La República de Platón

Explicación de los tres órdenes sociales que constituyen el modelo político propuesto por Platón en la República


El diálogo República – de una inmensa importancia histórica – refleja las ideas maduras de Platón respecto a la constitución de la polis. En él se exponen todo un conjunto de teorías que resultaron chocantes en su día pero que tuvieron un inmenso influjo en el pensamiento filosófico posterior.


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División de la humanidad en tres clases



En primer lugar, Platón divide a la población en tres grupos diferenciados:


a) Productores: son los encargados de mantener y generar la base material de la sociedad. Es decir, son aquellas personas que desempeñan los diferentes oficios

necesarios para la supervivencia de la polis. Ese colectivo puede tener propiedades privadas y familia. De hecho, el éxito en estos dos aspectos de la vida es lo que les impulsa a seguir aumentando la riqueza material de la polis.



b) Guardianes: se identifican con lo que hoy podríamos denominar las fuerzas armadas del Estado. Se dedican a la protección de la ciudad y al mantenimiento del orden interno. Este grupo vive en colectivos en los cuales no hay propiedad privada ni familia. Los hijos y las parejas no son de alguien determinado sino comunitarios para que nadie pueda decir “mío” y comience a obrar beneficiando a sus allegados. Todos son familia en el mismo grado.



c) Gobernantes: los guardianes que demuestran elevadas dotes racionales son apartados del grupo y educados en la filosofía para convertirse en gobernantes de la polis. Los gobernantes tienen terminantemente prohibida tanto la propiedad privada como la familia. No tienen casa ni ningún otro tipo de posesión y, por la misma razón que los guardianes, no pueden tener descendencia.


En segundo lugar, Platón establece la absoluta igualdad de la mujer y el hombre. Ambos sexos deben ser educados por igual y pueden acceder –dependiendo de sus capacidades racionales- a los puestos de guardián o gobernante. Por tanto, la educación debe ser completamente igual para ambos tanto en lo que respecta al ejercicio físico como al aprendizaje teórico.


En tercer lugar, y de nuevo volviendo a la tesis principal platónica, los únicos merecedores de gobernar la sociedad son los mejores entre los mejores desde un punto de vista racional y –en virtud de las implicaciones teoría del intelectualismo moral- también ético. Los gobernantes son los sabios buenos.