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Centro de Estudios Filosóficos

ALÉTHEIA

Clase 29: El fuego

y las metáforas del devenir

Finalmente Heráclito desarrolló un sistema físico que rompió el monismo de los primeros milesios.

Tanto Tales como Anaximandro y Anaxímenes habían propuesto un único elemento primordial para explicar la diversidad observable de la naturaleza. 

El arché de la realidad era para ellos una única sustancia -fuera esta el agua, el aire o el indeterminado ápeiron- que mediante diversos procesos de diversificación generaba la compleja trama del mundo natural. 

 

En cambio, frente a esta sencilla y simplificada tesis, Heráclito introdujo -por primera vez en la vía materialista- la forma más simple de pluralismo: 

el dualismo.

Para Heráclito la naturaleza no brota de una sola cosa sino que es fruto de una tensión dual irresoluble producida por un movimiento incesante entre contrarios. Es precisamente el cambio y su condición infinita lo que caracteriza la naturaleza en primera instancia. 

El movimiento, por tanto, que fue tenido por los milenios como un rasgo capital del mundo físico no fue sin embargo tematizado adecuadamente en los primeros pasos de la filosofía. Es decir, los primeros filósofos lo consideraron necesario pero no se preguntaron qué es el movimiento en sí mismo

Heráclito, en cambio, centró todo su interés, no ya en el tipo concreto de materia que conforma la realidad, sino en el dinamismo que la anima. Para nuestro filósofo no es el sustrato lo que encierra el secreto de la naturaleza sino más bien el hecho sorprendente de que todos los elementos y sustancias que la componen estén siempre en movimiento

y que cualquier cosa acabe siempre desapareciendo y transformándose en otra diferente.

El movimiento es lo realmente interesante porque el movimiento parece es la única y verdadera constante de lo natural.

Estudiaremos, leeremos y comentaremos con detalle en esta sesión todos los fragmentos y noticias conservadas acerca de la teoría física de Heráclito, prestando especial atención a sus célebres metáforas entre las que destaca la del fuego. 

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