El estoicismo

Explicación detallada de los puntos fundamentales que caracterizan la filosofía de los estoicos y su evolución a lo largo del tiempo




 

EVOLUCIÓN HISTÓRICA DEL ESTOICISMO


 


El estoicismo se extendió a lo largo de los 850 años de duración de la filosofía helenística, aunque sus mayores representantes se encuentran en los 500 años que van desde el siglo IV a.C hasta el año 180 d.C. con la muerte del emperador Marco Aurelio. Zenón de Citión fue el fundador de esta escuela, seguidor inicialmente de Crates y Antístenes hasta que decidió fundar su propia escuela en un pórtico pintado en Atenas (stóa) del cual recibió el nombre la escuela.


Podemos distinguir tres fases fundamentales en el estoicismo:



- Estoicismo antiguo (finales del siglo IV a.C hasta el siglo III a.C. Sus principales representantes son Zenón de Citión, Cleantes y Crisipo.


- Estoicismo medio (siglo II a. C – siglo I a. C): Sus representantes son Panecio de Rodas y Posidonio de Apamea.


- Estoicismo romano (siglo I a.C – II d.C). Sus representantes principales son Séneca, Epicteto y Marco Aurelio.


El estoicismo, al igual que el epicureísmo dividía la filosofía en tres partes fundamentales: la lógica, la física y la ética.



 


LA FÍSICA ESTOICA


 

La física era entendida por los estoicos como el estudio de la naturaleza (physis) como totalidad en la cual están contenidas tanto las cosas físicas (minerales, vegetales, animales y seres humanos) como los seres divinos, es decir los dioses. En este sentido, para los estoicos la divinidad no era algo ajeno y trascendente al mundo físico material sino que formaba parte inmanente de él. Su pensamiento físico está altamente influenciado por la filosofía de Parménides, en la medida en la que aceptan una unidad del ser y por la de Heráclito en tanto que entienden la naturaleza como un proceso dinámico y cambiante.



El universo es concebido, por tanto, como una totalidad armónica que se organiza según relaciones causales (causa->efecto) según un orden universal que recibe el nombre de logos. Todo lo que existe, incluidos los seres humanos, están sometidos a las leyes indefectibles, armónicas y causales de la naturaleza. Este logos cósmico recibe también el nombre de pneuma (soplo o espíritu) y es comprendido, al mismo tiempo, como ley, necesidad y destino, ideas que se refieren a un determinismo que mantiene unidas todas las cosas en virtud de un ordenamiento racional. El mundo, al contrario de lo que ocurría con el epicureísmo, no es resultado de un azar aleatorio que por medio de los choques atómicos permitidos por el clinamen da lugar a infinitas formas materiales – unas viables y otras no- sino que es producto de un orden determinado e inmanente.



 

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