Immanuel Kant la interiorización de la ley y la educación

¿De dónde procede el poder coercitivo de las leyes? ¿Por qué en ausencia de vigilancia decidimos incumplir algunas? ¿Dónde reside su validez? Estudio de la visión kantiana de la ley y su interiorización




INTERIORIZAR LA LEY


Una de las características fundamentales de la ética kantiana consiste en lo que suele denominarse “la interiorización de las obligaciones y de la coerción”. Habitualmente el cumplimiento de las leyes, -sobre todo de las que no nos gustan-, se realiza por miedo a recibir castigo, de tal forma que si no hay nadie mirando incumplimos alegremente las leyes o nos tomamos diversos grados de licencias.

Ello indica, según Kant, que la obligatoriedad de esa ley que logramos incumplir cuando nadie nos ve es externa, viene desde fuera y su castigo y recompensa también tienen el mismo origen.


No obstante, desde el punto de vista ético esto es insostenible ya que según la ética kantiana es necesario desplazar al juez último de todas nuestras acciones de fuera a dentro. Nadie, más que nosotros mismos, puede saber si hemos hecho un acto aparentemente bueno por deber o por inclinación. Así, la obligatoriedad de la ley pasa a emanar desde dentro. Es el individuo mismo el que se analiza, juzga y condena. Vulgarmente hablando, Kant insiste en el “cargo de conciencia” y los “remordimientos” que son un fenómeno éticamente muy interesante que insiste en la idea en que no basta con realizar actos externos aparentemente correctos.



 

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