La filosofía de Lucrecio: De rerum natura

Análisis detallado de las propuestas físicas y filosóficas desarrolladas por Lucrecio en el célebre poema De rerum natura


Apenas sabemos nada de la vida de Lucrecio, tan solo algunas frases sueltas acerca de su vida recogidas en las obstas de autores como Cicerón o Tácito, seguidas por un silencio demoledor. Ningún historiador nos ha legado su biografía, nadie nos ha hablado de él a pesar de que su influjo sobre los filósofos romanos posteriores fue indiscutible.


Sabemos que lo leyeron pero tenían miedo de confesarlo.

De hecho, tras la caída del imperio y durante la Edad Media jamás se hizo referencia a su nombre, su obra fue absolutamente olvidada o ignorada. Sólo en el siglo XV a partir de uno o dos manuscritos atribuidos a Cicerón se pudo volver a recomponer su pensamiento que influyó una vez recuperado, y como veremos hoy, de forma capital en la ciencia moderna. Especialmente en física y química.



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DE RERUM NATURA


La única pero grandiosa obra que conservamos de Lucrecio es un poema acerca de la naturaleza. Puede parecer algo raro escribir acerca de las leyes físicas en verso, sobre todo después de que Aristóteles introdujera el modelo del tratado científico, pero Lucrecio quiere emular y rendir un homenaje a los primeros filósofos que hablaron de la physisen hexámetros dactílicos. Poesía, rima, retórica y física estuvieron profundamente unidas en un comienzo y lo que nace unido siempre mantiene lazos de parentesco.



EL ATOMISMO


Tal como vamos a ver en detalle, la propuesta física defendida por Lucrecio es el atomismo, filosofía que se remonta a Grecia y que tuvo como primer desarrollador a Demócrito. Este pensamiento fue posteriormente asimilado por Epicuro como base de su filosofía dando lugar al epicureísmo, filosofía helenística que tiene como base teórica el atomismo de Demócrito y que desarrolló la ética del placer.

Como todas las ideas, tanto de Demócrito como de Epicuro están bellamente recogidas y reflejadas por Lucrecio en su poema vamos a adentrarnos en él y así estudiar de golpe la base física del pensamiento de tres autores ya que con insignificantes diferencias sostuvieron lo mismo.



INVOCACIÓN A VENUS


Nuestro poema empieza de una forma absolutamente sorprendente e inesperada y, como veremos, poco coherente a primera vista respecto a la filosofía que se va a desarrollar posteriormente. Lucrecio comienza invocando a una diosa, a Venus, para dedicarle el poema y pedirle ayuda en el camino de la creación.


“Madre de los griegos, deleite de hombres y dioses, Venus nutricia, que, bajo los signos que en el cielo se deslizan, henches de vida el mar portador de naves y las fructíferas tierras; pues gracias a ti toda especie viviente es concebida y surge a contemplar la luz del sol.(…)

En fin, por mares y montes y arrebatados torrentes, por las frondosas moradas de las aves y las verdeantes llanuras, hundiendo en todos los pechos el bando aguijón del amor, los haces afanosos de propagar las generaciones, cada uno en su especie. Y puesto que tú sola gobiernas la Naturaleza y sin ti nada emerge a las divinas riberas de la luz, y no hay sin ti en el mundo ni amor ni alegría, quisiera que me fueras compañera en escribir el poema que sobre la naturaleza me propongo componer.” Lucrecio, De rerum natura.



La elección de Venus no es en absoluto banal y está cargada de significado simbólico. En primer lugar Lucrecio no elige para invocar protección ni al rey de los dioses romano, Júpiter ni a la diosa virgen de la sabiduría de los griega, Atenea, sino a Venus (Venus de Botticelli) diosa del amor, de la fertilidad, de la vida, de la alegría, del amor apasionado, del erotismo.

Lucrecio coloca a Venus además por encima de Atenea, del saber raciona y medido al llamarla “madre de los griegos”. Vemos cómo hay insinuada una primacía de lo pasional, de lo no reglado, del sentir frente al pensar en la filosofía de Lucrecio que va a explicar el rechazo medieval y renacentista de los cristianos a su obra.



En segundo lugar llama a la Diosa “deleite de hombres y dioses” igualándolos a ambos bajo el criterio del amor erótico. Tanto los seres humanos como los dioses mismos se ven arrastrados irremediablemente por el poder de Venus. En este sentido, no estamos ante el dios inteligencia pura, pensamiento puro sin sentimientos del Nuevo Testamento sino en un proceso mediante el cual Lucrecio paulatinamente va a poner a dioses y hombres al mismo nivel y el primer criterio de igualdad serán sus pasiones.


Al mismo tiempo, la elección de venus como principio femenino es simbólica. En realidad Venus vendrá a significar a la naturaleza misma, que Lucrecio califica con mayúsculas que engloba oda la realidad incluidos hombres y dioses.

Concede a Venus en exclusiva el gobierno de lo natural y la llegada al ser de la luz de todo lo existente. Esto chocaba con el principio masculino antierótco del Dios razón pura de la Edad Media.




OBJETIVO DE LA OBRA


A continuación, Lucrecio expone el objetivo de la obra y para estudiarla nosotros vamos a dividirla en tres puntos:

- La teoría física ¿Cómo está hecha la naturaleza?

- El miedo a la muerte y la ciencia como remedio

- Estatuto de los dioses


I. LA TEORÍA FÍSICA


Antes de comenzar a exponer su pensamiento, Lucrecio nos pide que nos situemos en una posición filosófica. Es decir, que pongamos momentáneamente entre paréntesis nuestras creencias y que temporalmente intentemos prestar la máxima atención libre a lo que va a explicar. Que dejemos nuestra inteligencia.

“Ahora, pues, aplica un oído librey un espíritu sagazy sin cuidadosa la verdadera doctrina y no rechaces desdeñoso, antes de haberlos comprendido, estos dones que con leal celo te ofrezco.

Pues voy a explicarte la razón última del cieloy de los dioses, y a revelarte los elementos primeros de las cosas, con los que la Naturalezacrea los seres, los nutre y los hace crecer y en los que los resuelve de nuevo una vez destruidos.” Ib.

Lo que se va a exponer a continuación, una vez que hemos asumido la actitud mencionada, es nada menos que la explicación de las leyes y la estructura que vertebra la realidad en su conjunto. Todo lo que existe está regido por una razón, por un orden. Todo, como vemos, incluidos el movimiento de los planetas y los dioses mismos.


La igualdad entre hombres/ criaturas y dioses que se había establecido al comienzo en el himno de Venus vuelve a aparecer ahora ya no desde un punto de vista mitológico sino científico. Todo aquello de lo que se puede decir que existe está regido por un único orden. Si los dioses existen, ellos también estarán configurados por ese orden.

Al orden que todo lo regula y que está por encima de criaturas, planetas y dioses, Lucrecio lo denomina naturaleza al decir “la Naturaleza crea los seres, los nutre, los hace crecer y los vuelve a disolver en los elementos primordiales una vez destruidos.”


PRIMER PRINCIPIO DE LA FIÍSICA: NADA SURGE DE LA NADA

El primer principio radical e inapelable, no sólo de la física de Lucrecio sino de toda la física griega es el rechazo del paso del no-ser al ser. De la nada, según los griegos, nada puede surgir porque la nada en sí misma no puede tener ninguna propiedad. Así que este punto ya nos muestra un nuevo elemento de colisión con el cristianismo posterior.

“Jamás cosa alguna se engendró de la nada, por obra divina. (…) Pues si las cosas salieran de la nada, cualquiera podría nacer de cualquiera, nada necesitaría semilla; del mar podrían surgir de repente los hombres, de la tierra la familia escamígera, y las aves brotarían del cielo; el ganado y demás animales, bestias salvajes de toda especie, ocuparían, naciendo al azar, desiertos y cultivos; ni los frutos de los árboles se mantendrían los mismos, sino que cambiarían; todos podrían producirlo todo.”




¿Cuál es el principal problema de la nada? Pues que si las cosas no parten de una base material definida que tiene un conjunto de propiedades conocidas, entonces esa nada absolutamente indefinida es azar puro. De la nada puede surgir cualquier cosa y la naturaleza es lo opuesto a ello. La naturaleza es orden, es ontogénesis, cada una de las cosas que existe se explica por otras que la han precedido en el tiempo y que la explican.


Es decir, si todo surgió de la nada, no habría cosmos sino puro caos. Pura infinita proliferación de desorden y de indeterminación sin sentido.

Una vez comprendido esto, podemos entender cómo todo lo que se produce en el mundo físico opera y transcurre sin ninguna necesidad divina. Esta idea es común hoy en nuestra concepción de la ciencia, incluso las personas creyentes consideran la creación como algo acabado que funciona por sí mismo debido a su estructura interna. No obstante, esta idea de que la naturaleza es autónoma es propiamente aristotélica-atomista, aunque no lo creamos ya que las tres posiciones más comunes a lo largo de la historia no fueron estas.


Podemos distinguir tres:

1. Todo es un continuo milagro: esta es la interpretación que hallamos normalmente en los pensadores judíos y, sobre todo, entre los filósofos árabes. Detrás de todas y cada una de las operaciones de la naturaleza está Dios obrando efectivamente. Sin él no habría más que materia muerte e inerte. En el movimiento de mi cuerpo, en mi respiración, en el nacimiento, en el fuego, todo está siendo directa y constantemente mantenido por Dios.


2. Dios relojero:la segunda posición es la propia de la modernidad y se conoce como la teoría del “dios relojero”. Según esta Dios habría hecho el mundo bastante autónomo pero no completamente independiente. La naturaleza sola, dejada su propia dinámica, tiende a auto aniquilarse, a estropearse (entropía) por eso es necesario que, de vez en cuando, Dios intervenga para volver a ponerla en hora y que funcione a la perfección. Como un reloj que se estropea tras largo tiempo.


3. Naturaleza perfecta: durante la Edad Media se mantuvo la idea de raigambre aristotélica, sobre todo en la Baja Edad Media según la cual la naturaleza es un mecanismo absolutamente perfecto que se autosostiene sin necesidad alguna de intervención. Si la naturaleza fue creada por Dios que es un ser perfecto, ella debe ser necesariamente perfecta. En esta explicación cada vez que Dios interviene en el mundo es para hacer un milagro, es decir, para interrumpir el orden natural y manifestar algún deseo. Pero ha hecho algo perfecto.

4. Los materialistas atomistas, en cambio, como Lucrecio consideran que la naturaleza es eterna, nadie jamás la creó, que los dioses forman parte de ella y que esta se auto mantiene y regula sin ningún tipo de tutela externa.




SEGUNDO PRINCIPIO DE LA FÍSICA ATOMISTA: NADA REGRESA A LA NADA


Nada surge de la nada, pero cuando las cosas mueren, se descomponen, tampoco se reducen, según Lucrecio a la nada sino que hay una especie de separación en los elementos primordiales que de algún modo se reciclan dando lugar a nuevos seres. No hay jamás aniquilación sino disgregación del organismo en sus partes elementales.


- De hecho, Lucrecio insiste una y otra vez en que no existe ninguna fuerza de la naturaleza (los dioses forman parte de ella y fuera de ella no hay nada) capaz de disolver la materia. La existencia de la materia es consustancial al ser. Siempre que hay existencia, hay materia. Ese Big bang nuestro era necesariamente material. Así existir=ser material


- Ontológicamente, por tanto, sólo existen las cosas materiales. Y aquellas cosas que nosotros llamamos inmateriales: pensamientos (números, triángulos…) son fruto de los procesos mecánicos de nuestro cerebro que no es más que un órgano material.

“A esto se añade que, inversamente, la Naturaleza disuelve cada cosa en sus elementos, pero no las aniquila. (…) Que si en este tiempo y en el transcurso de las edades pretéritas existieron ya los elementos que constituyen y renuevan este mundo nuestro, éstos deben ser, con toda certeza, de esencia inmortal; nada puede, por tanto, retornar a la nada.”



MUERTE: DESENSAMBLAJE


Lo que ocurre, con la muerte, por tanto, es una especie de desensamblaje:

“Pero ahora, siendo distintos los nexos que ensamblan los elementos y eterna su materia, las cosas subsisten incólumes hasta que chocan con una fuerza lo bastante violenta para deshacer su trabazón. Ningún ser retorna, pues, a la nada, antes todos vuelve, por disolución, a los cuerpos elementales de la materia. (…) No, no se aniquila todo lo que parece morir, ya que la Naturaleza renueva unos seres con la sustancia de otros, y no sufre que cosa alguna se engendre sino ayudada por una muerte ajena.”



TERCERA TESIS DE LA FÍSICA ATOMISTA: LA NATURALEZA ESTÁ FORMADA POR ÁTOMOS INVISIBLES


El primer rasgo o característica que Lucrecio va a señalar acerca de los elementos últimos que constituyen la naturaleza es su invisibilidad. Son demasiado pequeños para ser detectados por nuestros sentidos, pero ello, insiste no les quita un ápice de materialidad.


Por tanto la materia observable está compuesta por pequeños ladrillos materiales invisibles debido a su tamaño.


“Atiende ahora, habiéndote demostrado que las cosas no pueden nacer de la nada ni, una vez nacidas, ser devueltas de nuevo a la nada, no fuera a hacerte recelar de mis palabras la incapacidad de tus ojos para distinguir los elementos primeros, déjame citarte otros cuerpos cuya existencia materialdeberás admitir aún siendo invisibles. (…)

Para demostrar que no es descabellado admitir principios materiales invisibles, de forma magnífica, Lucrecio pone los siguientes ejemplos:


- El olor

- La temperatura

- El sonido


“Además sentimos los diversos olores de las cosas, sin que jamás los veamos venir a nuestras narices, ni vemos la temperatura del calor, ni podemos con los ojos captar el frío, ni nuestra vista percibe las voces, y no obstante, todos estos objetos fuerza es que sean de sustancia corpórea (material) dado que pueden impresionar los sentidos; pues nada puede tocar ni ser tocado si no es cuerpo.”

Y finalmente pone el ejemplo de la lenta disminución del tamaño de los objetos naturales como consecuencia del paso del tiempo que explica necesariamente como una pérdida imperceptible de átomos.


“Finalmente, se humedecen las ropas tendidas en la ribera donde rompen las olas y éstas mismas se secan expuestas al sol. Más, ni hemos visto de qué modo las empapó la humedad, ni tampoco cómo la ha ahuyentado el calor. Así pues, el agua se pulveriza en partículas que de ningún modo pueden captar nuestros ojos. Más todavía: al cabo de muchas revoluciones anuales del sol, la sortija con el uso adelgaza por dentro; la gota que cae excava la roca; aunque de hierro, la corva reja del arado mengua imperceptiblemente en los surcos, y en las calles vemos el enlosado de piedra gastado por los pies de la turba; asimismo, junto a las puertas, las estatuas de bronce dejan ver cómo adelgazan las diestras por el tacto de tanta gente que las besa al pasar. Todas estas cosas disminuyen, pues, ya que las vemos gastarse; pero, qué partículas las dejan en cada momento, es una visión que nuestra mezquina naturaleza nos veda. (…) Invisibles son, pues, los cuerpos con que obra la Naturaleza.”



CUARTA TESIS: LOS ÁTOMOS SON ETERNOS


La siguiente propiedad que Lucrecio atribuye a los átomos es su eternidad ya que si no fueran eternos, en el tiempo infinito de la naturaleza (recordemos que esta no tiene un origen ni un final) estos ya habrían desaparecido. El reservorio material de la naturaleza debe ser necesariamente eterno.

“Pues el tiempo pasado, la infinita sucesión de los días, deberían ya haber consumido todo lo que existe y es de cuerpo mortal. Que si en este tiempo y en el transcurso de las edades pretéritas existieron ya los elementos que constituyen y renuevan este mundo nuestro, éstos deben ser, con toda certeza, de esencia inmortal.”



¿CÓMO SON LOS ÁTOMOS?


Los átomos tienen diferentes formas y tamaños de tal forma que su unión da lugar a distintas estructuras y son, además, en cada uno de su clase infinitos.

- Sus clases son finitas (los diversos tipos)

- Pero dentro de cada clase hay un número infinito de cada uno

“De semejante manera, una vez más lo repito, los átomos, puesto que son obra de la Naturaleza y no creados por mano de hombre sobre un modelo único y determinado, deben flotar pro el espacio con formas distintas entre sí.”

“(…) los átomos que están formados con una mismas figura, son infinitos en número. En efecto, siendo limitada la diferencia de formas, necesario es que las iguales sean ilimitadas, o en otro caso la suma de la materia debería ser finita, lo cual te demostré que no es cierto.”



QUINTA TESIS: LA EXISTENCIA DEL VACÍO


¿Qué significa que los átomos flotan? Junto a la materia, la naturaleza física de Lucrecio está formada por un segundo elemento: el vacío. Es decir, el espacio carente de cuerpos en el cual están las cosas y gracias al cual se producen los movimientos.

“Sin embargo, no todo está en todas partes ocupado por materia compacta; pues dentro de las cosas existe el vacío. (…) Así pues, existe un espacio impalpable, inocupado, vacío. Que si no existiera, de ningún modo podrían moverse las cosas.”

Sorprendentemente, Lucrecio, ofrece una explicación de la densidad de los diversos materiales basándose en el vacío.

“Además, por compactas que parezcan las cosas, de lo que voy a decirte podrás deducir que son de cuerpo poroso. (…) ¿cómo es que unas cosas aventajan a otras en peso sin que sea mayor su tamaño? Pues si la msima materia hay en un ovillo de lana que en un igual volumen de plomo, justo es que pesen lo mismo; porque es propiedad de los cuerpos hacer presión siempre hacia abajo y, al contrario, lo que es vacío permanece sin peso. Por consiguiente, si un cuerpo es del mismo tamaño que otro pero de peso más leve, indica con esto que encierra una parte mayor de vacío; y el más pesado declara, a la inversa, que hay en él más materia y que es mucho menor el vacío que tiene. Existe, pues, algo mezclado en las cosas, que nuestra sagaz razón investiga: lo llamamos vacío”.



NO HAY NADA MÁS ADEMÁS DE ÁTOMOS Y VACÍO


Una vez delimitados estos dos ingredientes de la naturaleza, Lucrecio insiste en que no hay nada más, absolutamente nada más que átomos y vacío. No hay ninguna tercera naturaleza u otro tipo de sustancia que explique los procesos naturales, nuestro cuerpo o el movimiento de los planetas: todo lo que hay es vacío y átomos en eterno movimiento.

“Aparte de estas dos, no hay otra sustancia a la que puedas llamar totalmente inmaterial y a la par distinta del vacío que sea como un tercer modo de existir (lo espiritual.) Pues todo cuanto existe debe ser algo real por sí mismo, de tamaño mayor o menor, con tal que lo tenga; y si es de cualidad tangible, por leve y exiguo que sea irá a engrosar el número de los cuerpos y completará su total. (…) Además todo lo que existe o ejercerá una acción o sufrirá la que sobre él ejerza otro cuerpo (…) pero nada es capaz de acción y pasión si carece de cuerpo. (…) En consecuencia, además del vacío y los cuerpos no queda en la Naturaleza ninguna tercera sustancia que exista por sí, capaz de ponerse jamás al alcance de nuestros sentidos o de ser aprehendida por el razonamiento.”





¿Y EL TIEMPO?


Para Lucrecio el tiempo no existe en sí mismo, no tiene verdadera entidad ontológica porque no es algo material ni tampoco es vacío sino una percepción de nuestra mente. El tiempo, como tal, no existe fuera del observador.

“El tiempo tampoco existe de por sí, de las cosas mismas nos viene el sentido de lo que se cumplió en el pasado, de lo que ahora es presente, y de lo que ha de seguir; nadie, necesario es reconocerlo, percibe el tiempo en sí mismo, abstraído del movimiento o la plácida quietud de las cosas.” (…) “Todos los sucesos sin excepción carecen de existencia propia, como la de la materia y no son en el mismo sentido en que es el vacío, antes merecen el nombre de accidentes de la materia y del espacio en el que cada cosa se produce.”

OCTAVA TESIS: CREACIÓN DEL UNIVERSO MEDIANTE CHOQUES ATÓMICOS ESTABILIZADOS

Pero si sólo hay átomos y vacío ¿cómo se forma el cosmos? Las flores, las estrellas, los seres humanos: simples choques atómicos.

“Establecido esto, es indudable que ningún reposo se ha concedido a los átomos a través del profundo vacío, sino que, agitados en continuo y vario movimiento, unos rebotan después de chocar, hasta grandes distancias, mientras otros sufren los golpes dentro de un breve espacio. Los que, más densamente asociados, chocan y rebotan dentro de exiguos intervalos trabados como están por la maraña de sus formas, constituyen las tenaces raíces de las peas, la indómita sustancia del hierro y los demás cuerpos de este género. Otros, en menor número, vagando por el vacío infinito, rebotan y saltan muy lejos, en grandes intervalos; éstos nos dan el aire raro y la esplendorosa luz. Muchos, además, de los que vagan por el vacío infinito, no fueron admitidos en las combinaciones de las cosas o, aun siéndolo, no pudieron conjugar sus movimientos.”



¿Y CUÁL ES LA VELOCIDAD DE LOS ÁTOMOS?


Texto increíble por su insistencia en la rapidez de la luz.

“Ahora, qué velocidad ha sido dada a los elementos de la materia puedes deducirlo de estos pocos ejemplos. (…) Pero los átomos que son sólidos y simples, cuando van por el espacio vacío, sin que nada los retarde desde fuera, unidas en un todo sus partes y arrastrados hacia la meta única a donde tendían desde un principio, es evidente que deben volar con velocidad incomparable, ir mucho más rápido que la luz del sol y recorrer un espacio muchas veces mayor que el que en igual tiempo atraviesan en el cielo los rayos solares.”


SÉPTIMA TESIS: INFINITUD DEL UNIVERSO


La combinación de átomos en cantidad infinita y vacío ilimitado dan lugar a un universo infinito en extensión. De nuevo, llama la atención el hecho de que Lucrecio emplee la luz para referirse a distancias en el universo.

“Tal es, pues, la naturaleza del espacio y la profundidad del abismo, que ni los brillantes rayos, deslizándose durante todo el curso de la eternidad podrían recorrerlo en su carrera, ni disminuir tan sólo el trecho restante; tan dilatadamente se abre a las cosas la inmensidad del espacio, sin límites, en todas direcciones”


Cita esta entrada con el modelo APA: Minecan, Ana Maria C., La filosofia de Lucrecio: De rerum natura, Blog www.anaminecan.com; Recuperado de: https://www.anaminecan.com/blog/lucrecio-de-rerum-natura

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