Kant: analítica trascendental

Explicación de los puntos fundamentales de la analítica trascendental kantiana





LA ANALÍTICA TRASCENDENTAL:

EL ÁMBITO DE LOS CONCEPTOS



Tomemos como ejemplo estas dos proposiciones:

“La mancha es verde” y “El fuego quema”.


Tenemos cuatro conceptos que engloban cosas distintas. Mancha, verde, fuego y quemadura provienen de la experiencia pero


¿De dónde

provienen los conceptos cosa, propiedad y causa?


La solución de Kant consiste en decir que hay determinados conceptos que el sujeto pone para ordenar la experiencia y que son los conceptos de cosa, propiedad y causa.


Del mismo modo que en el ámbito de la sensibilidad el sujeto pone el espacio-tiempo, en el ámbito del entendimiento el sujeto pone conceptos.



LOS CONCEPTOS FUNDAMENTALES

DE LA SENSIBILIDAD HUMANA



Los tres conceptos fundamentales que pone la sensibilidad humana son, para Kant, Dios, alma y mundo.


La filosofía kantiana rechaza la posibilidad del conocimiento metafísico de entidades como Dios, alma o mundo.


El acceso a dichas entidades sólo puede llevarse a cabo mediante los llamados postulados de la razón práctica o proposiciones que no pueden ser demostradas desde la razón teórica pero que han de ser admitidas si se quiere entender el mundo.


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Estos postulados se refieren precisamente a la existencia del mundo, la inmortalidad del alma, y la existencia de Dios. Aunque desde la perspectiva

de la razón teórica se concibe al hombre como sometido a la ley de la causalidad y necesidad natural, desde la perspectiva de la razón práctica podemos defender la existencia de la libertad pues la libertad es la condición de posibilidad de la acción moral (únicamente de las acciones libres podemos predicar valor y responsabilidad moral).


La libertad es la capacidad de los seres racionales para determinarse a obrar según leyes que son dadas por su propia razón; libertad equivale a autonomía de la voluntad.



EL POSTULADO DE LA LIBERTAD




Con el postulado de la libertad, Kant muestra que el hombre pertenece a dos

reinos: el fenoménico (o Mundo Sensible), en donde todo está sometido a la

causalidad, y el nouménico (o Mundo Inteligible o Reino de los Fines) en donde rigen las leyes morales (la esfera de la libertad).



Por otra parte, Kant llama “Sumo o Supremo Bien" a la síntesis de virtud y felicidad, y defiende que su realización última es la condición de posibilidad de la moralidad: nuestra conducta moral carecería de sentido si no existiese la posibilidad de realizar la santidad; en éste mundo no la podemos realizar, luego debe existir otra vida en donde tenga cumplimiento perfecto el afán moral.



Postulado de la inmortalidad del alma: la tesis del Supremo Bien permite la defensa de la inmortalidad del alma, pues la virtud necesita de un tiempo infinito para su realización plena. Postulado de la existencia de Dios: en este mundo no coincide la realización de nuestra felicidad con la realización

del bien por tanto debemos pensar que existe Dios ya que únicamente Él puede hacer que coincidan las leyes que rigen la realización de la felicidad con las leyes morales.


Los postulados de la razón práctica no se pueden demostrar científicamente, pero tienen una validez subjetiva ya que sirven para que tenga sentido la experiencia moral, y llevan a lo que Kant llama fe racional: fe porque de ellos sólo cabe un convencimiento subjetivo, pero racional porque no vienen dados por urgencias de la revelación sino de la propia razón.