El altar de Pérgamo

Estudio detallado del simbolismo y los fundamentos estéticos de una de las obras de arte cumbre del periodo helenístico



EL ALTAR DE PÉRGAMO


Una de las obras cumbre del periodo helenístico es el enorme monumento religioso – construido por el rey Eumenes II en el siglo II a.C. hoy custodiado en Berlín: el altar de Pérgamo.


Se trata de un espectacular templo o, mejor dicho, el altar interior de un templo helenístico en cuyos frisos monumentales podemos contemplar agitado movimiento y una auténtica inundación emocional representada por la, tan querida por el arte griego, lucha de la gigantomaquia.

Esta pieza única nos permite comprender y asimilar de forma clara y definitiva los rasgos de este periodo.




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El friso del altar está formado por 120 paneles que poseen una altura aproximada de dos metros y medio y una anchura de un metro. Lo más relevante es que los paneles que lo componen presentan un ancho de más de medio metro en algunos casos, hecho que permitió la labra de figuras en relieve de enorme profundidad. Como podéis observar, los relieves del friso de Pérgamo sobresalen notablemente más que los del friso de las panateneas del Partenón.


En la representación hallamos nada más y nada menos que cien cuerpos que en sus violentos movimientos representan la lucha entre dioses y gigantes. Según los investigadores, el friso poseía un bellísimo fondo azul oscuro sobre el que resaltaban las figuras policromadas de los contendientes.


Unode los rasgos más especiales del altar de Pérgamo es que sus esculturas presentan un nivel de detalle poco habitual en la escultura ornamental: se representan con gran delicadeza las plumas, las escamas o la piel de cada uno de los monstruosos gigantes, al igual que las vestimentas y el calzado de los dioses.

Los personajes se entremezclan en una composición densa y compleja, al tiempo que los cuerpos de los gigantes convulsionan y sus rostros se retuercen de dolor ante el asalto de los olímpicos. ​


En la cara norte de la escalinata, los dioses empujan a los gigantes escaleras arriba hasta arrinconarlos. A medida que el espectador sube los escalones, su subida está acompañada por la caída de los gigantes, quienes se hunden cada vez más en los peldaños.


Los rostros de dioses y gigantes están cargados de expresivas emociones, tal como corresponde a este periodo, con la boca abierta, el ceño fruncido, la frente arrugada y la mirada sombría.


El friso intervienen los dioses marinos y terrestres, representados en el lado occidental, las divinidades de la luz como Helios, Eos o Selene, visibles en el frente meridional, y las deidades de la noche, como Nix o las Erinias, presentes en la banda septentrional. Con ellos se mezclan los gigantes, concebidos con aspecto humano o semianimal, con piernas de reptil, cabezas y garras de león o cuernos de toro.


Alguna de las partes más célebres y mejor conservadas del friso es este panel en el que aparece Hécate, la diosa de las tierras salvajes y los partos, que lucha con una antorcha, una espada y una lanza contra un gigante. A su lado está Artemis, hermana de Apolo, diosa de la caza, acompañada por su perro de presa con tres gigantes. La diosa, armada con su arco y flechas, pisotea el cuerpo de un gigante muerto a su vez, el perro muerde mortalmente en la nuca a otro gigante, que se resiste y lucha contra el can vaciándole un ojo con su garra.

El dramatismo de la batalla se expresa en el dinamismo de la acción, en las contorsionadas poses y flotantes ropajes de los contendientes, en la tensa y rotunda anatomíade unos y otros, o en la dolorosa agoníade los vencidos. Sin embargo, a pesar del barroquismo de la composición y de la creciente turbulencia escénica, se observa una corriente clasicista, manifiesta en la elección y tratamiento de los seres divinos segúnlos más bellos y famosos modelos del arte clásico.




La siguiente pareja de guerreros muestra también una escena de la batalla especialmente importante. Atenea separa al giganteAlcioneode la Tierra, de la cual emerge la madre de los gigantes, Gea.Como ya estudiamos en clases anteriores, Alcioneo era inmortal solo mientras permanecía en contacto con la Tierra, a través de la cual fluía el poder que le transmitía su madre. La figura de Atenea se representa victoriosa, como lo destaca la presencia de Niké que somete a un gigante mordido por una serpiente mientras Gea acude en su ayuda.

El ala norte está constituida por las divinidades marinas representadas por Poseidón y su familia. Las figuras presentan sus atuendos mojados que se pegan a los cuerpos, abundan las extremidades de peces y las aletas y

Diversos dioses de la naturaleza y seres mitológicos se reúnen en el ala sur. En el saliente frontal Dionisos lucha a la lucha acompañado por dos jóvenes sátiros. A su lado está su madre Sémele que conduce a un león a la batalla.