El Partenón

Actualizado: 9 de may de 2019

Estudio detallado de la construcción, los detalles arquitectónicos geométricos y la decoración escultórica de una de las más grandes joyas del Arte Griego: el templo de Atenea Parthenos en la acrópolis de Atenas


En lo más alto de la acrópolis, la antigua ciudadela que había sido el núcleo de Atenas desde tiempos micénicos, los atenienses decidieron edificar un gran monumento en honor a Atenea.


Las obras comenzaron poco tiempo después de la batalla de Maratón que marcó el final -al grito de ¡Niké! - de la primera guerra de los griegos contra los persas. El maravilloso ejemplo arquitectónico que vamos a estudiar comenzó a levantarse sobre una enorme superficie nivelada de piedra caliza en la zona sur de la cima de la acrópolis.


Sin embargo, los atenienses no habían llegado a terminar su proyecto cuando- durante la Segunda Guerra Médica- los persas con Jerjes a la cabeza saquearon por completo Atenas en el 480 a.C. y arrasaron la acrópolis hasta los cimientos.


Este templo, el incendiado por los persas es conocido como el proto-Partenón y, tras su traumática destrucción, la explanada permaneció intacta y en ruinas durante 33 años, mientas que los deseos de venganza por aquél acto permanecieron en los corazones de los griegos hasta los días de Alejandro Magno, más de un siglo.


El más ilustre símbolo de la gloria de Atenas inició su segunda edificación en el año 447 a.C. durante el periodo conocido como la paz de Calias, momento en el que la polis, victoriosa tras el segundo y definitivo enfrentamiento contra los persas comenzaba a convertirse en el más poderoso imperio del Egeo.



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Pero como los persas habían regresado ya dos veces, entre las ciudades estado griegas, a pesar de la victoria, vivía el miedo de que éstos regresaran. Para estar preparados ante esta posibilidad, numerosas polisse unieron en una alianza, la liga ático-délica, a cuya cabeza se situó la poderosa Atenas dando lugar a una poderosa alianza militar que garantizaría la defensa de la Hélade ante una posible nueva invasión persa. Una especie de OTAN en la que el hegemonía estaba en manos de los poderosos comerciantes imperialistas atenienses.


Enormes cantidades de dinero fueron recaudadas en cada polis aliada para las futuras necesidades de guerra en un gran fondo o tesoro que Atenas se encargó de custodiar. No olvidemos que la fabricación de más de trescientos trirremes impulsada por el general ateniense Temístocles que casi arruinó a las ciudades, fue precisamente lo que les dio a los griegos la victoria en la batalla naval de Salamina marcando no sólo el rumbo de la guerra sino de la historia. De no haber tenido un medio para hundir la colosal flota persa ahora, quizá, todos seríamos orientales. Quién sabe…


Por todo ello, para el nuevo hegemon del Mediterráneo, Atenas, la reconstrucción del templo destruido por los persas tras la primera guerra médica era mucho más que una simple remodelación del terreno, era una cuestión ideológica de orgullo que buscaba conmemorar la victoria definitiva sobre el enemigo oriental y convertir a Atenas en la capital indiscutible de un nuevo imperio marítimo y cultural.


El impulso de la construcción del templo fue capitaneada por Pericles, es stategonde Atenas que al comprender que los persas no volverían jamás, sin ningún tipo de pudor tomó el tesoro de la liga de Delos, el enorme montón de dinero destinado a proteger a las polis, y comenzó a emplearlo para embellecer Atenas levantando, sobre los cimientos carbonizados por los persas la suntuosa acrópolis que hoy conocemos y cuyas dos obras magnas fueron el Partenón y los… propileos que casi costaron más que el Partenón y que estudiaremos en la próxima sesión.


Evidentemente la confiscación del dinero de la liga para intereses unilaterales enfureció a las polis aliadas y los opositores del proyecto fueron numerosos. No obstante, la habilidad política del gran Pericles se ha hecho legendaria por razones bien fundadas ya que, además de darle una lectura espiritual, triunfal y hegemónica, Pericles empleó la construcción del Partenón para equilibrar las desigualdades sociales surgidas después de un periodo bélico muy intenso.


Numerosos soldados imprescindibles durante la guerra todavía recibían sueldos del erario público mientras que los civiles a duras penas lograban sobrevivir. Treinta años de paz vería Atenas después de la gran victoria así que Pericles decidió crear obras públicas para generar empleo y bienestar. Así nos lo cuenta Plutarco:


“A los que tenían edad y fortaleza para hacer la guerra los mantenía el erario público, pero no quería Pericles que la masa no enrolada careciera de un salario o lo percibiera sin trabajar. (la renta universal). Por lo tanto, propuso a la Asamblea grandes proyectos constructivos que requerían el concurso de muchos oficios durante mucho tiempo. De esa forma, el resto de ciudadanos tenía el mismo derecho que los remeros de la flota y los soldados acuartelados o en campaña a percibir parte de los fondos públicos.”






La construcción de la nueva imagen de la acrópolis y del templo más grande y suntuoso de la Antigüedad atrajo, además, a Atenas numerosos artesanos, comerciantes y artistas que aumentaron todavía más su carácter cosmopolita trayendo consigo nuevas ideas, modas y gustos artísticos. La diversidad y el mosaico de perspectivas fue lo que en verdad dotó a Atenas del poder que la haría inmortal.

El diseño arquitectónico del templo cayó en manos de Ictino y Calícrates y su dirección general así como la decoración del friso interior, las metopas y los dos frontones al gran Fidias.

EL NOMBRE DE PARTENON

Es interesante destacar que “Partenón” no fue el nombre inicial del magnífico templo que nos proponemos estudiar. La primera referencia a este término la hallamos muy tarde, en la obra del orador Demóstenes en el siglo IV a.C. Los atenienses que precedieron a Demóstenes se refirieron al él como como hekatompedon“el de cien pies” haciendo alusión a sus dimensiones o simplemente ho naos, es decir “el templo”.

MATERIALES

Periclesy sus constructores tomaron la decisión de construir todo el edificio íntegramente en mármol. En 20.000 toneladas de mármol procedente de las canteras del cercano monte Pentélico a excepción de las tejas que -en un alarde absoluto de suntuosidad- fueron fabricadas con nuestro ya conocido mármol de Paros que se caracteriza por contener numerosos pequeños cristales transparentes que lo hacen brillar con el sol desde la lejanía.

El mármol del Pentélico, en cambio, destacaba por tener grandes cantidades de hierro en su composición hecho que le confería debido al efecto de la oxidación una sutil pátina dorada. La combinación no podía ser más espectacular.

A pesar de los numerosos daños que el edifico ha sufrido en el curso de su accidentada historia, ha llegado hasta nosotros en un estado de conservación que puede calificarse de excepcional y que nos permite su estudio detallado. Actualmente el edificio está siendo sometido a una restauración completa que pretende devolverlo a su imagen original.



ESTRUCTURA

El Partenón es un templo de estilo dórico, el más elegante de todos, de tipo octástilo ( es decir, de 8 por 17 columnas) con una longitud de 69,50 metros y una anchura 31 metros de anchura. Su cella o sala interior está dividida en dos partes desiguales por un muro transversal que convierte el recinto en un templo con seis columnas delante de cada una de sus puertas.


En la mayor de las dos estancias originalmente se encontraba la estatua criselefantina de Atenea labrada en marfil y oro por Fidias


En lo que hace a su geometría, para su construcción fueron empeladas refinadas técnicas dirigidas a logar una imagen perfecta. Esta perfección, sin embargo, requería de la imperfección.

Es decir, la consecución de las líneas rectas y puras que hoy contemplamos requería introducir correcciones, o mejor dicho, errores anomalías y aberraciones destinadas a corregir los defectos de la visión del hombre. De esta forma, la naturaleza pétrea y la de la carne humana fueron dominadas por medio de precisos cálculos matemáticos que curvaron la piedra en puntos estratégicos para que, mediante arcos y sutiles curvaturas se lograra la perfección de la recta.