La filosofía renacentista

Actualizado: 28 oct 2021

Explicación detallada de los rasgos fundamentales de la filosofía del Renacimiento



El primer cimiento de la Ilustración europea y la Modernidad lo constituye el humanismo renacentista de los siglos XIV y XVI, principalmente italiano (Milán, Florencia, Venecia), que a partir del XVI se extiende por toda Europa.


Durante este periodo aparece la economía urbana y se restaura el modelo precapitalista que durante la Edad Media había permanecido en estado de latencia. Así, la filosofía renacentista fue una corriente intelectual, cosmopolita (paneuropea) y laica que dio lugar a ideas capitales para el desarrollo posterior del pensamiento europeo.

 

Antes de continuar con nuestro estudio de la filosofía renacentista, si estás interesado por el Renacimiento y el pensamiento que se forjó en esta época capital de la humanidad, queremos recomendarte este magnífico curso en el que se recorren todas las ideas que conformaron la explosión artística, intelectual y científica iniciada por los humanistas.


Puedes ver el curso completo en la web del proyecto o en su canal de Youtube. Aquí te dejamos el link a la lista de todos los capítulos:


https://youtube.com/playlist?list=PL9aTN4Co7wsma0lr7uPbWMbbRtJ4aFY6v




Aquí tienes un ejemplo de una de sus clases:



Asimismo, encontrarás una amplísima oferta cultural dedicada a la Historia del Arte, la Historia de la Filosofía y la Historia de la Ciencia, en la web del

Centro de Estudios filosóficos Alétheia.


 

Los humanistas viven en un contexto urbano, en una economía comercial, y necesitan unos referentes ideológicos que encuentran en la Antigüedad, no por capricho sino porque en ellos se reconocen, porque la Florencia del XIV se parece a las polis griegas y a la República romana de los primeros siglos.


Lo fundamental, por tanto, es la resurrección de la cultura antigua. La

Ilustración, de hecho, va acompañada del neoclasicismo en las artes. Lo

crucial es que en la Antigüedad se descubre una cultura no teocéntrica.

En el mundo antiguo las categorías religiosas no constituyen el centro de

la reflexión ética, política o epistemológica. Por eso para el humanismo