Galileo y la Iglesia: fundamentos de su condena inquisitorial

Estudio detallado de las propuestas de Galileo y de sus problemas con la Iglesia católica que desembocaron en su famosa condena



El heliocentrismo copernicano, asimilado por Galileo en sus obras y demostrado empíricamente mediante sus estudios con el telescopio resultó ser una doctrina profundamente peligrosa a ojos de los católicos ya que alteraba el modelo cosmológico vigente e implicaba una ruptura de la norma de que la interpretación de la Sagrada Escritura no es libre ni debe ser hecha por cada individuo sino que depende del magisterio eclesiástico.


La contrarreforma no podía admitir que un creyente cualquiera estableciese los principios hermenéuticos de interpretación de la Biblia o del propio universo y propusiese interpretaciones peculiares de este o aquel pasaje o región.

¡De permitirlo los católicos habrían sido, de pronto, protestantes!



 

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El instrumentalismo católico

en el tratamiento del problema


 

Las propuestas de Galileo, a pesar de que fueran peligrosas, ya habían generado una enorme preocupación y discusión, aunque todos las consideraran inicialmente falsas. Antonio Foscarini, matemático y teólogo carmelita envió al entonces cardenal Belarmino una carta titulada Carta sobre la opinión de los pitagóricos y de Copérnico en la que se concilian los lugares de la Sagrada Escritura y las proposiciones teológicas. Belarmino le contestó con uno de los textos más afamadnos y clásicos del instrumentalismo.


“(….) como usted sabe, el concilio prohíbe exponer las Escrituras en contra del consenso común de los santos Padres; y si vuestra paternidad se fija no sólo en los santos Padres, sino también en los modernos comentadoresdel Génesis, los Salmos, el Eclesiastés o Josué, descubrirá que todos coinciden en exponer ad litteramque el Sol está en el cielo y gira alrededor de la Tierra a una velocidad enorme, y que la Tierra está muy lejos del cielo y en el centro del mundo inmóvil.

Considere ahora usted, con la prudencia que le es propia, si la Iglesia puede tolerarque se dé a las Escrituras un sentido contrario a los santos Padresy a todos los expositoresgriegos y latinos. (…) Sería herético afirmar que Abrahán no tuvo dos hijos, y Jacob doce, como lo sería afirmar que Cristo no nació de una virgen porque lo uno y lo otro lo dice el Espíritu Santo, por boca de los profetas y los apóstoles (…)

En el supuesto de que hubiese verdadera demostración de que la tierra gira alrededor del Sol entonces habría que andar con mucha consideración en explicar las Escrituras que parecen contrarias,y más bien decir que no las entendemos, que decir que es falso aquello que se demuestra. Sin embargo, en cuanto al Sol y a la Tierra, no hay ningún sabio que tenga necesidad de corregir el error, porque claramente se experimentaque la Tierra está quieta y que el ojo no se engañacuando juzga que la Luna y las estrellas se mueven. (…) Me parece que vuestra paternidad y el señor Galileo obrarán prudentemente contentándose con hablar ex suposicionesy no absolutamente, como siempre he creído que hizo Copérnico.” Cardenal Belarmino, Correspondencia.