Aristóteles - Acerca del alma

Te explicamos los conceptos fundamentales de la psicología y la biología de Aristóteles analizados en su tratado Acerca del alma




¿Una psicología en Aristóteles?



A la hora de referirnos a la psicología aristotélica hemos de tener en cuenta que este término no tuvo en Aristóteles el significado que hoy en día le damos.


La palabra psiché –que hoy entendemos por alma o mente- hacía referencia en griego al principio de lo que está vivo o animado.


Todos los pueblos indoeuropeos, con pequeñas excepciones, distinguieron en sus lenguajes entre las cosas animadas y las cosas inanimadas. Sin embargo, esta distinción que hoy en día nos resulta evidente no existió siempre sino que fruto de una maduración progresiva del pensamiento racional. De hecho, algunos historiadores consideran que para los presocráticos – como es el caso de Tales- toda la naturaleza estaba viva. Esta posición, según la cual, no hay nada inerte sino que el universo en su conjunto es un enorme ser vivo o animado recibe el hombre de hilozoísmo (hilé: materia// zoon: vida).




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¿Qué es la vida?



Aristóteles, en cambio, consideró que era posible establecer una diferencia entre los cuerpos que están vivos y los que no lo están hecho que le llevó a preguntarse por la razón de dicha distinción. La caracterización de lo que es la vida misma es algo tan sumamente complejo que ni siquiera hoy en día hemos podido resolver. Sin embargo, la definición de la distinción entre lo vivo y lo inerte parece mucho más clara.


Según Aristóteles, las cosas vivas son aquellas que tienen en sí mismas un principio de movimiento, es decir, que son capaces de producir desde sí mismas todo un conjunto de operaciones.


Por ejemplo, una planta puede crecer, marchitarse, reproducirse, orientarse hacia el sol por sí misma mientras que una piedra si no se la altera de algún modo desde el exterior no hace nada más que reposar en el lugar que ocupa.

La segunda intuición presentada por Aristóteles es que los seres vivos poseen una naturaleza extremadamente particular que no puede ser explicada en términos atómicos o mecanicistas.


Es decir, mientras que el movimiento de los cuerpos inertes podría llegar a explicarse a partir del choque caótico entre átomos, el nacimiento, crecimiento y desarrollo de un gato no puede ser subsumido a un sistema explicativo tan simple. El fenómeno de la vida desafía a la reflexión de una manera mucho más exigente.


De hecho, Aristóteles toma a los seres vivos como ejemplos paradigmáticos de sustancias porque su característica fundamental es la imposibilidad de dividir algo como un gato y seguir encontrando gatos mientras que siempre podemos separar cantidades de agua y tener en cada una de ellas el mismo tipo de materia. La indivisibilidad de las sustancias vivas es aquello que revela la existencia de una unidad funcional compleja donde el aspecto estructural de organización de los materiales es mucho más sofisticado y complejo que en el nivel inanimado.


A la hora de explicar la constitución de los seres vivos, Aristóteles distingue entre la estructura que los conforma (llamada forma o naturaleza) y el soporte de dicha estructura (materia). La explicación de lo vivo por medio del modelo de los compuestos hilemórfico muestra que éstos deben ser analizados en términos de la interacción de dos principios que contribuyen a la construcción de la cosa.


El tipo de forma específica que tienen los seres vivos recibe el nombre de alma entendida como principio de animación. En el pensamiento de Aristóteles, el alma se refiere a todas las funciones vitales que un ser vivo es capaz de desarrollar, desde las más básicas hasta las más sofisticadas entre las cuales se puede señalar un escalonamiento o gradación.



Las tres partes del alma