico: la alegre despreocupación del Aristóteles contemplativo, tan inicialmente inspiradora y deseable frente al hacer, a la praxis pesada.

IV

“¿Y la «jovialidad griega» del helenismo tardío, tan sólo un arrebol de crepúsculo? ¿La voluntad epicúrea contra el pesimismo, tan sólo una precaución del hombre que sufre?”

¿Y si las escuelas helenísticas, precisamente el epicureísmo que habla de búsqueda de la felicidad y de placer no fuera más que pesimismo, que salida desesperada, que una máscara para ocultar el dolor y el sufrimiento? Sabéis que Epicuro padecía de enormes dolores de cólicos renales. ¿Y si ese cálculo del placer epicúreo o el desenfreno hedonista no son más que rasgos de decadencia de quien se oculta de un inmenso dolor y desengaño del mundo?

LA CIENCIA

V

“Y la ciencia misma, nuestra ciencia - sí, ¿qué significa en general, vista como síntoma de vida, toda ciencia? ¿Para qué, peor aún, de dónde - toda ciencia? ¿Cómo? ¿Acaso es el cientificismo nada más que un miedo al pesimismo y una escapatoria frente a él? ¿Una defensa sutil obligada contra la verdad? ¿Y hablando en términos morales, algo así como cobardía y falsedad? ¿Hablando en términos no-morales, una astucia? Oh Sócrates, Sócrates, ¿fue ése acaso tu secreto? Oh ironista misterioso, ¿fue ésa acaso tu - ironía?”

La ciencia, el último cabo, el último salvavidas al que nos aferramos en nuestros días para aspirar a alguna verdad una vez caídos los mitos, las leyendas y las religiones.

¿Qué significa en general, se pregunta Nietzsche, como síntoma de vida toda ciencia? Toda episteme, toda verdad última frente a las meras opiniones. ¿Qué dice respecto de la naturaleza de la vida que tengamos ciencia de las cosas?

Si la vida es cambio, giro, mutación, decirse y desdecirse. ¿Qué dice la ciencia del científico? Del hombre que quiere por fin dejar de cambiar, de quedarse con una única y definitiva verdad.

¿Qué significa que la vida ya no cambie? ¿Qué momento es ese en el que los cuerpos ya no se mueven ni hay más posibilidad de cambio? Muerte.

¿Qué significa, entonces, la ciencia para la vida? Pero caben aún otras dos preguntas:

- “¿Para qué la ciencia?”Conocer la verdad última sobre el baile de los planetas y el deslizarse de las estrellas por el cielo, la temperatura de fundición del plomo y la teoría de la gravedad. ¿Para qué? ¿Para ser más felices, para que haya más justicia, para que los débiles sufran menos, para que los que se merecen medren?

- “¿De dónde ciencia?”¿Cuál es el origen de estas verdades últimas? Cuál es el método si solo somos hombres cambiantes, frágiles y contradictorios. ¿Cuál sería la fuente no contradictoria de toda verdad y de toda ciencia? ¿El dios de Descartes? Para confiar en lo que pensamos y en lo que sentimos y no caer en la duda abismal necesitamos al dios de Descartes como garante de la verdad. ¿La ciencia necesita un Dios?

¿Acaso es el cientificismo nada más que un miedo al pesimismo y una escapatoria frente a él? ¿Una defensa sutil obligada contra la verdad?

¿Cuál sería la verdad en este caso? La verdad es que no hay más verdades, que no hay verdades universales y que para aceptarlas hay que aceptar una humanidad universal, una razón universal y un sentido, y un dios universal.

¿Y hablando en términos morales, algo así como cobardía y falsedad? ¿Hablando en términos no-morales, una astucia? Oh Sócrates, Sócrates, ¿fue ése acaso tu secreto? Oh ironista misterioso, ¿fue ésa acaso tu - ironía?”

¿Es la ciencia cobardía? Es decir, un último intento de creer que podemos estabilizar la verdad, cuando tanto nosotros mismos la naturaleza se nos escapa. ¿La ciencia como cobardía de no reconocer que no sabemos nada?

¿Es la ciencia simplemente una astucia? Es decir una apariencia de verdad ingeniosa que engaña pero que oculta vacío, no verdad, ausencia absoluta.

Oh Sócrates, Sócrates, ¿fue ése acaso tu secreto? Oh ironista misterioso, ¿fue ésa acaso tu - ironía?”

Sólo sé que no se nada. ¿Acaso Sócrates lejos de iniciar el camino de la razón y el conocimiento no había establecido ya que toda verdad universal es imposible? ¿Qué toda ciencia es inalcanzable? ¿Qué todos sus diálogos son aporéticos? Nunca hay solución porque la solución no existe más que en el breve momento del diálogo en el que nos parece satisfactoria.

Aquí hemos de hacer una diferencia radical que no siempre nos queda claro entre Sócrates y el socratismo moral. Entre el poder creador y desenfrenado del Sócrates de Platón y de la moral que se le atribuyó después. El gran enemigo de Nietzsche será Sócrates pero esta enemistad no la tenemos que comprender de forma superficial sino profundizar porque en ella se juega la batalla de occidente.

MÁS ALLÁ BIEN Y DEL MAL

Pero si no hay posibilidad de saber último, tampoco la hay de hablar de bien y de mal, de una sola perspectiva universal de calificación. Es necesario ir más allá del bien y del mal tal como ha sido entendido.

VI

“Aquí se anuncia, acaso por vez primera, (…) una filosofía que osa situar, rebajar la moral misma al mundo de la apariencia y que la coloca no sólo entre las «apariencias», sino entre los «engaños», como apariencia, ilusión, error, interpretación, aderezamiento, arte.”

La última parlaba, la noción de artees capital en el pensamiento de Nietzshce y debemos centrarnos en ella. La clave está la concepción opuesta que se ha tenido de la ciencia y del arte. Mientras que la ciencia habla de la verdad el arte es técnica y creación puramente humana. Es, de nuevo, aquello que hace el hombre, sólo el hombre y que sólo gracias a él está en el mundo. Así la ética tiene que empezar a ser pensada como una forma de arte, de creación artística que, por tanto, sigue criterios estéticos.

De la misma forma que creamos una estatua bella aplicando criterios estéticos de simetría, armonía y proporción, hemos ido creando criterios éticos. Bieny malson tan artificiales y orientados como el canon belleza de Apolo. Pero esta conciencia de la ética como creación lejos de mostrar un aspecto negativo y desolador de la misma, para Nietzsche es efectivamente la clave de la libertad.

Porque lejos de pesar la verdad inamovible y seca, que no mira el tiempo, el cuerpo, la circunstancia de cada uno, la fuente de la creación artística es la imaginación que puede proyectar mundos y formas de ser que jamás han sido, que podrían llegar a ser. El límite, de nuevo es la voluntad y la imaginación del hombre, la voluntad de poner en marcha la imaginación. Los valores éticos, la moral, pasan a ser un producto humano que puede cambiar con las generaciones. Al igual que cambian los gustos musicales y las corrientes artísticas sin ningún problema, puede cambiar la moral.

¿O acaso no cambia? Pensemos en los derechos de la mujer o los homosexuales o los negros. ¿Qué es ser persona? ¿Qué es preferible que una definición que se dio hace 2000 años pese para siempre y someta a tres cuartos de la población o que cambie con el sentir de las generaciones?

¿Queremos una moral basada en la razón-verdad inamovible o en la imaginación-duda en constante devenir?

CRISTIANISMO COMO CONDENA DEL ARTE

“En verdad, no existe antítesis más grande de la interpretación y justificación puramente estéticas del mundo, tal como en este libro se las enseña, que la doctrina cristiana, la cual es y quiere ser sólo moral, y con sus normas absolutas,ya con su veracidad de Dios por ejemplo, relega el arte, todo arte, al reino de la mentira, - es decir, lo niega, lo reprueba, lo condena.”

Aquí aparece la razón por la que el cristianismo fue la verdadera imposibilidad ante el sentir griego originario. El absolutismo, la verdad única. La pretensión de ser la única verdad, la única religión.

CRISTIANISMO COMO CONDENA DE LA VIDA

“Detrás de semejante modo de pensar y valorar, el cual, mientras sea de alguna manera auténtico, tiene que ser hostil al arte, percibía yo también desde siempre lo hostil a la vida, la rencorosa, vengativa aversión contra la vida misma: pues toda vida se basa en la apariencia, en el arte, en el engaño, en la óptica, en la necesidad de lo perspectivístico y del error. El cristianismo fue desde el comienzo, de manera esencial y básica, náusea y fastidio contra la vida sentidos por la vida, náusea y fastidio que no hacían más que disfrazarse, ocultarse, ataviarse con la creencia en «otra» vida distinta o «mejor».”

Aquí aparece también por primera vez la famosa calificación de los cristianos como “negadores de la vida” en el sentido de vida que hemos dado antes, como cambio y devenir.

CRISTIANISMO COMO ODIO AL MUNDO

“El odio al «mundo», la maldición de los afectos, el miedo a la belleza y a la sensualidad,un más allá inventado para calumniar mejor el más acá, en el fondo un anhelo de hundirse en la nada, en el final, en el reposo, hasta llegar al «sábado de los sábados» - todo esto, así como la incondicional voluntad del cristianismo de admitir valores sólo moralesme pareció siempre la forma más peligrosa y siniestra de todas las formas posibles de una «voluntad de ocaso»”

DIONISÍACO/ APOLÍNEO

“Contra la moral, pues, se levantó entonces, con este libro problemático, mi instinto, como un instinto defensor de la vida, y se inventóuna doctrina y una valoración radicalmente opuestas de la vida, una doctrina y una valoración puramente artísticas, anticristianas.

¿Cómo denominarlas? En cuanto filólogo y hombre de palabras las bauticé, no sin cierta libertad (…) con el nombre de un dios griego: las llamé dionisíacas.”

Por tanto, el objetivo del Nacimiento de la tragediay de toda la obra de Nietzsche que viene aquí ya prefigurada es la que oponerse a las formas de pensamiento puramente teórico-científicas que niegan la vida, y la praxis. Así, simplemente inventó un nombre para referirse a la moral opuesta y lo llamo dionisíaca.

La comprensión íntegra del mundo griego sólo se logra, según Nietsche en esta primera obra, cuando se descifra el sentido de lo que fue para los griegos la tragedia. Conocer la cultura griega es percibir y conectar con la fuerza plástica/poyética/creadora del ser humano, de un pueblo y de una cultura capaz de desarrollarse de manera original e independizarse a partir de sí mismo. De transformar y asimilar lo extraño, cicatrizar heridas, reponer lo perdido y regenerar formas destruidas.

En la tragedia la muerte se supera, se vive, pero se supera. En el cristianismo, en cambio, la muerte es nuclear, la tristeza por la muerte es el sentido mismo y todo los temores giran en torno a la posibilidad o no de superar la muerte mediante la resurrección que sólo se alcanza mediante el cumplimiento perfecto de un conjunto de reglas o mandatos.

No obstante, la Edad de Oro, para Nietzsche no está detrás de nosotros en los griegos, al principio de nuestra historia sino poder delante. A lo que debemos aspirar es a reencontrar la perfección y el equilibro entre razón y pasión que tenían los griegos y superarlo.

La tragedia, por tanto, viene a ser un ejemplo del espíritu griego. Su esencia su ejemplaridad no estriba en su sentido ingenuo de lo bello y de lo verdadero sino en el modo en el que los griegos consiguieron sobreponerse a los aspectos desmesurados, terribles y trágicos de la existencia. El emerger de la civilización griega es un acto de soberanía y dominación, de voluntad de poderque se ejerce sobre la violencia de la barbarie arcaica.

Los griegos, con la tragedia como centro, lograron hacer deseable la existencia sin apartar la mirada del sufrimiento y de la muerte que conlleva. Sin inventar un más allá. ¿Cómo lo lograron? Trasfigurando lo terrible con su arte y con su estética.

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