La cosmología pitagórica y la teoría de la anti-tierra

Análisis detallado de la explicación del cosmos ofrecida por los pitagóricos con especial atención a su descripción del sistema planetario


Uno de los puntos más interesantes de la filosofía pitagórica fue su original cosmología. Es decir, el modelo astronómico que nuestros filósofos propusieron para explicar los movimientos de los astros por la bóveda celeste durante la noche.


El primer elemento de su teoría cosmológica se refiere a la forma misma del universo. Según los pitagóricos, el cosmos en su totalidad se vendría a dividir en tres grandes partes o regiones, con diversos grados de perfección o nobleza.


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La zona menos noble la más inferior era la tierra donde nosotros vivimos y su atmósfera hasta llegar a la luna esa región que los griegos llamaban habitualmente como la región sur lunar por encima de ella estaban los cielos y los astros móviles limitados por la esfera de las estrellas fijas y finalmente por encima de la esfera de las estrellas fijas el Olimpo o la morada de los dioses situada en la zona superior de los cielos.


Esto como podéis imaginar implicaba una modificación radical para la mentalidad griega tradicional que consideraba que los dioses vivían literalmente en una montaña en una montaña física.

Los dioses griegos vivían en las cumbres del monte Olimpo que es una montaña que está en Grecia y que tiene más de 3000 metros de altitud. Allí arriba en las blancas cumbres del Olimpo vivían los dioses griegos.

Sin embargo Pitágoras con su propuesta amplía el tamaño del universo y desplaza a los dioses al lugar más alejado posible del mundo humano en lo que respecta al modelo planetario a la forma de lo que hoy llamaríamos sistema solar.


Ellos no lo llaman Sistema Solar evidentemente es lo que hace al modelo planetario. Los pitagóricos sostuvieron la existencia en primer lugar de ocho cuerpos celestes la Tierra la Luna Mercurio Venus Marte Júpiter Saturno y el sol.

Estos cuerpos celestes giran en órbitas circulares concéntricas en torno atentos a un fuego conocido como el trono de Zeus situado en el centro del universo.

Atentos por tanto ya que aquí lo que podemos ver claramente es que por un lado hay una negación del clásico geocentrismo griego clásico geocentrismo arcaico ya que la Tierra no ocupa la posición central de este modelo planetario pitagórico pero también una negación del heliocentrismo que vendría poco después que sería propuesto en Grecia poco después por Aristarco de Samos ya que tampoco es el sol el que ocupa el centro del cosmos pitagórico sino este fuego este fuego extrañaste el trono de Zeus alrededor del cual todos los planetas giran en órbitas circulares.


Sumando a la esfera de las estrellas fijas se llegaba hacia el valor de nueve grandes cuerpos celestes pero como todos bien sabemos el número sagrado para los pitagóricos no era el 9 sino el 10.




LA ANTI-TIERRA


La famosa tetractys así que les hacía falta un nuevo cuerpo celeste más. Y qué hicieron nuestros pitagóricos para encontrarlos. No se dedicaron mucho a escudriñar el cielo ni buscaron demasiado entre las estrellas porque literalmente

decidieron inventarse el nombre que le dieron a este décimo cuerpo celeste que acababa de encajar en sus detractores que la completaba.


Fue el de anti tierra la anti tierra. Vendría a ser un astro un planeta más que está allí girando como todos los demás pero que curiosamente nosotros no podemos ver por qué permanece siempre en una órbita opuesta a la Tierra alineada de tal forma que el fuego central siempre lo tapa y nosotros por mucho que miremos jamás podemos ver esa tierra que hay detrás.


Pero a pesar de ello estoy bueno si a vosotros la teoría de la tierra os ha parecido un poquito cogida por los pelos os aseguro que no sois los únicos ya que los antiguos también les pareció un constructo artificial y además diseñado ad hoc para poder salvar la adoración pitagórica el número 10 y el principal crítico de esta teoría fue el gran Aristóteles.


Así nos dice nuestro filósofo como creen los pitagóricos que la década es perfecta y que abarca la naturaleza entera de los números.

Afirman que también los cuerpos que se mueven en torno de los cielos son diez pero al ser nueve solamente los visibles se inventan.

Por esta razón el décimo la anti tierra y sigue Aristóteles en el acerca del cielo mientras que la mayoría dice que la tierra se halla en el centro del universo mientras que la mayor parte de físicos griegos son jé o centristas los de Italia los llamados pitagóricos sostienen la opinión contraria pues afirman que en el centro hay fuego y que la Tierra es una estrella más un astro más origina la noche y el día por su movimiento circular alrededor del centro.

Además se imaginan otra tierra opuesta a la que dan el nombre de anti tierra con la cual en vez de buscar razones y causas de los fenómenos tratan de atraer a los fenómenos a sus razones y opiniones en un intento de que se adapten a ellos.

Esta es una idea muy importante de Aristóteles. Aristóteles hemos visto que el gran empirista el gran observador y está criticando a los pitagóricos el hecho de que estén forzando la naturaleza en vez de observarla intentan proyectar sus ideas sobre ellas.


Y añade Aecio filólogo el pitagórico dice que el fuego ocupa el centro pues es el hogar la hoguera del universo. En segundo lugar la anti tierra y el tercero la tierra habitada que se halla situada enfrente de aquella y gira en sentido contrario de la anti tierra por lo que los habitantes de éstas no son vistos por los de nuestra tierra.


Fijaros que además añade una idea más y es la posibilidad de que esa tierra que está constantemente opuesta a nosotros también tenga sus propios habitantes a la estructura del universo y el número de los planetas.

Los pitagóricos añadieron que todos los cuerpos celestes incluida la propia tierra y el universo mismo son esféricos ya que para su geometría mística la esfera era el cuerpo geométrico perfecto.


Encontramos aquí por tanto por primera vez en la historia occidental la afirmación de la esfericidad de la Tierra superando con ello el terraplén mismo que hemos visto con los milenios que hablaban solamente de discos.

La tierra es como una hoja como un disco que flota los diversos cuerpos celestes del universo se mueven además en un hospital borricos con un movimiento circular uniforme siendo sus movimientos tales que se desplazan tanto más lentamente cuanto más noble y divina era su condición.

Esta tesis es tan genial de las órbitas circulares que como sabéis hará historia en Europa está expresada de forma magistral por uno de los comentadores romanos más importantes Gémino de Rodas nos dice en su obra doctrina de las matemáticas.


Los pitagóricos consideraban estéticamente censurable que el Sol la Luna y los planetas hubieran de moverse en torno a los cielos de oeste a este con sus propios tiempos periódicos teniendo que rotar simultáneamente en la dirección opuesta una vez cada 24 horas.


Para superar esta objeción así como para satisfacer el principio de que los cuerpos bajos se mueven más aprisa que los cuerpos nobles filo laudado sugirió que la tierra se movía una vez al día de oeste a este por una órbita en torno a un fuego situado en el centro del universo.


La primera formulación de las órbitas circulares en torno al centro del universo. Sus movimientos eran tales que el mismo lado de la Tierra se hallaba siempre mirando al fuego central a la misma manera en que el mismo lado de la Luna mira constantemente a la Tierra.

Grecia se hallaba situada en la cara de la tierra que no miraba al fuego central pero también en el otro lado de la tierra no se podía ver el fuego pues había otro cuerpo entre la Tierra y el fuego. La anti-tierra que marchaba al mismo paso que la Tierra tapando siempre el fuego. En este caso fijaros coloca la anti tierra detrás del fuego central sino entre el fuego central y la tierra de tal forma que la gente que vive en el otro lado no ve el fuego central porque es un cuerpo opaco oscuro que lo tapa.


En fin según el período y según los pitagóricos la anti tierra se va colocando en diversos lugares diferentes para poder ajustar el sistema.

Sin embargo lo más importante es esta teoría que explica el giro de los planetas incluida la Tierra misma en torno a un punto central del cosmos que desvía el geocentrismo e introduce ideas diferentes en el pensamiento de los griegos. Si bien el avance pitagórico en este sentido fue capital para apartarse de las visiones más primitivas sus tesis dieron lugar a lo que en la historia de la ciencia se conoce como "el embrujo del círculo".



Una visión de la forma del modelo planetario que Europa tardaría siglos en romper y de la cual no lograría deshacerse hasta la llegada de la teoría de las órbitas elípticas propuesta por Johannes Kepler según los pitagóricos.



Como hemos dicho hace un momento el círculo y la esfera eran las figuras geométricas perfectas y por ello la tierra y los cuerpos celestes debían ser necesariamente esféricos y además moverse en círculos perfectos en torno a ese gran fuego central en torno al trono de Zeus.


Como podemos ver el gran defecto de esta explicación de la naturaleza es que como nos decía Aristóteles intenta someter a la física a consideraciones derivadas de su concepción mística de la geometría es decir intenta someter al mundo natural argumentos a priori procedentes de la razón humana y no derivados de la observación del medio.


En este sentido como nos decía el propio Aristóteles se obliga se somete a la naturaleza los propios gustos a nuestras propias creencias y opiniones a nuestra propia lógica en vez de dejar que ella nos hable con toda su complejidad.

Esta tendencia de imponer los números y la teoría abstracta a los sentidos y a la observación experimental no se quedó en absoluto las fronteras del protagonismo sino que como bien sabéis se filtró al seno de la mentalidad occidental causando literalmente estragos en Europa durante siglos.


El embrujo de las esferas planetarias perfectas no se disolvió hasta que Galileo nos reveló la absoluta imperfección de la Luna gracias a su telescopio con sus rugosos cráteres y el embrujo de las órbitas

circulares. Hasta que Kepler calculó un nuevo camino para los Astros alrededor del Sol los que hayáis completado nuestros cursos sobre el Renacimiento y los padres de la ciencia aseguró que ahora estáis encontrando nuevas conexiones que aclara mucho más los problemas internos que tuvieron que afrontar los protagonistas de la revolución científica bien a todas estas ideas los pitagóricos le sumaron una muy original tesis que vinculaba una vez más

la música con la naturaleza.



LA MÚSICA DE LAS ESFERAS


El punto por el que toda la teoría pitagórica había comenzado viene a culminar ahora de nuevo su pensamiento en la celebérrima teoría de la música de las esferas.

Según los pitagóricos las distancias que hay entre los diversos cuerpos celestes y el fuego central se hallan en la misma relación que los intervalos de la escala musical es decir los planetas la Tierra y el sol estarían en posiciones que matemáticamente mantendrían las mismas proporciones que las de las

notas armónicas de la escala musical hecho que implicaba que todos los planetas al girar constantemente produjeran sin parar una armonía una música perfecta e increíblemente ruidosa.



Pero si esto es así por qué nosotros no oímos esa música. Si los planetas la están produciendo además con ese tamaño inmenso constantemente no la oímos según los pitagóricos porque al haber nacido aquí en la tierra y al haberla oído desde nuestro nacimiento nuestros oídos se han adaptado a ella y por tanto la ignoran.


Esta música de las esferas sería algo así como la música de fondo eterna del universo burlonamente una vez más en acerca del cielo. Aristóteles se ríe completamente de esta teoría así nos dice Aristóteles hay en efecto gente los llamados pitagóricos que se figurilla el movimiento de cuerpos tan grandes como los planetas debe producir necesariamente ruido pues escuchamos alrededor nuestro ruidos que hacen cuerpos que ni tienen tanta masa ni una velocidad igual a la del Sol o la Luna.



Por ello algunos se creen autorizados a concluir que astros tan numerosos e inmensos como los planetas que tienen ese prodigioso movimiento de traslación no pueden andar por ahí sin hacer un ruido de una

intensidad desmesurada admitiendo en principio esta hipótesis y suponiendo que estos cuerpos gracias a sus distancias respectivas están con velocidades en la misma proporción que las armonías.


Estos filósofos llegan a pretender que la voz de los astros que se mueven en círculos es armoniosa pero como sería muy sorprendente que nosotros no escucháramos esta pretendida voz nos explican la causa diciendo

que este ruido data para nuestros oídos desde el momento mismo de nuestro nacimiento.


Esto hace que no distingamos el ruido porque no hemos tenido nunca el contraste del silencio que sería su contrario pues la voz y el silencio se hacen así distinguir recíprocamente el uno del otro.

Pero al igual que los herreros por el hábito del ruido que hacen no se dan cuenta de la diferencia. Así igualmente dicen sucede a los hombres que no oyen la armonía de los astros.


Esta suposición lo repito es muy ingeniosa y muy poética pero es absolutamente imposible que sea verdadera. El gran Aristóteles dando caña como es siempre bueno hasta aquí nuestro estudio de la filosofía del

gran Pitágoras.


Como podéis ver poco a poco la riqueza de las propuestas de cada autor es cada vez más abundante cada vez más compleja.

Y es que a medida que avancemos nos encontraremos con mentes tan sofisticadas tan desconcertantes como la de este original viajero de Samos de este gran Pitágoras.


Así que a partir de ahora hemos de poner toda nuestra atención a lo que viene y si estáis preparados os invito a que continuemos con Heráclito.