Anaxágoras y el meteorito de Egospótamos

Actualizado: 28 oct 2021

Análisis del impacto que tuvo sobre la filosofía de la nautraleza de Anaxágoras la caída del meteorito de Egospótamos




En el año 467 a.C. cayó del cielo sobre Egospótamos una enorme roca,

un inmenso meteorito que causó tanto asombro e impresión entre las gentes del momento que hoy en día conservamos decenas de referencias escritas a su impacto.


Nada más llegar al cráter y ver la piedra los griegos de la época la convirtieron en objeto de veneración y le hicieron un templo. Sin embargo, Anaxágoras, com filósofo de la naturaleza, no pudo mantenerse ajeno a tal acontecimiento físico y según se puede leer en los fragmentos conservados de su obra Sobre la naturaleza defendió públicamente la idea de que el cielo estaba hecho

de piedras, es decir, de polvo y de barro, de la misma tierra que encontramos en el suelo de Atenas, la misma tierra que pisan los mortales nuestros pies, y que, por tanto, el meteorito que tanto estaban alabando obtenían lo mismo de especial y sagrado que la más vulgar piedra del suelo.


 

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Aquí tienes un ejemplo de una de sus clases dedicada precisamente a la filosofía de la naturaleza de Anaxágoras:




Evidentemente a mucha gente de la época no le sentó bien la propuesta de Anaxágoras a pesar de que la idea de que los astros están hechos de tierra -de los mismos elementos vulgares que el mundo de aquí abajo- no era nueva en la filosofía griega.