La filosofía de Kant

Actualizado: 11 de abr de 2019

Exposición detallada de los puntos principales de la filosofía kantiana




ELEMENTOS BÁSICOS DE LA

FILOSOFÍA KANTIANA



Comenzaremos nuestro análisis del pensamiento de Kant, señalando tres elementos fundamentales de la arquitectura filosófica de gran ilustrado alemán:


1. Concepción de la realidad objetiva como un mundo de fenómenos que es el

resultado de una constitución en la que interviene el sujeto.


2. Crítica de la metafísica tradicional, esto es, investigación acerca de los límites de la razón.


3. Desarrollo de una ética novedosa basada en la idea de un deber absoluto.




LA ONTOLOGÍA KANTIANA




La ontología es aquélla disciplina de la filosofía que se dedica al estudio del ser, o lo que es lo mismo, a responder a la pregunta ¿qué es lo que existe? ¿cómo está organizada la realidad desde el punto de vista de la existencia?


La primera respuesta que podemos ofrecer a estas preguntas es la que podemos

denominar como “ontología del sentido común”, es decir, aquella con la que opera en general todo ser humano que no se ha planteado cuestiones de tipo filosófico. Sus principales premisas son:



a. El mundo se compone de “cosas” dadas en el espacio y el tiempo.


b. Esas cosas poseen propiedades.


c. Esas cosas pueden entrar en relaciones entre sí, por ejemplo, mediante la relación causa-efecto: una cosa puede causar el movimiento de otra cosa.


d. Entre esas cosas hay algunas (sujetos humanos) que pueden entrar con las demás en una peculiar relación denominada “conocimiento”. El conocimiento es ese representarse algo y juzgar acerca de ello. Me represento el rotulador y digo “es negro”. La representación, sin embargo, no constituye una alteración para la cosa representada.



Es decir, el hecho de que en nuestra mente se represente la imagen de la mesa que tenemos delante no afecta, en absoluto, a la mesa en sí.



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Esta ontología es la que propuso Aristóteles, cuya filosofía suele denominarse también, en este sentido “realismo epistemológico”. Según el filósofo griego:



a. El mundo se compone de sustancias.


b. Las propiedades de las cosas son las cualidades, llamadas también accidentes

absolutos (el color, por ejemplo).


c. Las relaciones son los llamados accidentes relativos (estar a la derecha de la silla)


d. El conocimiento es la aparición den mi mente de la forma de las cosas sin su

materia.


Si bien todo lo dicho hasta ahora parece encajar de forma clara con nuestra visión habitual del mundo, Kant consideró que toda esta ontología era absolutamente falsa e inconsistente.



En primer lugar, para Kant el “mundo” (entendido como totalidad organizada del conjunto de cosas que nosotros llamamos objetos, causas, relaciones, propiedades) no puede considerarse en absoluto como algo independiente del sujeto.


Es decir, si bien estamos acostumbrados a hablar de un mundo que está ahí fuera, con independencia de nosotros mismos, de nuestra mente y de nuestra propia existencia, Kant consideró que ello era falso y que el “mundo” no es sino el resultado de un proceso de construcción llevado a cabo por nuestra mente en virtud de las impresiones sensibles que a través de los órganos de los sentidos llevan a ella.


Para entender la propuesta de Kant tomemos un ejemplo simplificado: para poder construir una casa necesitamos, por un lado, ladrillos –es decir, elementos materiales y por el otro un plano con instrucciones y medidas – elementos formales.



Pues bien, el mundo o aquello que nosotros llamamos mundo sería, para Kant, el resultado de la aplicación de nuestra subjetividad a la información sensorial que nos llega de una realidad cuya verdadera constitución nos es absolutamente desconocida: la cosa en sí.



No debemos confundir esta tesis con una propuesta psicologista según la cual cada individuo altera y percibe la realidad según su propio punto de vista. Lo que Kant denomina subjetividad es una estructura idéntica y común para todos los seres humanos y para todo ser capaz de representarse cosas. En este sentido.



Toda forma de representación – determinada por ese software universal- interpreta el hardware desconocido (la cosa en sí) de la misma forma, a saber, como una realidad compuesta por cosas dotadas de propiedades, accidentes y relaciones. No obstante se trata de una mera representación que nada tiene que ver con la cosa en sí.






LAS OPERACIONES DE LA SUBJETIVIDAD



Kant propone su reforma de la ontología del sentido común, señalando la existencia de tres estructuras fundamentales: La cosa en sí de la cual parte la información sensorial, la sensibilidad, es decir, esa estructura formal universal y propia de todos los seres capaces de representarse cosas y el mundo formado como resultado de la interacción entre los datos sensibles ofrecidos por la cosa en sí y la sensibilidad. Veamos, ahora, en qué consiste exactamente la operación de la sensibilidad en la filosofía de Kant.



En la razón humana, Kant, distingue tres niveles o tres tipos de actividades:



1. La sensibilidad en sentido estricto, consistente en el conocimiento a través de los sentidos: azul, aquí, ahora.


2. El entendimiento que forma los conceptos (“ser humano”) y elabora juicios que se basan en esos conceptos (“los seres humanos son mortales”).



3. La razón que deduce unos juicios a partir de otros (“los seres humanos son

mortales”, “Sócrates es un ser humano”, “Sócrates es mortal”).



Estos tres niveles representan, por tanto, las tres capacidades fundamentales del

intelecto humano que, serán analizadas por Kant y sometidos a crítica en su famosa obra Crítica de la razón pura.



Este texto, capital para la comprensión de toda la historia de la filosofía posterior, hasta nuestros días, está dividido en tres apartados fundamentales.



a) Un apartado dedicado al estudio de los elementos a priori en el campo de la

sensibilidad denominado estética trascendental. (Estética viene del término

griego aisthesis que significa sentido sensible)


b) Un segundo apartado dedicado al estudio de los elementos a priori del campo

del entendimiento, es decir, un estudio del modo en el que se forman los

conceptos y se elaboran los juicios denominado analítica trascendental


c) Un tercer apartado que analiza el modo en el que se construyen los juicios a

partir de los conceptos, denominado dialéctica trascendental.

Estética trascendental: ámbito de las intuiciones


¿Qué elementos pone la subjetividad en el campo de la sensibilidad?


Imaginemos una percepción simple, por ejemplo, una mancha amarilla. El amarillo está en un aquí y en un ahora.


Es imposible presentar algo que tenga menos partes. En toda percepción

simple hay estos tres elementos: contenido, espacio y tiempo. De este modo, la

subjetividad pone en el ámbito de la sensibilidad el espacio y el tiempo. Espacio y tiempo son formas a priori (anteriores) de organizar los datos que recogemos del mundo.



Hay un sujeto, una cosa en sí y un mundo objetivo que es el mundo de la física, del espacio y tiempo absolutos. Aquí hay datos de sensación que provienen de la cosa en sí y sobre ellos se aplica estas formas de organización que son el espacio y el tiempo.



En otras palabras, todo lo que el sujeto coloca en el espacio-tiempo lo da la realidad pero el espacio-tiempo lo pone el sujeto. Hay, por tanto, tres elementos: el contenido (que proviene de la experiencia) y el aquí y ahora (que es el modo subjetivo de organizar la experiencia). El tiempo es el sentido de lo interno y el espacio es el sentido de lo externo.



De estas consideraciones, Kant extrae una consecuencia fundamental: La afirmación de la independencia del espacio-tiempo de los datos de sensación. La intuición pura del espacio sin cualidades es posible. Dicho de otro modo, no es posible representar cualidades sin espacio-tiempo pero sí espacio-tiempo sin

cualidades. La cosa en sí existe como causa de los datos de sensación pero no como causa del espacio-tiempo.




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